Vanesa, ¿adiviná qué? Trabajamos en un laboratorio ultra secreto. Somos las únicas que hemos probado la antigravedad en nuestros cuerpos. Tenemos muchas decisiones que tomar, esto nos da mucha alegría. De pronto, siento la Tierra vibrando en la planta de mis pies y te pregunto: ¿te sentiste afuera del cuerpo como yo? ¿Cómo es afuera afuerísima?

VG: —Como dejar caer el nombre propio para tener ninguno y todos; ¿habrá sido capricho de la gravedad confundirlo con Brahama? (alguien lo reveló: cuando huyen de mí yo soy las alas). Pareciera que el nombre con el que andamos selladxs y oprimidxs por el mundo tuviese una fuerza magnética asfixiante; ahora, tan a nuestro aire, creo ese cuerpecito sonoro y mortal no bate las alas del misterio inacabado, ni el de la lengua siempre en tránsito.

¿Cómo volcamos de adentro hacia afuera? ¿Con qué?

VG: —Experimentamos que la rigidez se quiebra porque la rama está seca, ese quiebre singular habilita el paso a un afuera-afuerísima; a veces, un golpe de angustia lo activa, otras, un leve e inesperado cambio de plano en la percepción, pero como sea, casi siempre es la experiencia de un pasaje que va del cuerpo a una agalma que le excede -porque no entramos cómodxs en nuestros cuerpos, tampoco es a medida el nombre con el que fuimos nombradxs; en esa excedencia ¿cuál es el tiempo que habitamos? ¿Y qué relación enciende ese tempo inaugural con la memoria?

Ceñidxs en cuerpo y nombre, privadxs de la excedencia, la memoria es unívoca, tiene la insistencia de lo que se repite inminente y sin cesar: una vida en modo claustro, una vida perezosa en la huella donde nadie pierde el rumbo; ¿acaso no parece un monigote doméstico, alimentado a dogmas, rígido?

En la excedencia y el desborde el tiempo ha de ser plurífico (prolífico y plural, polifónico), atiende a criptogramas del porvenir, abreva en destellos de futuro, sabe de los instantes en los cuales fuimos lanzadxs y estalladxs hacia nuestras potencias creadoras, diseminándonos, aquí y allá.

¿Cómo traducirías levitar?
VG: —Un estado de gracia, un andar desprendidxs del imán que captura la existencia en un código de barras; en esa soltura la lengua recupera su mística y su errancia, y descarta en la sacudida las angurrias del Yo Soy; es una invitación al vórtice en donde nadie necesita asirse, ni cabalgar como jinete que se pavonea; ¿será acaso como un ir espaciándose, adormecidxs, sobre el lomito del caballo de Aquitania?

¿Qué emociones soltaste?
VG: —Soltar el cuerpo es hablar con otras bocas, ¿no es el cuerpo una emoción innúmera?

Si la gravedad es una fuerza que atrae y la antigravedad la fuerza con que nos soltamos ¿por qué lo grave parece positivo y lo anti negativo? ¿Por qué tanto dualismo en el discurso científico? ¿Qué alternativa al reduccionismo dualista te gustaría contarme?

VG: —Es nostalgia de lo que no ha sido. El corazón de la palabra es abierto, caótico y brilla en la ausencia de los objetos que recorta. Así brota la poesía, las notas fantasmas, los registros atonales, la carcajada del sueño que revela la extranjería de la madrugada. El miedo insiste en asir lo inconmensurable, quizá, sea un último anclaje a esta tierra que tan pocos quieren abandonar. Supe de una niña que apretaba en los ojos la hora en que el sol caía; cerraba esos grandes ojos y buscaba en su desesperación detener el movimiento irrefrenable; no era dolor a la oscuridad que se avecinaba, sino un deseo indomable por fundirse en la variación de la luz que todo mueve y todo cambia.

¿Cuánto pesa una palabra? ¿En dónde pesa?
VG: —Los verbos pesan sobre los cuerpos, hay vidas que están comandadas por una familia de acciones, ese racimo verbal obedece a épocas, a políticas, a religiones. Si pudiéramos develar las verbosas leyes de gravedad por las que hemos sido cooptadxs y amansadxs, las palabras ya no pesarían sobre los cuerpos, las corporalidades serían versátiles y la lengua que los insufla y los anima una música. Las palabras son verbos aplanadores cuando se vuelven ramas secas.

¿Vamos a contar nuestra experiencia? ¿A quiénes? ¿Al mundo, al universo? ¿Cómo lo haríamos? ¿Por qué medios?
VG: —Invoquemos a la lengua poética para que nos regrese la voz que hemos perdido, porque antes que la lengua del amo nos apresara con sus dominios, supimos ser mágicxs, levitantes y límbicxs. Restituirnos a la poesía como reciénvenidxs podría ser un buen plan.

La Tierra deja de vibrar, el laboratorio cambió de lugar otra vez. Otra vez nos teletransportamos a un sitio desconocido. Con tanto movimiento físico, dejo mis preguntas y experimento en el cuerpo tus palabras. Esto nos gusta, trabajar como puentes alegres: franquearnos entre la materia y las energías invisibles.

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Vanesa Guerra > Psicoanalista >< escritora / Argentina, 1965.

Publicó: Walser, traductor del limbo (ensayo) Editorial Bajo La Luna, 2017// Síndrome del Montón (novela) El 8vo Loco y Tren en Movimiento Editores, #ColecciónFueradeSerie, 2016. //Cómo sopla el Serpentino cuando no canta el gallo (novela) Editorial Bajo La luna, 2012.// La sombra del animal (relatos) Bajo La luna, 2008.// Metáforas del lunar conyugal (relatos) Editorial Nueva Generación, 2000.

En camino: La lengua del desierto -ensayo-. Editorial Buena Vista, Córdoba.

 

Ph > Diego Martinez

Escrito por Yanina Giglio

Yanina Giglio nació en Buenos Aires, Argentina en 1984. Lectora serial que escribe, investiga, experimenta y vuelve a empezar. Incansable. Apasionada por el desarrollo de procesos creativos. Ha realizado estudios en Ciencias de la Comunicación Social en UBA. Obtuvo un PGCert en "Escrituras: Creatividad Humana y Comunicación" por FLACSO. Es miembro fundador de Odelia editora. Coordina talleres de lectura y escritura creativas. Actualmente estudia Artes de la Escritura en UNA y el curso universitario superior "Neurociencias y educación: hacia una pedagogía del asombro" en la Universidad de Morón. Publicó: Abrapalabra: licencia para hablar (Entrelíneas UBA, 2014); La Do Te (Editorial Alción, 2015); Recuperemos la imaginación para cambiar la historia -Antología- (Proyecto NUM-Editorial Mansalva, 2017); Liberoamericanas. 80 poetas contemporáneas -Antología- (Editorial Liberoamérica, 2018). Colabora como periodista cultural en www.cineyliteratura.cl y www.liberoamerica.com y como crítica literaria todos los miércoles en el programa "Sentipensantes" por Radio Universidad Nacional Arturo Jauretche.