Abducida (poemario editado por Textos intrusos, 2018) es un libro para vivir con los sentidos. Es un tipo de poesía experimental desde la forma y desde lo verbal que es, particularmente, muy auditivo. Hay un ejercicio de lo lúdico, Gabriela Tavolara se divierte cual infante: mucho juego de palabras ingenioso que solo puede crear quien conoce bien el lenguaje.
También vemos una manera de pensar la feminidad en primera persona. Aunque incluso le habla a una segunda persona por momentos. Es una especie de confesionario, actual (con mails, autos, semáforo) y no tanto. Principalmente corporal y sensorial, con las emociones al desnudo.
Por otro lado, hay una búsqueda de saber, de recordar. La protagonista está perdida, desolada, avergonzada. Se hace preguntas porque no hay certezas. Abducida es una abstracción de lo sensible. Ella lo vive con extrañeza, como una película de ciencia ficción. Es una gran poesía para quienes nos gusta descifrar cada frase, por muy sutil que sea.
Por momentos, cambia el ritmo. Te das cuenta de que va más lento o más rápido según está articulado, va de párrafos enteros a versos de tan solo un monosílabo. No es una estructura uniforme. Además, hay horarios, existe el tiempo. Son pocas páginas muy bien aprovechadas, se podría decir que Tavolara deja todo en la cancha: «voy a caminar hasta quedarme sin piel». Con tanto contenido, como escritora es difícil mantener el control, recordar cada palabra y ver que tenga ilación con lo anterior. Por eso lo celebro. Porque Abducida es espacial y especial. Da la impresión de que está muy trabajado y no se parece a nada que haya leído antes.
Todo el poemario conforma una unidad, se puede leer como una historia. Entre los personajes, hay bastante misterio, posibles desamores pero también está presente la figura de la madre, que da a luz. Ese es el único instante en el que sale al exterior, normalmente es una chica solitaria porque se ve arrastrada a su interior. La noción Los otros son algo que me contamina, absorber el afuera puede ser dañino forma parte de la enorme sensibilidad de los versos de Gabriela Tavolara y es comparable con los cuentos de Virginia Woolf o Katherine Mansfield.
«Porque vos/ Vos esto/ Vos aquello/ Vos deberías/Vos no lo hiciste/Vos no sabés». Este reclamo que encontramos casi al principio del poemario deja ver los mandatos sociales que nos aprisionan, el yo poético recupera la voz de una mujer que le hace sentir menos con estas y otras quejas. Y este no es el único momento de violencia: «la escritura me atropella», «si tuviera alas me las dispararía ahora mismo». La escritura, entonces, no es el cliché de algo que te salva. Puede ser letal.
Para cerrar, dejo una frase de la autora que refleja muy bien la esencia de este poemario lleno de fragilidad y contradicciones: «Tengo frío en el cuerpo y fuego en la cabeza».

45074574_567728690323381_6491793688664997888_n

Gabriela Tavolara
Buenos Aires, 1987. Se desempeña como docente y tallerista de inglés y de español para extranjeros, especializándose en niños y literatura. Ha publicado los libros de poesía Abducida (Textos Intrusos, 2018), Strip-Dancer (Viajera Editorial, 2014) y pOrcelanecra (Siempre de Viaje, 2011). Participa con sus textos leyendo en eventos literarios y también en antologías y blogs. Actualmente se encuentra escribiendo Amanaseres.
Se pueden ver algunos de sus textos, audiopoemas y videos de lecturas en:

stripdancer.blogspot.com
porcelanecra.blogspot.com
youtube.com/user/corazondelatorlit
facebook.com/gabriela.tavolara.9

Escrito por Denise Griffith

Escritora argentina. Publicó con la editorial Escritor de la legua un poemario llamado Antojos de desorden y participó de la antología El gran libro de los perros de la editorial española Blackie Books. Trabajó en el Ateneo Grand Splendid (una de las librerías más hermosas del mundo). Asistió al taller literario dictado por el escritor Luis Mey y colaboró en diversas revistas digitales. Se desempeña como crítica de teatro para la página GEOteatral. Contacto: griffith.denise.03@gmail.com