Toca mi lengua,

siéntela viva, húmeda, resbalosa.

Toma mi lengua entre tus dedos,

palpa el caracol violento que lucha, poderoso, contra la rosa.

La lengua

se

me

cae

de

la

boca.

Pesada, sangrante, voraz.

Músculo fuerte que saborea la palabra

y dibuja, vigoroso, tu nombre en el aire.

Escrito por María Alejandra Zorro

Psicóloga y profesional en estudios literarios de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá