El Torneo de poesía “Adversario en el cuadrilátero”, organizado por la editorial independiente Verso Destierro, liderada por la poeta mexicana Adriana Tafoya; desde hace más de una década, ha reunido y sacado a poetas debajo de las piedras, principalmente de distintas partes de México, para enfrentarse en un ring, donde la poesía lucha de dos a tres caídas. Este evento regresó como cada año, a finales del 2018 con nuevos encuentros, abriendo una ventana a la poesía que se escribe actualmente, así como nuevos debates en torno al modo de difundirla.

“El Torneo propone a la poesía como un deporte intelectual. Su intención es lanzar el poema a todo público ávido de versos; provocar pasiones, sanas competencias, y sobre todo incitar al receptor a que exija más del poeta.”
En el torneo podemos ver poeta vs poeta, brindándonos un espectáculo cultural, pero sin olvidar el ojo crítico de un jurado con gran criterio, para decidir quién pasa a la siguiente etapa, con base en su fortaleza poética.

A continuación podrán leer algunos poemas de los ganadores del 2018: José Manuel Vacah (1er lugar), Mónica H Arrieta (2do lugar), Pablo Trensardina (3er lugar) y María Barnard (mención honorífica). En esta muestra poética, advertirán la gran riqueza y diversidad que existe en la poesía en tan sólo un  bocado de ella. Desde poemas salvajes, que rompen a cualquiera desde el primer soplo, como lo hizo Vacah en el escenario, golpeándose el pecho con el dolor y el hastío en las manos, así como letras que se desbordaban al finalizar un viaje por ecos y silencios, dando paso a todas las palabras (sin cover alguno) a una fiesta que regocijará nuestros corazones, como lo hizo Trensardina.  A Mónica H. Arrieta, la verán llena de libertad y danza, gracias a la música que la acompaña; cantándonos sus versos, nos llama con jarana en mano a su danza poética. También encontrarán el erotismo de Dolores, con una voz añejada por el calor de sus manos que labran sus muslos.
Si te interesa publicar en su editorial o ver las convocatorias visita: http://editorialversodestierro.blogspot.com/ o su página de FB : Verso destierrO

Primer lugar:

José Manuel Vacah (Estado de México, 1990) Poeta, narrador y periodista cultural. Ha publicado los libros de poemas Los perros tras de mí (El trueno en la ciudad, 2018) y Demasiada luz en esta noche (Ojo de Golondrina Editorial, 2019). Es compilador del libro de culto Historias de sexo, conspiración y muerte (Texto e imagen, 2017).
Es jefe de sección cultural en el diario digital Tercera Vía y director de Revueltas Times. Mantiene el blog Vacah. Historias desde el periodismo y la ficción josemanuelvacah.wordpress.com.  Organizó en 2012 el festival “Poesía para la muerte de Peña Nieto” en la UNAM. Ganó el 11° Torneo de Poesía “Adversario en el Cuadrilátero” 2018 organizado por la editorial VersodestierrO.

Vals nocturno

Bebo de este amor, y vuelvo a empezar
como si nunca la hubiera besado.
Este vals a la orilla de la tarde herida
que moja su cola en el río de los autos…
La tomo de la mano, bailaré con ella,
mientras los edificios sigan siendo el piano
enloquecido de alcohol y de ternura,
enloquecida ciudad de amantes y asesinos.

Este vals que tomo entre mis manos
se convierte en pájaros, ay, cómo vuelan;
guardaré esos trinos para ti, le digo al oído,
toma este vals de dulces plumas
que desaparecen en las guirnaldas negras de las nubes.

Toma este vals, le digo, mientras la noche nace sobre nosotros.
Este vals, dice ella, me recuerda viejas canciones
que ponía mi padre durante las fiestas.

Pero yo la quiero, y bailaré con ella
por melancólicos pasillos y oscuras sendas.
La beso sobre las sombras, en los libros muertos
y en la locura de los perros ladrando a las estrellas.

Este vals, este vals, este vals
que pinta de azul el lomo de las ratas,
pinta de blanco el pecho de los ladrones;
mientras la beso en nuestra cama hecha de luna
en cada esquina un fragmento de nuestro amor
sin que nadie se dé cuenta.

