Cielo de diciembre

Veo como el frío te hace brillar.

Te escucho reír.
Tu risa explota: el aroma de la mandarina.

Cierro los ojos.
Un viento de hierbabuena y de menta
me enciende la piel del rostro.

Intentas decir algo pero te interrumpe tu propia risa.

El día está limpio.

El sol ríe contigo.

.                    Este cielo de diciembre es infinito.

 
Rojo

Dicen que el rojo nos protege.
Es la vida que destella durante el invierno.
Es un río lento.
Mancha que persiste.

Niña,
adolescente y
mujer.
Las tres vamos juntas de la mano.

Soy una
.               y otra
                           y otra
.                                          vez.
Somos.

Toda la vida atravesando bosques.

Nos abraza un suéter rojo,
un abrigo rojo,
un rebozo rojo.

A nuestro paso crujen ramas y pasto seco.
Resuenan nuestras pisadas.

Al otro lado del poema
en un claro del bosque
detengo al lobo.
Le preguntamos
.                                 a él,
que sabe bien
de la oscuridad originaria,
¿qué tan antiguo es el amor?
¿qué tan profundo es?
Yo le pregunto sobre ese camino
llamado libertad

Me responde callando.
Resuenan los ecos
                                 del eco
de sus dudas entre las montañas.
Y hay un doble brillo en sus ojos.

Doy el paso hacia delante.

Surco el bosque de su mirada
hasta escuchar mejor un murmullo que es casi un silencio.
y de golpe, el recuerdo:
los lobos también mueren.
.                         Él y nosotras tenemos sed.

 
Fuego

La vida latiendo en mis sienes
después de correr por el bosque.
Contigo.
Luego de tropezar con raíces pulidas
y las risas al levantarse de nuevo,
rápido.
Antes de que se nos acabe la juventud.

Recupero el aliento.

En tus manos el fuego
sabe contar historias
.                sin el verbo.
Olvido el frío.

 

Pero no

El aire desnuda tu cuello.

La que tiemblo de frío soy yo.
Y quiero abrigarte
pero no.
.     pero no.
.            pero no.

 

Invierno

Una vez conocí a una mujer transparente.
Perfeccionaba sus mentiras para decir las verdades más luminosas.
Siempre viajando a otras épocas y a otros lugares.

Silbando
al borde del tiempo
sin caer.

Era más espíritu que nada.

Invierno:
lo que es transparente tiene mil y un matices, tú lo sabes.
Una mujer viento.
.                    Un mujer que siempre se está yendo.

 

Raíces

Durante el invierno
siento que crezco
hacia adentro.
Hacia abajo.

Como hacen las raíces.
Como hacen los ciruelos.

Cuando más frío hace afuera,
florezco por debajo de la tierra
de una forma que sólo podrían comprender ciegos y poetas.

Y me nace una luz reconcentrada
que se nutre del silencio.
Que se fortalece en la oscuridad.

Escrito por Mónica Elsa Zempoalteca Alfonseca

Mónica Elsa Zempoalteca Alfonseca (Ciudad de México, 1985). Es poeta, narradora y periodista. Cursó la carrera de Periodismo y Comunicación en la UNAM. Estudia Lengua y Literaturas hispánicas en la misma institución. Cursó estudios en el diplomado de Escritura Creativa en la Escuela de Escritores de México (Sogem). Participó en el Taller Internacional Periodismo literario del Instituto Internacional de Periodismo José Martí en La Habana, Cuba (2007). Ha recibido algunas distinciones, entre ellas: Segundo lugar nacional en la categoría de ensayo, en el concurso "De músico, poeta y loco…" convocado por la UNAM (2008). Selección oficial del Festival Internacional de cine Mórbido, con el guión del cortometraje Mirsitu Turhipiti, finalista del concurso Desafío Espresso Fest Film. Becada por la sexta Conferencia Internacional de Escritores en San Miguel Allende, Guanajuato. (2011). Mención honorífica en la categoría de poesía con Hoja de muerte en el concurso de la Megaofrenda UNAM (2014). Segundo lugar nacional en la categoría de cuento breve con el cuento Ella para el concurso 49 de la revista Punto de Partida. Dirección de Literatura. UNAM. Escribe mensualmente una columna (Pequeña caja de libros) sobre literatura infantil y juvenil, y fomento a la lectura en la revista Página Salmón.