Audio poema:

La noche cae ciega y rendida,
incierta, ahuyentada de sí misma.
Todavía se oyen los gritos
y en las paredes de barro
quedó atrapado el murmuro:
“Ya vienen, ya vienen”.

De la tierra se desprende un hedor
a coágulo, a lamentos, a voces tenues.

No es la melancolía trivial del invierno
la artífice de las lágrimas y del rezo.
Se le pide a Dios que deje caer una lluvia
que destiña del rojo vivo los ríos,
que derrumbe las rejas de las prisiones,
que lave las almas heridas
y que destierre de una vez
todas las malezas.

El tiempo juega al suicidio.
El tiempo se ha quedado detenido…
detenido se ha quedado
cual brisa amanecida
en las hojas de carita lustrosa.
Respirar duele todavía,
respirar duele todavía.

Tal vez si me acompañás en el sueño,
estemos más cerca del futuro
que ansiamos,
que del abismo que a veces
se nos para en frente.
Soñá conmigo, hermano,
soñá que regresamos
a donde las canciones de cuna nos recuerdan,
soñá que es posible vivir
y ser feliz sin pedir permiso ni cuentas
soñá que nos abrazamos
en libertad.

Escrito por Kerstin Miranda Murillo

Managua, 1999. Estudiante de Arquitectura. Me apasiona la música y las artes visuales; pero las letras... por ellas existo.