…Desde hace unos años he leído cómo han muerto los Pacahuaras″.
Diario del doctor Mendoza

Daniel Averanga Montiel incursiona en la literatura juvenil explorando sucesos sobrenaturales. Lo hace desde la meta literatura: Emma es la nieta de un misterioso médico, Hans Mendoza, quien está desaparecido. Como se intriga ante su ausencia, esta muchacha, rebuscando por la casa, encuentra unas hojas amarillentas, el diario de su abuelo. Por supuesto, se enfrasca en su lectura, y lo que descubre no deja de ser sorprendente.

Existe mucha literatura supuestamente juvenil, supuestamente terrorífica, en el ámbito boliviano. Es un mal que inunda los puestos callejeros y domina las ferias populares: asesinatos, fantasmas, viudas espectrales, son tema de pavor y, por supuesto, venden como pan caliente. De más está decir que esta tendencia es normal, por ejemplo, la publicación de crímenes espeluznantes y sucesos violentos o sobrenaturales (en formato cómic) saturó el mercado americano de tal modo, en los años 50, que fue objeto de una investigación por parte del Senado norteamericano.

Fue Fredic Wertham, un psiquiatra muy reconocido, quien planteó que los cómics estaban relacionados a la delincuencia juvenil. Llegó a escribir un libro “La seducción de los inocentes” que en 1954 alzó olas en el senado y que inició el proceso de auto censura en la industria. Como dice Santiago García en su obra La novela gráfica:

“… las acusaciones vertidas contra los cómics books parafraseaban las críticas que recibieron las dime novels o novelitas populares de mediados del XIX, los cómics de prensa desde su aparición, y también el cine en los primeros momentos de su popularización. Y podríamos añadir que muchas de las acusaciones arrojadas contra el comic book se han reproducido posteriormente ante la difusión de la televisión, los videojuegos e internet”.

En un país tan poco atento respecto a lo que se vende en las calles para los jóvenes, poco se puede decir respecto de la censura, puesto que no la hay, de ningún tipo. Las novelas auto-publicadas, los libros piratas, las malas traducciones y los periódicos sensacionalistas se venden a todo el público, y poco hay de bueno entre tanta oferta destinada a asustar, impresionar y provocar al joven lector.

Pienso que la única manera de mejorar el tratamiento del tema es mediante la calidad literaria. No en vano Lovecraft y Poe se siguen recordando, mientras que muchas de las historias publicadas bajo el sello “Entertaining Comics” han caído en el olvido.

Daniel, experto en el terror para adultos, con dos novelas y varios cuentos en su haber relacionados a este género, (La Puerta ganó el concurso de novela Marcelo Quiroga Santa Cruz el año 2016), decide bajar el tono, pulir la pluma y lucirse con esta novela.

Con una edición muy cuidada, todos los temas “supuestamente” sobrenaturales se tratan de una manera agradable y pertinente al contexto: hay monstruos, sí, pero también hay quien lucha en contra de ellos: Juan Montiel, un eminente investigador, con aires de Sherlock Holmes, y su Watson, el abuelo de Emma, Hans Mendoza. Interesados en sucesos inexplicables, estos dos investigadores se lanzan a la aventura, develando muchas veces las supercherías y timos que se aprovechan de la credulidad de la gente.

Tal vez una buena novela se conforma de guiños, en este caso, guiños a obras que Daniel aprecia y recomienda velada y develadamente: el padre Brown de Chesterton y el Tintín de Hergé; los relatos costumbristas de Antonio Paredes Candia y Manuel Vargas; las aventuras de Julio Verne y las disquisiciones preternaturales de François Bossuet. Averanga ha leído mucho y es en honor a las buenas novelas de misterio, a las grandes escenas de terror y aventura que ha contemplado en sus lecturas, donde se inspira para este libro.

″A tu abuelo siempre le interesaron las aventuras, y eso es muy peligroso para ti ″.

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Las ilustraciones de Diana Cabrera realzan de sobremanera la novela. Esta artista del cómic nacional ha sabido resolver con maestría el punto justo en el que la representación de lo sobrenatural no sobrepasa lo grotesco, ni intimida a quien hojee el libro casualmente. Más bien invita a la lectura.

Es de esperarse que muchos jóvenes disfruten con los misterios propuestos en este libro, que se maravillen y asusten a partes iguales, que se topen con escenas bien escritas y con sucesos narrados de manera interesante. Y que, picados por la curiosidad, también busquen los libros recomendados dentro del libro, familiarizándose con la buena literatura de terror, la que persiste en el tiempo, la que perdura, cuando todas las otras novelitas baratas que se puedan adquirir en los mercados se hayan olvidado.

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Emma y los cuadernos de investigación. Daniel Averanga Montiel. Grupo Editorial Kipus, Cochabamba, Bolivia, 2018.

Escrito por Mariana Ruiz

(Tarija, 1982) Mariana Ruiz Romero nació en Tarija, es la autora de la saga infantil de los cuentos de Uma; así como la novela juvenil El baile de los dioses (2014) con Editorial La Hoguera. Acaba de publicar "Las aventuras de un escarabajo en Japón" (2017). Para adultos ha escrito "Los secretos de Rosalba" (segunda edición La Hoguera en 2013). Es parte de varias antologías en su país. Es miembro de número de la Academia Boliviana de Literatura Infantil y Juvenil. En inglés colabora para Geekdad y escribe regularmente sobre cómic nacional en Cómic Bolivia.