ilustración de Georgina Ciotti

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Yo te amé. Y todavía tengo grietas, vestigios de Ti en este cuerpo que creaste con tus manos y tu lengua. Que creaste con el barro de tus costillas. Te amé. Todavía en sueños pronuncio, a veces, tu nombre. Veo tu sombra que se contornea a lo lejos. Y es necesario, tan sólo, recordar tu voz anunciando nuestra pérdida. Sólo tu voz para saber que ahora el amor se ha convertido en nada. En vacío. En sentencia. Tú y nuestro amor también fueron un miedo que tuve que vencer. En el amor la caída se comparte. Si no, ¿por qué escribir?

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Cuando te quiera recordar, tocaré la piel de mi estómago. Precisaré las enfermedades que siempre me decías que nunca tuve. Me quitaré un poco de corazón para ya no extrañarte tanto. Mediré las palabras y los silencios con los hemistiquios abandonados por la lluvia. Amasaré el vacío y me untaré un poco de tu sonrisa dejada en las esquinas de mi sofá. Diré todas y cada una de nuestras palabras “costri” “tuti” “es tarde” “vamos a dormir”. Te miraré en la comisura de mis piernas y dosificaré los sedantes. Fotografiaré mis heridas. Me subiré a cientos de montañas rusas. Me doleré en Cerati y te murmuraré que seguimos aquí: tan crueles y tan sedientos de nosotros como siempre.

Escrito por Leticia Cortes

Guadalajara (México) 1980 Autora de los libros de poesía "Lámparas de sueño" (2005, 2005, 2006) "De tu ausencia y mis pérdidas" (2011) y "Habitar la muerte" (2015) Ha sido traducida al catalán, al francés y al inglés. Obra suya se encuentra recopilada en distintas antologías y revistas nacionales e internacionales.