Autora: Mere Echagüe

Si me matan un lunes
no digas que me lo busqué.
Decí que salí de laburar
y me tomé tarde el tren
no tuve tiempo de preparar la cena
el resto ya lo sabés.

Si me matan un martes
no digas que me lo busqué.
No creas que quiero
que mis hijos pierdan a su madre
y transiten la angustia de saber
que me han dolido hasta la muerte
los golpes de miles de puños
que hace siglos denuncié.

Si me matan un miércoles
no digas que me lo busqué.
Decí que me puse una pollerita
y salí a fumar un faso
a la plaza de mi barrio
adonde vos también fumás
y ves cómo me venden en papelitos
cómo me agarran el culo
cómo me muestran el arma
la que cuelga de la cintura
la que cuelga entre las piernas.

Si me matan un jueves
no digas que me lo busqué.
Decí que soy una piba como cualquier otra
que salió a bailar con las amigas
que le gusta la cerveza
que le gusta la coca y el fernet
que cuando dice no, es no
y no lo podés entender.

Si me matan un viernes
no digas que me lo busqué.
Decí que salí a romper iglesias
porque mi santo no está de turno
mis derechos tampoco
porque una vez no di limosna
porque unas cuantas veces pequé.

Si me matan un sábado
no digas que me lo busqué.
Decí que me metieron presa
por sacarme de adentro tu semilla
que yo no quiero
ni vos
y me morí de impotencia.

Si me matan un domingo
no digas que me lo busqué.
Gritá bien fuerte
que lo hicieron porque soy mujer.

Título: “Ídolos”. Autora: Gaby Sambuccetti

Voy a dejar de escribir, de verdad. Voy a agarrar una flor del infierno, y tirársela en la cara a los lectores.

Voy a dejar de escribir, de verdad.

Les voy a contar el secreto de muchos artistas consagrados:
algunos están demasiado deprimidos, demasiado locos, demasiado blancos, demasiado ricos, demasiado egocéntricos.
Incluso demasiado pedófilos o demasiado dealers.

Todos lo saben, pero muchos los siguen consumiendo, como parejas disfuncionales de un crimen secreto.

Voy a dejar de escribir, de verdad. Lo siento –No sabía que estaban ahí. No crean nada de lo que estoy escribiendo.

No es cierto.

Los artistas son talentosos. Si seguimos usando las palabras correctas. Si seguimos elaborando discursos perfectos…

Nadie va a ver los cuerpos.
Las piedras en sus manos.
La furia de las moscas.

Voy a tomar esa maldita flor del invierno,
y se la voy a dar a ese nene del metro,
ese que me pide una moneda.

Él vio el disfraz.
Él sabe que esto es falso.

Él sabe.

Título: “ay chicos”. Autora: Vera Buendía

ay chicos
estamos cansadas de sus bandas de chicos
sólo chicos que hablan de nosotras
de cuánto nos aman
en el discurso
en los acordes
en sus caras extasiados
ay chicos ustedes esperan
nuestras gracias
que nos entreguemos
que nos rindamos
frente a lo que nos dan
porque todo esto, dicen
es para nosotras
los inspiramos
sin nosotras no podrían vivir
sin embargo, ay chicos
son ustedes los primeros
que rehúsan del preservativo
“para que se sienta toda”
nos descuidan, en vez de preservarnos
los platos los seguimos lavando nosotras
claro, esas manos de rockstar no osarían tocar un detergente
ay chicos, sabemos que se mueren por nosotras
todo el rock habla de las nenas
y ay chicos
se les nota demasiado
nosotras no somos nenas
somos nosotras
y ustedes,
chicos

Título: “Ay, Andrea”. Autora: Florencia Piedrabuena

Ay, Andrea, vos sí que sos ligera.
Ay, Andrea, qué astuta que sos.

