Piglet: «¿Cómo deletreas amor?»
Pooh: «Amor no se deletrea… se siente»

Nunca fui especialmente admiradora de Winnie Pooh. Sin embargo, el dibujo se transformó en un ícono de mi infancia y la nueva película llenará de nostalgia a quienes también crecieron con uno de los ositos más dulces.
«Christopher Robin: un reencuentro inolvidable», que salió hace unas semanas en cines argentinos, es una película de Disney dirigida por Marc Forster (Descubriendo Nunca Jamás, 2004) y protagonizada por Ewan McGregor, actor británico que interpretó a Obi-Wan Kenobi en la saga Star Wars. Ya desde el principio, llama la atención la impecable estética vintage, junto con los cuidados detalles de color e indumentaria. Algunas partes son como capítulos de un libro antiguo y las costumbres son muy inglesas, hay una fuerte presencia de la cultura de este país. Además, se oye una hermosa música de piano, cuidadosamente seleccionada.
El largometraje está lleno de naturaleza, se muestra la tranquilidad de Sussex en contraposición con la cosmopolita Londres. El niño Christopher Robin se crió en el campo de Sussex y luego se quedó a vivir en Londres durante su adultez. Christopher tiene lo que parece una infancia feliz junto a Winnie, Igor, Piglet, Tiger, Conejo, Búho, y los canguros. El quiebre se produce cuando lo envían a un internado y ahí cambia todo, deja de ver a sus amigos. Lo vemos crecer y comenzar a trabajar en una empresa de valijas, con un jefe demasiado exigente. Nace el concepto de «eficiencia», de trabajar sin descanso, hasta tal punto que el adulto Christopher Robin tiene a su esposa Evelyn (Hayley Atwell) y su hija Madeline (Bronte Carmichael) algo descuidadas. Ellas lo extrañan y él no puede pasar tiempo con ellas, lo cual lo hace caer en una profunda crisis.
El tema principal de la película son las diferencias entre la infancia y la adultez: las responsabilidades, la sensibilidad, la dureza y la imaginación. Christopher todavía conserva su costado sensible e imaginativo, en algún lugar recóndito. Si bien estos son temas que ya se vieron en otras películas de Disney, valen completamente la pena. La actuación de Ewan McGregor genera mucha empatía, imposible no sentirse identificadx en menor o mayor medida con lo que está atravesando en esta sociedad capitalista marcada por la falta de tiempo para no hacer nada. Y me parece un gran ejemplo que la película nos termine mostrando un hombre que se deja conmover y que no le da vergüenza mostrar su cariño, algo que a veces falta en la cultura cinematográfica. Otro tema muy presente es el amor familiar, la ternura que despierta lo que él y su hija verdaderamente sienten el uno por el otro.
Por otro lado, el joven Christopher en su momento creó un mundo alternativo al duro periodo de entreguerras. Esto del mundo alternativo recuerda un poco a Alicia en el país de las maravillas (otra historia súper inglesa), en el concepto del escapismo, una infancia hostil con la necesidad de visualizar algo mejor. Aunque esta película es menos sombría o imaginativa. También me hizo pensar en la soledad de ser hijx únicx: tanto Christopher como su hija lo son y con padres ocupados, sucede que no tienen con quien jugar.
Ahora ya no hay guerra más que la interna del adulto Christopher pero él acabó volviendo a vivir una aventura junto con sus amigos. Por suerte, no todo es drama en esta película, hay algo de humor, sobre todo por la inocencia de los animalitos. La mentalidad de ellos es como la de un niño. El burro Igor con su sarcasmo y pesimismo es uno de los personajes más cómicos.
El espectador se encontrará con una historia fiel a la idea original de Alan Alexander Milne. Personalmente, me gusto mucho más que la versión animada. No exagero cuando digo que es imperdible. Una película para llorar.

Escrito por Denise Griffith

Escritora argentina. Publicó con la editorial Escritor de la legua un poemario llamado Antojos de desorden y participó de la antología El gran libro de los perros de la editorial española Blackie Books. Trabajó en el Ateneo Grand Splendid (una de las librerías más hermosas del mundo). Asistió al taller literario dictado por el escritor Luis Mey y colaboró en diversas revistas digitales. Se desempeña como crítica de teatro para la página GEOteatral. Contacto: griffith.denise.03@gmail.com