La vida, explicándose a detalle
consecuente, tibia y volátil.

Graciosa,
malentendida,
y muy ruidosa.
Consciente de que la muerte,
no es nada que no podamos cocer con hilo y aguja.

Que los fervorosos besos de media tarde,
son permisos perfectos para morir antes de tiempo.
Nos gusta pensar en el fin,
como un calmante para todas nuestras dolencias.

Nos quedamos ahí, adormecidos,
al lado de un costoso jarabe para la vida.
En la habitación se ven los ratones inquietos,
que salen a degustar sensaciones que no son suyas,
pero las degustan y mueren,
solo por un bocado.

Débil todo ser humano congelado,
que no hace,ni deshace,
que no prueba, ni aprueba,
que degusta su vida, de un sorbo fugaz,
y la escupe porque teme quemarse.

Escrito por Camila Vargas Arteaga

Santa Cruz, 2000 - Estudiante de Derecho- Escritora, poeta y cantante. Forma parte del Coro Universitario de San Francisco Xavier de Chuquisaca, ha participado del Festival Internacional de Poetas del Sur, y del Festival del libro en la ciudad de Sucre. Actualmente se encuentra trabajando en su primer poemario. Pueden ver sus extravagancias en instagram como: @viuditamoderna