Te regalo un salvavidas

[Frente a frente. Ella mira por la ventana. Él la mira a ella.]

—Tengo miedo.
—¿De qué? (El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable…)
—Del tiempo, del espacio, de vos. De la soledad.
—Sofía, yo te amo.
—Vos amás una Sofía imaginaria, una caricatura que inventaste y te complace. No conocés mis rabias, mis frustraciones. Mucho menos mis caprichos. (…para los temerosos, lo desconocido y…)
—¿Y qué? Conozco otras cosas. Tus risas, tus caras de vergüenza, tu seriedad, cada uno de tus adioses. Sé lo que sé, y lo que aún me queda por saber.
—¿Y si lo que queda es insoportable?
—Al menos lo sabré.
—Estás loco. Y estamos solos.

[La agarra por las muñecas. La mira a los ojos. Unos centímetros de distancia]

—Estamos solos juntos. ¡Dejate querer! (…para los valientes es la oportunidad. Víctor Hugo)
—Pedís mucho, Tomás. Los saltos al vacío siempre terminan en velorios. Llantos. Helado derretido en el pelo enmarañado. Tiempo perdido.
—¿Y si te regalo un salvavidas? Ponételo. Saltá. A lo mejor no hace falta que flotes. A lo mejor te atajo yo. (La peor lucha es la que no se hace – Marx)
—…
—Ya no te quedan excusas. ¿Por qué será? Sos tan fuerte y sin embargo te cuesta tanto…Contestame algo, ¿en qué pensás cuando me mirás?
—Pienso en el verano, en el calor. En el lunar que tenés en la base del cuello. En regalarte todos mis escudos. En pedirte que me toques. En morirme si no lo haces. (A la muerte se le toma de frente con valor y después se le invita una copa. Poe)

[Le suelta las muñecas. Le acaricia una mejilla.]

—Vivo pensando en tocarte. Y si me ahogo en este río impetuoso que es tu mente, no me importa. Habrá sido una muerte valerosa. La alternativa es intentar vivir escondido, a la sombra, con los ojos cerrados, tapándome los oídos. (La resignación es un suicidio cotidiano. Balzac)
—Sos un mentiroso convincente. Eso me espanta. La capacidad que tenés de hacerme creer que el sol es azul. Que después de Venus viene Marte. Que me querrás a pesar de todo. (Escúchalos Sancho, si ladran significa que estamos cabalgando. Don Quijote)

 [La besa. Le acerca la boca al oído. Le habla en susurros.]

—¿A qué le tenés tanto miedo Sofía?
—A quererte.

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(Fotografía propia: Parque Chacabuco, Buenos Aires. Argentina)

Escrito por

Buenos Aires, Argentina. 1990 Lectora voraz. Escritora de servilletas. Periodista cultural. Autora del blog Escriarte y del libro "Resultó que éramos libres" Colabora en la revista Liberoamerica, Sonámbula y el portal de noticias Realidad Sanmartinense. En la búsqueda permanente de nuevas formas de unir arte con palabras.

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