‘Chica mágica’ (o mahō shōjo) es un término que refiere a un subgénero de la animación (o anime) y la historieta japonesa (o manga) de fantasía que tiene como protagonistas a niñas o adolescentes que son poseedoras de algún poder mágico con el que han de salvar a la humanidad de alguna amenaza latente.

Entre las influencias extranjeras que dieron origen a este fenómeno figura Hechizada (Bewitched, 1964-1972): comedia de situación estadounidense que incorporó el concepto de la magia como poder femenino a ser renunciado después del matrimonio. No obstante, Kumiko Saito[1] sostiene que «… en Japón se optó más bien por conducir el tema de la libertad mágica a un periodo anterior a la aceptación del matrimonio y la maternidad»(2014:151, traducción propia). Por consiguiente, el tópico de la chica mágica mediocre y/o común que accidentalmente gana un poder mágico se convirtió en un mecanismo útil para mostrar el tema subyacente de cómo la joven heroína está predestinada a decir adiós a la magia al final de la serie.  Dos series donde se evidencia dicha temática fueron Sally, la bruja (Mahōtsukai Sally, 1966-68) y Los Secretos de Julie  (Himitsu no Akko-chan, 1969-70).

La chica mágica presentó así un enfoque bastante conservador contra el poder simbólico-subversivo que representaba la magia en la era del movimiento de liberación femenina[2] en tanto expresaba ideas contundentes acerca de lo que las mujeres pueden y deben hacer de acuerdo a sus etapas vitales (2014:153, traducción propia).

El abandono de la magia por parte de la heroína se relaciona, así también, con otro rasgo característico del género: el amor entre chicas. Dicho tema ha sido asociado con la literatura japonesa para mujeres de principios de 1900. Al respecto, Nobuko Yoshiya (1896-1973) sería una de las escritoras en cuya obra se vislumbra el romance de los personajes femeninos que inspiró a la manga shōjo contemporánea: «Dichas relaciones  a menudo involucraban a una niña mágica alta, activa, independiente y guapa; y otra más bien pequeña, infantil, dulce e inocente, constituyendo de esa manera imágenes idealizadas de la masculinidad y feminidad»(Monden 2014:127, traducción propia). No obstante, tales relaciones fueron representadas como efímeras. Esto se debió a que las protagonistas eran incitadas a abandonar la magia para integrarse al romance heterosexual, ya sea porque la historia terminó trágicamente o porque una de las niñas murió para salvar a la otra. En consecuencia, no es de sorprender el apogeo que tuvo este género en un ambiente caótico de posguerra donde la autoridad paterna y los matrimonios por compromiso empezaban a declinar en Japón.

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La popularidad de la chica mágica empezó a decaer en la década de los setenta, lo cual promovió un cambio hacia una visualidad femenina que atrajera a un público masculino. Es así como «… las nuevas tramas que caracterizarán a este género empiezan a incluir robots, escenas de acción y ‘servicio para fans’[3]»(Saito 2014:952, traducción propia). Dos series destacadas fueron Cutey Honey (Kyūtī Hanī, 1973-74) y Maggie, la brujita (Majokko Megu Chan, 1974-75).

A inicios de los ochenta, el anime y la manga de este subgénero se presenta como un arte totalmente renovado en lo que respecta a la transformación de sus protagonistas. Como sostiene Saito,

… si antes ser chica mágica implicaba la transformación literal del cuerpo de una niña pequeña al de una mujer adulta; es decir, de dieciséis años o más, la nueva metamorfosis tiene como meta final abandonar el crecimiento físico real (2014:953, traducción propia).

Esta es la razón por la cual si bien algunas series seguían presentando la transformación biológica de niña en mujer, la trama final  sugería que las protagonistas dejarían de lado la misma para encontrar la auténtica fuente de su poder en la juventud, el amor y la ternura propia de su etapa infantil o adolescente. Dos series notables de esta época  fueron La Princesa Mágica Minky Momo (Mahō no Purinsesu Minkī Momo, 1982) y Ángel Mágica Creamy Mami (Mahō no Tenshi Kurīmī Mami, 1983).[4]

A partir de la década de los noventa hasta la actualidad, la nueva transformación de la chica mágica la llevará a adoptar una indumentaria donde los rasgos infantiles (o infantilizados) de su performance se confunden con los de su adolescencia: «La expresión visual y figurativa del poder de la niña mágica se muestra en su juventud y ternura, así como en las capas de falda con volados añadidos al uniforme de batalla»(2014:953, traducción propia). De esta manera, la chica mágica proporcionó a los espectadores un personaje heroico e independiente que se oponía a la retórica visual del poder de la adultez al ofrecerle una indumentaria femenina que hacía cada vez más difícil equiparar las representaciones de su género con su sexo biológico real. Entre las series destacadas se encuentran Sakura Card Captors (Kādokyaputā Sakura, 1998-2000)[5] y Madoka, la chica mágica (Mahō Shōjo Madoka Magica, 2011).[6]

Otros rasgos característicos de la chica mágica de los noventa (en adelante) serán la transformación invertida del género, así como la puesta en escena de una estética andrógina que servirá de inspiración para la nueva juventud japonesa amante de este personaje. Al respecto, dos series destacadas fueron Sailor Moon (Bishōjo Senshi Sērā Mūn, 1992-1997) y Proyecto de Crianza de Chicas Mágicas (Mahō Shōjo Ikusei Keikaku, 2016)[7]En la primera, aparece Haruka Tenou, un personaje femenino de apariencia masculina que, mediante la transformación mágica, se convierte en Sailor Uranos (o marinera de Urano). Asimismo, Haruka tendría una relación sentimental con Michiru Kaiou (cuya identidad mágica es Sailor Neptune o marinera de Neptuno). En la segunda, aparece un personaje masculino llamado Sōta Kishibe, quien gusta en secreto de las chicas mágicas dado que considera que es una serie para niñas. No obstante, gracias a un juego virtual, tiene la oportunidad de transformarse en una chica mágica real (conocida como La Pucelle) y cumplir la misión de ayudar a quien lo necesite.

