Marta Martínez (Barcelona, 1979) es una profesional de la comunicación digital, conocida por ser la creadora del proyecto Mi Dieta Vegana. Empezó siendo un lugar en internet para encontrar recetas veganas, para acabar convirtiéndose en un espacio ético, de conocimiento y apoyo de gran éxito, seguido por miles de personas veganas y no veganas de todo el mundo. Marta ha combinado su pasión por la vida saludable con sus conocimientos de comunicación digital para crearlo. Además, ha encontrado tiempo para publicar dos libros de los cuales también nos habla en esta entrevista.

(Foto de Carolina Álvarez)

¿Qué es para ti el veganismo?

Una postura ética, un posicionamiento político, en el cual se nos interpela a no explotar ni consumir a los animales de ninguna forma. La explotación animal más clara es la producción de carne, donde crías de animales se matan y procesan para ser consumidas. Pero hay explotación en la leche, los huevos, la piel, la miel, la tracción a sangre, los delfinarios, la lana o la cosmética. También las tradiciones como los toros o las peleas de gallo, o la cría de mascotas, son explotación animal.

Resumiendo: no me los como, no los visto, no los uso. No creo que sea una opción personal o un simple estilo de vida. Tiene mucho que ver con la ética y la justicia animal y menos de lo que parece con la alimentación. El antiespecismo aspira a conseguir que se respete a todos los animales y sus hábitats, y eso implica no comernos un filete y también no desertizar un territorio.

En este punto, en el que somos muchas personas defendiendo lo mismo pero con diferentes estrategias, creo que sería más adecuado hablar de veganismos, en plural. Yo solo puedo hablar de mi experiencia, pero esta es única y no se puede extrapolable al resto.

¿Cómo hiciste el “clic” para convertirte en vegana?

Soy la primera que habla del clic aunque yo no viví el clic propiamente. En mi caso todo ha sido un viaje muy largo. Empezó con unas colonias en la costa, donde nos llevaron a una población pesquera y tuvimos que diseccionar a unos peces muertos. A mí aquello ya me rechinó.

En el instituto, en biología, tuvimos una práctica con corazones y pulmones reales, que tuvimos que comprar. Creo recordar que de vaca y de cerdo. Eran muy parecidos a los nuestros. He visto animales de granja toda mi vida y nunca me habían dado pena ni sentido compasión, pero aquello me dejó tocada.

Con 19 años descubrí que había mucha gente vegetariana y que era una opción factible. Así que decidí cambiar mis hábitos a unos más éticos y que encajasen con mis valores. Fui vegetariana hasta, más o menos los 30, que ya no pude más con las incoherencias que yo misma veía en mí. Tuve varios intentos, pero no me desanimé. Ojalá lo hubiese decido antes.

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¿De dónde nace la idea de crear blog y redes sociales (Mi dieta vegana) entorno a la dieta vegana? ¿Cuál era el objetivo?

Hace tiempo tenía otro blog, Urban Closet, que ya no existe. Era un blog de tendencias que empecé con una amiga y que no tenía relación alguna con el veganismo, aunque en un momento determinado empecé a subir recetas allí.

Mi Dieta Vegana empezó como una cuenta de Instagram Mi Dieta Veganapara subir lo que comía cada día. Un registro de comidas para mi dietista. Durante mucho tiempo la frase de cabecera de esa cuenta fue: el veganismo no es una dieta, a dieta estoy yo. Necesitaba bajar de peso y mejorar mi alimentación porque tengo síndrome del colon irritable, y tenía muchos brotes de aquella. Ya era vegana, pero no comía de forma saludable. El objetivo era, ni más ni menos, que dejar de enviar fotos a la dietista cada día.

Curiosamente, esa cuenta empezó a crecer muchísimo porque tuve la suerte de empezar con este tema en el momento adecuado, con el veganismo al alza y sin la tiranía del algoritmo de Facebook e Instagram.

¿Cuáles son las consultas más frecuentes de tus seguidores?