 

Dijo: -Me violaron, mamá, me violaron.
No le creían.
(Su hermana también había caído embarazada
la noche anterior)
Andy quería salir aquel fin de semana
y se fue a lo de su amiga que
tampoco le creyó.
La panza no era de gorda,
pero así no podía bailar.
Llegó a pensar que iba a tener que escaparse
el sábado
y se hizo prófuga.
Dijo: -Me violaron mamá
el día que siguió.
No le creían.
Andy se escapó el viernes a la madrugada
y se fue con su noviecito
a un hotel.
No era su primera vez, claro,
pero tampoco es necesario aclararlo,
su novio tenía dieciséis,
y ella estaba gorda, otra no le quedaba.
Después te preguntás,
si un pibe de dieciséis
se coge a tu hija de trece,
qué hacés.
Y, lo cagás a palos.
Imaginate que la agarre uno de treinta.
Lo matás.
Bueno,
al otro día, el sábado,
ella dijo: -Me violaron.
No le creían. Claro
que no le creían.
Andy cuando salía
chupaba pijas por tragos,
el barman le decía
“acá tenés tu trago amargo,
pichona”
y ella iba y le bajaba el cierre de la bragueta
y hasta el fondo nomás.
No me voy a poner moralista.
Que las nenas bien esas cosas no las hacen,
porque las hacen,
nenas o no.
Pero imaginate que a tu hija de trece
la agarre uno de treinta
por atrás,
sin pedir permiso,
sin decir “sorpresa”,
en el baño contra la puerta,
imaginate el grito pelado de la piba,
que al otro día dijo “me violaron”
y nadie le creyó;
y vos,
mirando la noticia
de la nena de trece que apareció embarazada a la semana
y que a los meses no sabía qué hacer y abortó
y se murió,
imaginate diciendo que eso le pasó por trola,
hablando con tu vecina,
a la que te cogés cuando no está tu señora,
pensá cómo ella se quedó dormida al lado de la reja que cierra mal
en el fondo del pasillo de la casa
que bordea tu casa
y que da al baño
imaginate que para terminar de desangrarse se fue al baño oscuro de noche,
esa noche que los perros se pusieron a ladrar a coro
y vos no podías dormir,
acordate de cómo no podías dormir por el llanto de los perros,
esa noche la nena era una perra más
durmiendo su última noche entre los animales
recostada contra la puerta improvisada del baño
abrazando el fetito que se le había salido del cuerpo
envuelto en un pedazo de toallón
como si fuera un muñequito de trapo,
la putita del barrio,

qué mal la pasó.

Título: “La caza protegida”. Autora: Yanina Giglio

El chirrido
la llave me llama el tío político
me trae hay confianza dilatada
el tuerca padre que no se tuvo
la mano atenta
estanca en la cisterna
de la siesta de los otros
ayuda siempre la tele
puesta bajo la mano enorme
mi ciruelita mi carterita
todo encastre entraña partes
está prohibido estacionar
nadie verá el garaje portón de fierro
adrenalina aserrín short cortito
siempre piernas largas de nueve años
saludan corre pero no se salva
del botón del cierre relámpago
el resbalón de la mano que intenta
trepar la ingle del repta y muere
del mata cartas del mata higiene del mata mugre del mata grito
del mata niña
otra vez en el balcón que le da la espalda
sosteniendo una cámara su anzuelo
yo ajustaba el oráculo de mirar por fuera para jugar adentro
y él se enderezaba con una desproporción inentendible
¿afanarme la imagen?
vino desde atrás estirando sus frenos en mi mano
que distorsionaba con el zoom del piso trece panorama
y otra vez en el baño la más feroz el peso muerto
yo hacía pis y su dedo llegó a la caricia del monoambiente
subdivisión de yeso en la raya de atrás
sacó el colgante de su pared
yo pude empujarlo no toqué nada más que el pectoral
tambalearlo hasta la bañadera
siempre con suerte etílica suerte
otra vez y contra la pesadilla desvelar a su mujer mi tía
cuando él entró a la pieza pidió que contara lo veraz
se lo dije y no se cómo duermen siguen durando dormidos
Yo
no se cómo duermo la siesta la noche distraída honda conforme
aunque yo hablara en esa casa aunque yo también fuera esa.