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En su acepción sociospicológica, Masafumi Monden[8]sostiene que la androginia «… vendría a ser un estado psicológico que refiere a una forma específica en la que los aspectos “masculinos” y “femeninos” se presentan en un solo ser humano»(2014:114, traducción propia). Dicho concepto describiría un estado psicológico que no es asignado de manera fuerte o dominante a una categoría de género. Esto explicaría, a su vez, por qué un rasgo de género “no dominante” para las mujeres sería el deseo de autonomía y poder, mientras que el rasgo de género “no dominante” para los hombres sería la expresión de sentimientos de vulnerabilidad, dependencia y afecto por otros del mismo sexo. En ese contexto, «… la chica mágica realizaría una performance andrógina que revierte las nociones de masculinidad y feminidad heteronormadas»(2014:114, traducción propia). Esto se corrobora, por ejemplo, si comparamos la serie de chicas mágicas con películas del cine estadounidense contemporáneo, donde las heroínas tienden a vestirse y actuar de una manera tradicionalmente masculina[9], mientras que las heroínas japonesas optan más bien por un uniforme de batalla de corte femenino e infantil, acentuado por volantes y lazos. Por consiguiente, Monden sostiene que

La ausencia de un traje de batalla masculino en la metamorfosis de la chica mágica ofrece una alternativa a la idea occidental de que el género es definido y redefinido a través de la ropa, mientras que el cruce de la chica mágica entre las fronteras de las categorías de género enfatiza la idea del mismo como precario e indefinido (2014:115, traducción propia).

A partir de lo anterior, se evidencia como el anime y la manga de la chica mágica de los noventa (en adelante) se caracteriza por ofrecer un modelo heroico que demuestra que la protagonista no necesita apropiarse de un rol estereotipadamente masculino (o masculinizante) para obtener la valentía y el poder  suficientes  para enfrentarse al mal.

Para concluir, a través de una breve cronología sobre el anime y la manga de la chica mágica elaborada en el presente artículo, se sostiene cómo es que ambos formatos estuvieron inicialmente destinados a encaminar a las niñas a asumir el rol de género que se les asigna en la sociedad japonesa. No obstante, a partir de la década del noventa, la chica mágica se convertirá en un modelo transgresor de las normas que definen la feminidad y la masculinidad, razón por la cual es tan popular no solo entre los jóvenes del Japón contemporáneo, sino también entre los fanáticos de este fenómeno a nivel mundial.

 

 

Notas al pie de página :

[1]Kumiko Saito es profesora asistente de japonés en la Universidad de Pensilvania. Así también, sus investigaciones académicas se centran en la literatura japonesa moderna y la cultura popular contemporánea: fantasía, ciencia ficción y narrativas visuales que incluyen mangas y videojuegos.

[2]Movimiento occidental de los sesenta que termina influyendo en su par japonés de aquella época.

[3]Derivado del inglés fan service, este término refiere a la incorporación de escenas donde los personajes femeninos de la manga o el anime tienden a mostrar sus cuerpos (o parte de sus cuerpos) desnudos. Estas pueden ser, por ejemplo, un día de visita a las aguas termales o a la playa.

[4]Traducido literalmente del japonés, dado que su única traducción oficial en idioma extranjero está en inglés.

[5]Conocida también como Sakura, cazadora de cartas. Si bien Sakura ,la protagonista, empieza la serie animada con 10 años, llega a la última temporada con 13, aunque su apariencia física la haga parecer menor.

[6]Traducido literalmente del japonés, pues aún no es una serie que haya sido doblada oficialmente al español. Con respecto a la edad de Madoka, esta sería 14, aunque su apariencia la haga parecer mucho menor.

[7]Traducido literalmente del japonés, pues aún no es una serie que haya sido doblada oficialmente al español.

[8]Masafumi Monden es un académico de la Universidad de Tecnología de Sidney experto en estudios japoneses y cultura contemporánea. Da conferencias y publica ampliamente en las áreas de moda, arte, juventud y cultura popular.

[9]Un ejemplo sería la protagonista de la película Alicia en el país de las maravillas (Alice in Wonderland, 2010), de Tim Burton.

 

 

Bibliografía:

Magical Girl Raising Proyect
2017 «La Pucelle». Enciclopedia mágica. Consulta: 4 de octubre del 2018.
http://es.mahou-shoujo-ikusei-keikaku.wikia.com/wiki/La_Pucelle

Monden, Masafumi. Japanese Fashion Cultures: Dress and gender in
Contemporary Japan. London: Bloomsbury Publishing, 2014.

Sailor Moon Wiki
2009 «Sailor Uranus». La wiki Lunar. Consulta: 4 de octubre del 2018.
http://es.sailormoon.com/wiki/Sailor_Uranus

Saito, Kumiko. «Magic, Shōjo, and Metamorphosis: Magical Girl
Anime and the 
Challenges of Changing Gender Identities in Japanese Society».
The Journal of Asian Studies.Vol. 73, No. 1 (FEBRUARY 2014), pp. 143-164.

 

Escrito por Elizabeth Peláez Sagástegui

(Callao, Perú 1992). Estudió Literatura Hispánica en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Es miembro virtual del Círculo de estudios japoneses Tenjin (天神学団). Ha participado en la plaquette colectiva "El mar del ángel solo"(Lima, 2018).