A parte de pedir recetas (algo que no acabo de entender muy bien, porque está internet lleno), suelen tener muchas dudas nutricionales: la B12, el hierro, el calcio o las proteínas son las preguntas más típicas. También las trazas, la composición de algunos alimentos y las combinaciones de alimentos.

Lo cierto es que a más información hay en las redes y en internet, más dudas se generan y al mismo tiempo más desconfianza hacia el mensaje y el mensajero.

Existe una tendencia a pensar que seguir una dieta vegana ayuda a adelgazar. ¿Qué hay de cierto en esto?

No puede ser más falso. Las personas veganas somos de todas las formas, volúmenes y colores posibles.

Para empezar, la dieta vegana es la caracterización de la dieta que llevan las personas que son veganas. No es una dieta terapéutica ni una dieta “adelgazante”. Si una persona no es vegana, puede llevar una dieta vegetariana estricta, 100% vegetal o, como dicen en USA, plantbased. Pero no será vegana.

Para continuar, una dieta 100% vegetal no implica ni adelgazar ni engordar. Se puede hacer una dieta vegetal hipocalórica, o hiperprotéica, o hipercalórica, o cetogénica, o cualquier otra pauta dietética que nos interese. Se puede adelgazar, se puede engordar y se puede ser deportista de alto rendimiento y ser vegana.

Aquí el problema con los mensajes que se dan desde los medios de comunicación y las celebrities, que venden “veganismo” como algo saludable y saludable como “que adelgaza”.

Suplementos. ¿Son verdaderamente necesarios si se sigue una dieta vegana?

El de la vitamina B12 sin duda alguna. Lo mismo que en Suecia toman el de vitamina D porque no les da el sol y vivir en el norte de Europa no se considera poco natural. Aunque el desarrollo de nuestras sociedades tiene que ver con la ciencia y la tecnología que nos permiten vivir en los sitios más insospechados. Sin embargo, ahora parece que haya que mirar mal todo lo que salga de un laboratorio, cuando sin desarrollo tecnológico y científico nuestra esperanza de vida no hubiese aumentado tanto.

La vitamina B12 es necesaria, su déficit produce anemia megaloblástica, que es muy peligrosa. Suplementarse es necesarios si se sigue una dieta vegetal, incluso en dietas vegetarianas. También en personas con dietas convencionales que no la pueden absorber.

Es una vitamina de origen bacteriano, que antes no solo se encontraba en la carne, la leche o los huevos, sino también en la tierra. Hay mamíferos que la consiguen como subproducto intestinal propio, pero en nuestro caso no es así. Y no lavar las verduras sería muy peligroso. A los animales también se les suplementa mediante el pienso. A mucha gente le parece mal que las personas veganas nos suplementemos con B12 pero al mismo tiempo les parece correcto a los animales. Entiendo que es un “ojos que no ven, corazón que no siente”, pero como argumento contra el veganismo es francamente débil.

El resto de suplementos que se necesiten ya dependerá de las circunstancias de cada persona.

Seguimos con algunos de los mitos más oídos, relativos al veganismo. ¿Es más caro ser vegano?

Para nada. Pero hay que comparar dietas parecidas. No podemos partir una cesta de la compra llena de productos baratos de mala calidad y compararla con otra de productos veganos ecológicos y de importación. Eso es hacer trampa.

El problema es que vivimos en una sociedad que no tiene prácticamente información nutricional de calidad, ni formación en alimentación. Los ultraprocesados se han convertido en un básico de la cesta de la compra. Si comparamos un ultraprocesado cárnico de mala calidad con uno vegano de buena calidad, este último va a ser más caro. Si comparamos una cesta de la compra de productos saludables, vegana o no, con una de productos de baja calidad, casi todo ultraprocesados, esta última va a ser más barata.

El problema es el acceso a productos de buena calidad, en general, que no es solo una cuestión de precios. Es más caro porque se necesita más tiempo para comprar y más tiempo para cocinar. Aprender a comer saludable, igual que aprender a comer 100% vegetal, requiere de una inversión de tiempo importante. Y el tiempo es oro.

