María de la O Lejárraga nació en San Millán de la Cogolla (La Rioja, España) en 1874 y murió en Buenos Aires en 1974. Se dedicó a la docencia, a la literatura y a la política (fue diputada en las Cortes durante la Segunda República española). Finalmente murió en el exilio en Argentina pasando antes por Francia y México. La mayor parte de su obra se firma con el nombre de su marido, Gregorio Martínez Sierra.

Charlamos hoy con la profesora, escritora e investigadora Isabel Lizarraga quien, junto con el profesor e investigador Juan Aguilera, acaba de publicar con la editorial Renacimiento Viajes de una gota de agua, una compilación de tres textos dramáticos de María Lejárraga que vieron por primera vez la luz en Buenos Aires en 1954 y que se editan por primera vez en España.

Siempre me he preguntado por qué una mujer culta y feminista como María
Lejárraga decidió firmar con los apellidos de su marido. ¿El profesor Aguilera y usted han llegado a alguna conclusión al respecto?

La colaboración entre Gregorio y María (y la adopción por parte de María del nombre de Gregorio) fue un proceso complejo, que en la época actual a veces queremos explicar desde un punto de vista parcial.
En Gregorio y yo, María narra las causas que la llevaron a firmar con el nombre de Gregorio en los inicios: la indiferencia de su familia cuando ella publicó Cuentos breves en 1899, la mala fama que podía adquirir siendo maestra si aparecía como literata, la falta de ganas de sentirse protagonista… En esta época, ella era una mujer enamorada que se contentaba viendo el triunfo de la persona amada y sabiendo que ella, en el fondo, también triunfaba.
Para nosotros es más difícil comprender por qué, veinte años más tarde, cuando Gregorio la suplantó por Catalina, María siguió haciéndolo. Entonces todo el mundo sabía que ella era coautora de los éxitos y, en muchos casos, la única autora. ¿Lo hizo por no desdecirse? ¿Lo hizo por seguir manteniendo su particular comunión intelectual con Gregorio a pesar de la separación efectiva? ¿Lo hizo por no ensombrecer los éxitos de la empresa común, llamada Gregorio Martínez Sierra?
Es difícil adivinar sus razones efectivas, pero lo cierto es que ella firmó con el nombre de Gregorio voluntariamente y que incluso llegó a declarar que todas eran obras de los dos, por su propia voluntad, hasta las que había escrito ella sola.

En este libro, si no me equivoco, hay dos novedades fundamentales: es la primera
vez que estos textos son publicados en España y también, prácticamente, la primera vez que aparece un libro de María Lejárraga firmado con su verdadero nombre. ¿Ha sido complicada para ustedes la edición de esta obra?

Efectivamente, esta es la primera vez que aparecen en España estos textos, escritos en el exilio tras la muerte de Gregorio y publicados en 1954.
Hay que aclarar que el nombre con que apareció el libro en Buenos Aires fue el de María Martínez Sierra, que era su nombre artístico (todavía hoy es frecuente que las mujeres francesas, inglesas o americanas utilicen los apellidos del marido en lugar de los propios como hacemos en España).
En esta ocasión, ha sido el editor de Renacimiento el que ha creído interesante incluir, según nuestro uso, el apellido propio, con lo que la autora aparece como: María de la O Lejárraga o María Martínez Sierra (entre paréntesis). Por no crear equívocos, hemos incluido los dos.

Siempre hubo polémica con los derechos de la autoría de sus obras al reclamarlos, en su día, la hija que Gregorio Martínez Sierra tuvo con la actriz Catalina Bárcena.
¿Cuál es la situación actual de este asunto? ¿Será complicado publicar más libros
por este motivo con el nombre de María Lejárraga?

No hay que olvidar que la hija de Catalina Bárcena era legítima heredera de su padre. Tras la muerte de Gregorio, los representantes de María y ella firmaron un acuerdo para el reparto de los derechos de autor, un acuerdo que María siempre estimó desventajoso: ella estaba exiliada en Buenos Aires y Catalina-hija estaba en España y contaba con el apoyo de la Sociedad de Autores en Madrid.
Hasta ahora, los herederos de Catalina no han querido que se reeditaran las obras de la firma Martínez Sierra con el nombre de los dos, pero en el futuro es de esperar que así se haga.
No obstante, las obras firmadas por ella seguirán editándose con su propio nombre.

Con respecto al cuento de Merlín y Viviana siempre planeó la sombra del plagio por parte de la factoría Disney por sus semejanzas con La Dama y el vagabundo. Sin embargo, ustedes afirman que esto no fue exactamente así a pesar de que la propia autora lo creía. ¿Fue esta sospecha, sin embargo, una decepción más para María Lejárraga?

En efecto, María tuvo una gran decepción por este motivo, según cuenta en una carta a su traductora Collice Portnoff en 1963 (dice que le han plagiado en esta ocasión y en otras). De hecho, envió el manuscrito a Walt Disney y este se lo devolvió a los dos meses rechazándolo.
Sin embargo, si vemos el film de La Dama y el vagabundo y leemos Merlín y Viviana, se puede constatar que sus argumentos no son tan semejantes, aunque se trate de amor entre animales domésticos. De hecho, Walt Disney ya estaba trabajando en este tema desde 1937. No obstante, sí hay un fragmento dentro del argumento general que podría haber tomado Walt Disney de Merlín y Viviana, cuando aparecen unos gatos siameses que hacen ciertas travesuras que sirven para inculpar a la perrita protagonista. El resto no mantiene más semejanzas.

Escrito por Sonia San Román

Sonia San Román. Logroño, La Rioja (España). 1976. Licenciada en Filología Hispánica. Escritora y profesora de lengua y literatura españolas. Ha publicado los libros de poesía 'De tripas, corazón'; 'Planeta de poliuretano'; 'Punto de fuga'; 'Anillos de Saturno'; 'Nosotros, los pájaros', 'La barrera del frío' y la antología recopilatoria de su obra poética desde 2004 hasta 2017 titulada 'De la palabra hacia atrás'. Forma parte del consejo editorial de Ediciones del 4 de agosto con quienes ha coordinado las obras colectivas 'Strigoi. 25 poemas vampíricos. Un homenaje a Bram Stoker'; 'Hay caminos. Antología homenaje a José Hierro'; 'Yo tenía tres modos de pensar: ciudades, ríos y rock and roll. Antología de Benjamín Prado' y 'Gloria a Gloria. Antología homenaje a Gloria Fuertes' así como el festival poético Agosto Clandestino. Algunos de sus poemas y relatos aparecen recogidos en numerosas antologías y revistas literarias tanto en España como en Latinoamérica.