Un diciembre, más triste que los cuentos de Dickens, se desata en noches de represión y censura contra los periodistas de Nicaragua

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Denuncia del secuestro de los periodistas Miguel Mora, Lucía Pineda Ubau y Verónica Chávez en redes sociales

Las fiestas decembrinas empezaron rebeldes en Nicaragua. Un altar con la virgen María se yergue en una casa nicaragüense, sobre un montón de adoquines; otro altar tiene los colores azul y blanco adornando los retratos de presos políticos, y la policía se lleva preso a un estilista por demostrar su solidaridad con quienes han entregado su libertad por defender los derechos de la población.

Es diciembre en Managua, Nicaragua. Contemplo, con añoranza y piedad, los 24°C a los que se cocina Managua, a pesar de que el último mes solía traer vientos fríos en la niñez hoy sé que hacen calores sofocantes con brisas alborotando el ardor del incipiente verano. Aquí está haciendo frío, las noches melancólicas en la ciudad de Guatemala me sofocan con su indiferencia. Quiero el calor abrasante de Managua.

Las noticias que llegan hasta mi exilio no han sido mejores. Pareciera que el año se detuvo en abril, junto a los primeros muertos, el idealismo y la unión popular. Solo que esta vez lamentamos las inmensas heridas que se abrieron a causa de una mal suturación.

Estamos en las protestas contra la quema de Indio Maíz. Esa tarde iba a ir a platicar junto a otros jóvenes con los periodistas de Confidencial, me hacía mucha ilusión, pero la protesta me atrapó y me dejó con las ganas.

La noche de los cerrojos rotos me golpeó los ojos estupefactos. Se atrevieron hasta a tocar a Carlos Fernando Chamorro, un periodista que desciende de una de las familias con tradición política más antigua del país; el hijo de Pedro Joaquín Chamorro, un periodista asesinado por la dictadura somocista, y de quien llegó a ser presidenta de Nicaragua al inicio de los 90s, Violeta Barrios.

Golpearon a los periodistas a vista y paciencia de todos, les robaron y despojaron de sus oficinas, de sus trabajos. Esta noche fría desde el exilio, me hace recordar el calor abrasante de Managua, y la tarde en la que pasé encerrada durante 5 horas en una cafetería, con la Coalición Universitaria. Fue ese fatídico 30 de mayo, día de las Madres en Nicaragua. Ahí también se refugió Miguel Mora junto a Verónica Chávez, su esposa, y varios periodistas de su medio.

Verónica lloraba. La miré, asustada. Recordé la primera gran marcha del 23 de abril hacia la Universidad Politécnica de Nicaragua. Esa tarde llegué a las oficinas de 100% Noticias, quería acompañarlos a exigir justicia: me había dolido cómo los habían asaltado el 18 de abril en Camino de Oriente. Me reconocieron, seguramente, como la “chavala borracha que se creía periodista por putear a un reportero amarillista”, pero no dijeron nada. Fuimos marchando juntos hasta la rotonda de Metrocentro, ahí cada quien tomó su rumbo entre el mar de gente que se dirigía a apoyar a los estudiantes.

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Inicio de la protesta convocada por 100% noticias el 23 de abril. Foto tomada de las redes sociales (FB)

Estábamos en la cafetería. Tenía una botella de agua en la mano, y se la di inmediatamente a Verónica. Tomó agua y pudo recobrar un poco el dominio. Miguel Mora se ponía un chaleco anti-balas. Escuchaba las voces de todos como un lejano rumor del mar. Ángel Amador Rocha, del movimiento 19 de abril de la UPOLI, me pedía lo ayudara a contactarse con una amiga, pero me costaba poner atención. Mis oídos se desconectaban…

En cierto momento le pregunté a Miguel Mora por Azucena Castillo, y me negó tener información. Casi entro en pánico cuando lo escuché. Logré llamar a Chena, y ella me pidió hablar con Mora. Le di mi celular, hablaron y me lo regresó, o se lo dio a Danilo, no lo sé. Recuerdo haberme alegrado por ser útil en esa situación. La mayoría de la gente se había refugiado en la Universidad Centroamericana (UCA).

Afuera las camionetas Hilux pasaban, despacito, frente a la librería Hispamer.  Tres días antes de la cena de Nochebuena, afuera, los policías orteguistas se amontonan frente a las oficinas de 100% Noticias. Los periodistas comienzan a transmitir en vivo, pues la policía ya no es un cordón intimidante, sino una fuerza de choque que empuja las puertas con fuerza. Paramilitares y demás escorias trepan por las paredes. Van a entrar a como sea.

Esa noche del día de las Madres apagamos las luces de la cafetería y nos escondimos bajo las mesas. El silencio fue difícil de conseguir. Una madre, con su hijo, se había refugiado con nosotros. “Qué lindo día de las madres”, suspiraba. “Secuestrada junto a mi hijo”. Y trataba de mantener el ánimo sereno y el humor alegre, mientras yo me irritaba por el miedo cada vez más.

Miguel Mora le indicó a los camarógrafos sacar las memorias de las cámaras. Pidió cinta adhesiva y papelógrafo para tapar el logotipo de 100% Noticias de su camioneta blanca Hilux. Así podrían burlar a los paramilitares.  Pensé en suplicarles ayuda para salir, ya que la famosa Coalición Universitaria, una cupulita de “líderes” universitarios ahuevo, y quienes dicen velar por los estudiantes, se negó a ayudarnos a evacuar, pero tuve miedo de irme con esos aguerridos y que los detuvieran en medio de la noche.