Dos títulos publicados. ¿Qué libros son y qué puedes contarnos de tu experiencia literaria?

El primer libro, “Disfruta con Mi Dieta Vegana”, es un pequeño recetario muy humilde, con algunas recetas veganas, pensadas casi todas para desayunar. Es un libro del que no estoy muy orgullosa, pero que me trajo algunas alegrías y me enseñó el funcionamiento de la industrial editorial. Si hiciese un proyecto parecido ahora, sería completamente diferente.

La “Guía para el vegano (im)perfecto” (Vergara, 2019) es, por el contrario, un proyecto mucho más ambicioso. Se trata de un libro práctico para acercar y guiar a cualquier persona hacia el veganismo. También hay recetas, y hasta cinco menús, e información nutricional básica. Pero el corazón del libro es precisamente tocar todos los ámbitos donde podemos necesitar ayuda al principio, incluyendo las relaciones sociales. Fue complejo escribirlo al mismo tiempo que tenía que lidiar con cambios profesionales y problemas de salud, además de tres convalecencias. Así que no guardo buen recuerdo del proceso creativo.

instagram

Dicen que el momento actual atraviesa una nueva ola de conciencia de alimentación healthy. ¿Cuánto hay de moda en la dieta saludable?

Que sea una moda comer saludable es buena señal. Esperemos que siga de moda mucho tiempo, tanto que al final sea algo que se nos enseñe de pequeños y que las administraciones apoyen.

La alimentación juega un papel muy importante en nuestra salud y bienestar, me parece lógico que muchas personas descubran que se pueden alimentar de forma consciente.

¿Son saludables los españoles a la hora de comer?

Las encuestas de consumo dicen que no. La dieta mediterránea y sus hábitos de vida saludable son residuales. Se come francamente mal. Un país que está a la cabeza de obesidad infantil y con los casos diabetes de tipo 2 en niños y jóvenes aumentando exponencialmente debería plantearse qué está haciendo mal.

¿Qué tres consejos primordiales le darías a una persona que quiere empezar a cuidar su dieta?

Que se asesore por una persona experta, que esté en la misma onda pero que tenga base científica. Al mismo tiempo, que no se autoexija. Esto es un viaje muy largo, y la salud mental es también importante. Y, por último, que disfrute. De la comida, de cocinar, o de sentirse mejor, pero que asocie los cambios a sensaciones positivas.

¿En qué estás trabajando ahora?

Después de un parón profesional y personal importante, por las 3 operaciones de lipedema a las que me he sometido en 2018, trato de centrarme en la creación de contenido de Mi Dieta Vegana. Profesionalmente, me estoy volviendo a centrar en la tecnología, después de muchos años de trabajar en comunicación digital.

Pequeño test.

  • Película: ‘El caballero oscuro’ de Nolan.
  • Videoclip favorito: Sabotage de Beastie Boys
  • Grupo musical:De adolescente, Green Day.
  • Último viaje que hiciste: Londres
  • Hotel, motel o bed and breakfast: Bed and breakfast o aparthotel
  • Canción: Rebel Girl de Bikini Kill
  • Desayuno: tostada de aguacate malagueño y café con leche de soja
  • Una injusticia: la explotación animal.
  • Algo pendiente de hacer: aprender a navegar.
  • Un lugar que no soportas: mi piso.
  • Un artista sobre valorado: Andy Warhol.
  • La familia, ¿lejos o cerca?: Conectada.
  • Un libro inolvidable: Jane Eyre de Charlotte Brönte

 

 

 

 

Escrito por Pamela Espigares Jiménez

Pamela Espigares Jiménez (Barcelona, 1980) es Licenciada en Periodismo por la Universitat Ramon Llull de Barcelona. Es escritora, asesora de comunicación y responsable de medios digitales en la editorial Ceiarsis. Ha publicado "Sincericidio", su primera novela, en 2018, con Suburbia Ediciones.