 

Título: “Sobre la incomodidad”. Autora: Martina Cruz

Ayer un pibe me dijo que se sentía incómodo por las cosas que gritamos las feministas en la calle
Yo me siento incómoda por otras cosas
por ejemplo,
me sentiría incómoda
si le tuviera que explicar a una recién nacida
como va a ser su vida de acá en adelante
me sentiría incómoda porque no sabría cómo explicarle
cómo le explico que le van a decir que use rosa
y no celeste
que jugar
embarrarse
es de nene
que le van a decir que se calle
que su opinión no importa tanto
cómo le explico que le van a gritar en la calle
lleve polera o escote
jean o short
pollera o calzas
buzo o sandalias
y que lo van a justificar
con que muestra
o que oculta
que se hace la santa
o la puta
que va a tener que aprender
a lavar los platos
y cocinar
porque es una obviedad
no voy a saber cómo explicarlo
¿Cómo le explico lo que le paso a Lucía Pérez?
¿Cómo le explico que la empalaron?
¿Cómo le explico que la torturaron?
¿Cómo le explico que la mayoría de la sociedad
justifico
¿Cómo le explico que hay muchas mujeres
a las que le pegan sus maridos?
¿Cómo le explico los abortos clandestinos?
¿Cómo le explico las nenas violadas por los curas?
¿Cómo le explico que las denuncias en la policía
que no llegan a ningún  lado
que quedan en un cajón
y son polvo
que se vuela cuando pasa el tren
¿Cómo le explico las mujeres muertas en las bolsas de basuras
en oscuridad
apagadas para siempre
de un hondazo
de un tiro
de un golpe
Ayer un pibe me dijo que se sentía incómodo por las cosas que gritamos las feministas en la calle.
Yo me siento incómoda
no importa que no sea una recién nacida
cómo le explico a las mujeres que conozco
¿cómo le explicó a mi hermana que no puede ganarles el juicio?
¿Y cómo le explico a Lucía qué nada cambio el día que murió?
¿cómo le explico a mi amiga que su novio es un violento?
a quién le voy a explicar
cómo me explico a mí
que todo esto está pasando
y siento que no puedo hacer nada para que cambie
nada para salvar a mis amigas
nada para salvar a mi hermana
a mi mamá
a mi abuela
a todas las minas que no conozco
Ayer un pibe me dijo que se sentía incómodo por las cosas que gritamos las feministas en la calle
que se sentía incómodo por lo que gritábamos
disculpa, ¿no deberíamos gritar?
si gritamos cuando nos pegan
si gritamos cuando nos violan
si gritamos cuando nos matan
¿porque ahora sí te jode nuestro grito?
explícame vos ahora
¿ahora sí
te sentís incómodo?
Vamos a gritar, porque es lo que nos queda.
Vamos a gritar, porque estamos hartas.
Vamos a gritar, porque no estamos en la bolsa de basura.
Vamos a gritar, porque si gritamos, estamos vivas.
Que no te incomode que estemos vivas.
O mejor, que te incomode
nunca se empezó ninguna revolución de otra manera.

Escrito por Gaby Sambuccetti

Gaby Sambuccetti es escritora, profesora y directora de eventos del grupo Oxford Writers’ House (Centro de escritores de la ciudad de Oxford) que trabaja con la Universidad de Oxford, distintos grupos editoriales y asociaciones de escritores del Reino Unido. También es la creadora de los ciclos "Palabras en el Sótano" y "Nos Vemos!" en Buenos Aires. Es la autora de Al nudo lo que nos quitó y Los vidrios aman quebrarse. Participó de tres antologías, un video llamado Mirrorphosis y un ensayo sobre Perlongher. Realizó cursos de Inglés Antiguo en la Universidad de Oxford. Fue parte de la antología Liberoamericanas: 80 poetas contemporáneas, publicada por Liberoamerica. También fue parte de la antología británica Other Voices: Poems to Celebrate 40 Years of The Cure con su poema "Expats don't cry". Su cuento "Spider Web" (Telaraña) fue seleccionado por su universidad, la Universidad de Brunel, para formar parte de un libro que compila los mejores cuentos de ciencia ficción producidos por estudiantes de la universidad durante el 2017. En la actualidad, estudia la carrera de Escritura Creativa (Creative Writing) en Londres, mientras trabaja como profesora y organizadora de eventos en el OWH.

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