Terminamos este mes de diciembre con una entrevista muy especial a Chá Lucena, autora underground. El año que viene volverá El sótano del ornitorrinco, con nuevos autores, entre ellos, Adriana Bañares, Esther Muntañola, entre otros. Disfrutad de las vacaciones navideñas. Y sin más que añadir, pasamos a esta divertida entrevista minimalista.

Chá Lucena (Linares, Jaén, 1982). Poeta, narradora, ilustradora, fotógrafa, editora, cantante. Ha estudiado Fotografía y Diseño, Literatura Comparada, Estudios Literarios y Teatrales. En la actualidad, forma parte del grupo de investigación multidisciplinar IN3. Colaboradora hiperactiva en la cultura underground. Ha participado en multitud de revistas, fanzines, programas de radio, proyectos de arte y eventos culturales. Ha sido reconocida con premios en diferentes disciplinas a nivel internacional. Ha impartido talleres, conferencias, etc.

¿Qué no es poesía?
La paella de chorizo. El roquefort. Estructuras random versificadas que no aportan nada. La poesía tiene que nacer del páncreas. Los ejercicios de métrica y retórica para reavivar el barroco mental no son poesía. Copiar a otros no es poesía. Si no te da una hostia visceral inesperada no es poesía. La poesía nació del éxtasis, si tienes algo que decir, dilo alto y fuerte, da igual que no sepas muy bien cómo, al final encontrarás el lenguaje para tu obsesión. Eso es poesía y todo lo demás es aguachirri.

¿La poesía sirve para algo?
Sirve para que algunos señoros rancios nos reciten en el momento más inoportuno uno de sus poemas más-de-lo-mismo creyendo que nos vamos a deleitar como si fuesen croquetas. También sirve para amenizar la existencia, para retorcerse por dentro, para levantarse en armas (figuradas o no) y para resistir, continuar, vivir.

El momento más vergonzoso de tu vida como artista fue…
ES. Se me da demasiado bien hacer justo lo contrario a lo correcto, así que suelo sentir que cada vez que me expongo el resultado es vergonzoso. Por eso acostumbro a estar en la sombra, y la gente se cree que soy tan escurridiza porque soy misteriosa o algo. Pero no, la vergüenza me atropella y, a veces, me importa menos. Es en esos momentos cuando asomo un poco la cabeza. Siento decepcionar, pero no soy misteriosa ni enigmática, simplemente soy una caguica gilipollas.

¿Dónde están las musas?
Exprimidas en un batido detox, ¿Dónde si no?

¿Qué libro te hubiera gustado escribir?
Uno sobre la destrucción de Zaragoza por una invasión de atún en lata marca Hacendado que le prometí a una niña que se llama Paula.

La palabra más hermosa del diccionario es…
Uf, imposible decidir. Depende de lo que evoque, de cómo suene… (seguro que esta noche sobre las cuatro de la mañana, caeré).

¿Amor o desamor como tema universal poético?
El amor es de cobardes. Donde se ponga un buen desamor lamentable y patético que saque nuestra peor versión, mejor. Ya lo dijo Rajoy: cuanto peor, mejor para todos y cuanto peor para todos, mejor.

¿Libro impreso o libro electrónico?
Los lectores somos fetichistas y parafílicos un rato. Y miopes. Los que leen libro electrónico se lo pierden y además seguro que comen roquefort y le echan chorizo a la paella, y espero que por selección natural se extingan.

Último libro leído.
Jo, pues, si te soy sincera, el último libro que me he leído es The Adult ADHD Tool Kit: Using CBT to Facilitate Coping Inside and Out, que me lo he acabado esta mañana y muy poético no es, que digamos.

¿La literatura da de comer?
Sólo si tu dieta es hipocalórica.

¿El arte ha muerto?
El arte está en todos lados, solo hay que rascar la capita de vacío y de fraude que recubre la vida y se hace bola.

Un libro que no recomendarías bajo ninguna circunstancia.
Cualquiera que no te desmonte por dentro.

¿La pastilla roja o la azul?
La roja. La pastilla azul seguro que es un fake como el Sugus de piña.

¿Protagonista o secundario?
De nuestra historia, debemos ser protagonistas siempre, solo que como somos cipollones, solemos acabar de figurantes (léase como dicho por Paulo Coelho, pero más intensito).

Si fueras un personaje de ficción serías…
Cualquiera con poca habilidad motriz o con una enorme facilidad para engullir croquetas.

Una serie recomendable y una película olvidable.
Olive Kitteridge, por la forma sutil con la que trata la depresión, y por ser una adaptación de un libro. Son cuatro capítulos creo recordar, y es un auténtico tostón delicioso. La película olvidable la he olvidado.

Un director de cine y un disco de cabecera.
Bergman. Ultrasónica y Relax de Los Piratas.

Si existiera la posibilidad de resucitar a una celebridad por un día para tener una interesante conversación, ¿a quién elegirías?
¿Vale asesinar a alguien y luego resucitarlo? Querría tener una interesante conversación con quien decidió que la paella es un arroz con cosas…

Un momento histórico.
La infancia yendo en Lambretta por la playa con mi padre. Ya que idealizamos tiempos pasados, mejor uno propio que los que cuentan los libros de Historia.

Un consejo para no tener en cuenta.
Cuanto peor, mejor para todos y cuanto peor para todos, mejor.

Chá, mil gracias, y ánimo con todo.

Próximas entrevistas: Adriana Bañares (enero) y Esther Muntañola (febrero).

SOBRE LA CULPABLE DE ESTA SECCIÓN MINIMALISTA: ANA PATRICIA MOYA

Estudió Relaciones Laborales y es Licenciada en Humanidades por la Universidad de Córdoba. Ha trabajado como arqueóloga, bibliotecaria, documentalista, etc. Actualmente, se busca la vida como puede y dirige el Proyecto Editorial Groenlandia. Su obra más reciente es Píldoras de papel (poesía; Huerga y Fierro, 2016). Sus textos aparecen en distintas publicaciones de Europa e Hispanoamérica, digitales e impresas, así como en antologías literarias; también ha obtenido algún que otro premio por sus despropósitos lírico-narrativos, siempre como la eterna finalista. Ha sido traducida parcialmente a varios idiomas.

POSDATA: Para las interesadas en participar en Estrías de luz y sombra (poesía lésbica española y contemporánea; primera entrada y segunda entrada), aquí tenéis las bases. Se agradece también que compartáis.

Escrito por Ana Patricia Moya Rodríguez

Juntaletras del tres al cuarto. Editora por vocación tardía. Ermitaña, huraña, misántropa.