Regresamos a nuestra sección de entrevistas El sótano del ornitorrinco con la poeta y gestora cultural María Pizarro. Sin más preámbulos, queridos lectores, disfrutad de la lectura.

María Pizarro (Conquista, Córdoba, 1968). Licenciada en Arte Dramático por la ESAD de Córdoba y experta universitaria en Criminología por la Universidad de Sevilla; también ha estudiado Dirección de Escena en el Laboratorio William Layton de Madrid. Autora de los libros de poesía Lyrica 75 (La Fragua de Metáforas, 2011), Miembro fantasma (Editorial Florentinos, 2015) y Caja de retratos (DeTorres Editores, 2017). Sus poemas aparecen en distintas publicaciones de España y América. Como agitadora cultural, es coordinadora del Festival Grito de Mujer en su ciudad natal. Ha colaborado en diversos festivales interculturales y ha sido miembro del comité organizador de la Primera Feria del Libro Hispanoárabe en Córdoba. Ha sido traducida a otros idiomas.

¿Qué no es poesía?
Hay mucho. Y mucho, incluso de lo que se publica.

¿La poesía sirve para algo?
Sí, para hacer poeta a la gente que la escribe.

El momento más vergonzoso de tu vida como artista fue…
Cuando dejé a oscuras a una compañía de teatro en el saludo final.

¿Dónde están las musas?
Supongo que en sus cosas.

¿Qué libro te hubiera gustado escribir?
La conjura de los necios, de J.K Toole.

La palabra más hermosa del diccionario es…
Solidaridad.

¿Amor o desamor como tema universal poético?
Me parece perfecto. Pero no a uno mismo.

¿Libro impreso o libro electrónico?
Ambos.

Último libro leído.
Donde los ángeles se suicidan, de Cobos Wilkins.

¿La literatura da de comer?
Sí. Pero bajo una dieta muy estricta.

¿El arte ha muerto?
Por supuesto que no. Yo me hubiera enterado.

Un libro que no recomendarías bajo ninguna circunstancia.
Cincuenta sombras de Grey.

¿La pastilla roja o la azul?
Azul. Así es la capsula de la portada de mi primer libro.

¿Protagonista o secundario?
Mientras me den un papel…

Si fueras un personaje de ficción serías…
Pipi Calzaslargas.

Una serie recomendable y una película olvidable.
Arriba y abajo, y la película Cuando Harry encontró a Sally.

Un director de cine y un disco de cabecera.
Clint Eastwood y Sin documentos, de Los Rodríguez.

Si existiera la posibilidad de resucitar a una celebridad por un día para tener una interesante conversación, ¿a quién elegirías?
Frida Kahlo.

Un momento histórico.
La abolición de la esclavitud.

Un consejo para no tener en cuenta.
Vive la vida sin pesimismo.

Mil gracias, María, por tu amabilidad.

Próximas entrevistas: Carmen Garrido (noviembre), Esther Muntañola (diciembre) y Adriana Bañares (enero).

SOBRE LA CULPABLE DE ESTA SECCIÓN MINIMALISTA: ANA PATRICIA MOYA

Estudió Relaciones Laborales y es Licenciada en Humanidades por la Universidad de Córdoba. Ha trabajado como arqueóloga, bibliotecaria, documentalista, etc. Actualmente, se busca la vida como puede y dirige el Proyecto Editorial Groenlandia. Su obra más reciente es Píldoras de papel (poesía; Huerga y Fierro, 2016). Sus textos aparecen en distintas publicaciones de Europa e Hispanoamérica, digitales e impresas, así como en antologías literarias; también ha obtenido algún que otro premio por sus despropósitos lírico-narrativos, siempre como la eterna finalista. Ha sido traducida parcialmente a varios idiomas.

POSDATA: Para las interesadas en participar en Estrías de luz y sombra (poesía lésbica española y contemporánea; primera entrada y segunda entrada), aquí tenéis las bases. Se agradece también que compartáis.

Escrito por Periquilla Los Palotes

Juntaletras del tres al cuarto. Editora por vocación tardía. Ermitaña, huraña, misántropa.