Hace una noche fresca en Tapachula, México. Me preparo para dar una conferencia en el bar Trench Town sobre el arte contra la dictadura en Nicaragua. Tengo presentes a los periodistas agredidos ese día: Carlos Fernando Chamorro, Claudia Tijerino y el equipo de Confidencial, entre otros periodistas. Al iniciar le dedico la charla a los presos políticos. Destaco la labor de los periodistas opositores a la dictadura. Al finalizar me escondo en las gradas, y lloro de impotencia sobre mi pañoleta azul y blanco.

En Managua hace calor y miedo. Los periodistas de Confidencial siguen reportando desde la clandestinidad. Pienso en la noche que le dije adiós a Carlos Fernando Chamorro, esa noche se botó el Chayopalo frente a Movistar, y el documentalista Javier Bauluz aún andaba por las calles, tomando fotos. Él venía del supermercado, me miró extrañado, pero igual me dijo adiós con cierto desconcierto. Supongo que era extravagante ver a una joven de sombrero a esas horas, escondiendo la rebelión de su rostro.

Los periodistas intentan continuar la transmisión en vivo. Mientras Lucía Pineda Ubau hablaba, se veía el logotipo con el fondo urgente de Última Hora. Pineda Ubau trata de dominar el pánico para poder informar, repitiendo una y otra vez el mismo mensaje. ¿Habrá alguna salida alterna? Recuerdo el horror de la noche del día de las Madres, aquí-allá en Managua, el sofoque del calor fue cambiado por el miedo, los oídos se me apagaban, el estómago me dolía… Las paredes de vidrio podían facilitar el paso de las balas, rodearnos era fácil.

¿Podrás escapar esta vez, Miguel Mora? Debe haber un plan B, algún pasadizo secreto en las oficinas. Pudiste escapar aquella vez, ¿te acordás? Con tus equipos intactos. Con tu personal a tu lado. La noche de las Madres donde fueron asesinados tantos, ni vos ni yo sucumbimos ante las balas del azar.

Dentro de las oficinas de 100% Noticias se pasean los policías y paramilitares. Se llevaron secuestrados a Miguel Mora, director del medio; Verónica Chávez, co-directora y esposa de Mora, y a Lucía Pineda Ubau, jefa de prensa. Los demás periodistas siguen adentro, han sido tomados como rehenes. La policía se dirige a otros medios y las oficinas del instituto Telecomunicaciones y Correos (TELCOR) cortan la señal del canal 10, canal 11, canal 9 y demás canales opositores a la dictadura.

Hace mucho frío en la ciudad de Guatemala. Estamos a 11°C que me recuerdan a la indiferencia de los grandes empresarios del Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), a la indiferencia de los pequeños y medianos asustados empresarios, a los comunicados de condena de tantos movimientos sociales, sacando provecho del momento para sus campañas… Y es que nosotros, los autoconvocados, nos hemos dejado llevar por el corazón.

Soltaron a Verónica Chávez, pero no sabemos aún qué sucedió con Miguel Mora y Lucía Pineda Ubau. Sospechamos que serán hechos prisioneros en El Chipote, donde sufrirán crueles torturas de toda índole. Viene a mí el recuerdo de la noche de la gran marcha hacia la UPOLI; esa noche, cuando se iban en la Hilux blanca, los periodistas de 100% Noticias fueron ovacionados por miles de manifestantes nicaragüenses, como unos héroes. Me sentí orgullosa de haber salido con ellos a marchar.

En Facebook anda rodando el FB Live de Leticia Gaitán, periodista de 100% Noticias. Está vestida de negro, con su cara bañada en lágrimas, pero con voz firme y denunciante. Su única arma es el Smartphone desde el que denuncia el secuestro de sus jefes, y tiene más de 9 mil vistas. La noche fatídica en la que los movimientos estudiantiles aceptaron ir al diálogo -que no fue más que un burdo reality show pactista-, Gaitán estaba cubriendo la noticia, junto a otra docena de reporteros de otros medios. Yo, ingenua, llevaba un día completo esperando la primicia, sería una colaboración para Artículo 66. Nos saludamos en las gradas, ya habíamos intercambiado miradas en otros lados, y me sorprendió su cara dulce y su amabilidad.

Hablando de pactos… ¿Qué dirá el COSEP ahora? Mucha de la paciencia que ha tenido el pueblo con los empresarios ha sido gracias a la ardua labor de 100% Noticias. Pero esos negociantes no son más que ratas cobardes de cuello blanco, y pasarán de comunicado en comunicado hasta que el pueblo le de donde más les duele: en la billetera. ¿Será tomado en cuenta el llamado a paro nacional indefinido esta vez? ¿Cuántas personas más tendrán que dar su vida y libertad para que enfrentés la noche, Nicaragua?

La noche esta helada en ciudad de Guatemala. Mañana debo despertar temprano, los exiliados y residentes nicaragüenses tenemos una cita de última hora a las 10 AM frente a la embajada de Nicaragua. Pero los recuerdos revolotean sobre mi cabeza y me atormentan. El sueño no llegará esta noche, ni la libertad de los presos políticos.

Dicen que la noche más oscura nunca ha podido detener el amanecer, por eso lo espero con ojeras pesadas, el pecho hundido por la tristeza, y la esperanza más allá de las lágrimas…

Escrito por Solange Saballos

Escritora creativa + Periodista cultural + P.E.M en Ciencias de la Educación con mención en Lengua y Literatura Hispánicas. (Managua, NI, 1992) www.linkedin.com/in/solangeesaballos @lamerapalmera (FB) @p.palmereando (IG)