En cada esquina está ella y estoy yo,
locos al sentir que todo está en armonía,
ay, el mundo a cada paso nuestro,
el amor a cada paso cortando de la noche las espigas,
a cada paso reventando los sepulcros de la acera,
sanando las heridas de las calles rotas.

(en tributo a Federico García Lorca)

Todo dispuesto

I
Ahora que nazco en el amor
y todo lo bendigo
me siento aún más pequeño
como esas plantas que crecen sin luz
debajo de los puentes.

¿Qué soy junto al agua,
junto a la tierra abonada por múltiples milagros?
¿Qué soy junto al viento que nunca es vencido?
¿Y qué seré si me comparas con el fuego
que purifica en la devastación?

No tengo tiempo, ni tú tampoco,
esta vez las estaciones pasarán sin piedad.

Detengámonos,
igual que una palabra en un libro,
porque hemos marchado demasiado aprisa
cada quién por su lado.

Detengámonos
para nombrar el mundo desde la luz
y contemplar el jardín que puede crecer.

II
No te diré que me necesitas,
o que estás sola,
pero quiero ser tu compañero
cuando desciendas por la noche
a recoger los rastros de tu espejo.

Recuerda las señales.
Este encuentro,
aunque tú no creas en los dioses
ni en las premoniciones,
fue anunciado por el universo:
escucha la música
como una multitud de testigos;
cuando estamos cerca
una armonía crece entre tu cuerpo y el mío,
cada parte de nuestro cuerpo es una nota precisa.

Me quedo mirando tus ojos
para escuchar esa armonía….

III
Hemos hallado el sitio,
la hora precisa, un sentido para el deseo,
y todo está dispuesto para ser arrasado.

Ten en cuenta
que todos despiadados serán
porque a nadie le interesa consagrar lo que no es suyo,
—hasta los dioses lo serán,
y la ciudad entera se volcará sobre nosotros
para extraviarnos.

No temas
aunque te corten los cristales de la lluvia.
Detengámonos, por única vez en este jardín,
mientras la destrucción danza alrededor.

Segundo lugar:

Mónica H. Arrieta (CDMX). Estudió filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Escribe ensayo y versos para cantar. Se dedica profesionalmente a la gestión cultural desde hace veinte años. Es autora de Las brujas, maléficas o rebeldes y coautora de La Pirámide. Ha publicado sus versos para cantar en el suplemento cultural La tinta suelta y la revista Generación.

Fue cofundadora y codirectora del proyecto alternativo y autogestivo del Centro Cultural La Pirámide (2000-2006). Ha impartido talleres de creación literaria para niñas y niños. Actualmente desarrolla proyectos de literatura y fomento a la lectura en Centros de Reinserción Social y, para otros grupos de atención prioritaria en la Ciudad de México, así como en el Centro Cultural La Pirámide, donde organiza el Encuentro de Versadores y Versificadores. En el ámbito de la creación personal trabaja en lo que llama Versos de Personalidad Múltiple que se pueden leer, cantar o rapear y con los que ha participado en circuitos de poetryslam.

RITUAL DE VERSOS
I
La luna y sus palabras murmuran en mi oído,
pronuncian suavemente: “tienes que estar atenta;
si ves un ramillete de espíritus paganos
dale aviso a las diosas de las aguas profundas:
que los alejandrinos al fin se han despertado
y traen los nuevos cantos, paridos en el bosque
pregúntale a los duendes bañados en rocío,
si el hada del espejo vendrá para la fiesta,
el plazo se ha cumplido; pregón de pitonisa.

Detrás de la cesura las ninfas amanecen
y al fin llegó la magia, con música de sueños

II
Lo sé, ya lo he sentido, le respondí a la luna
sin pronunciar palabra, sólo con un suspiro.

Ayer vi un unicornio detrás de los escombros;
de las ciudades muertas, de tanto andar de prisa
brotaban, entre grietas: las ramas de un cerezo,
un frenesí de flores, la gota del aliento.

Las rimas coqueteaban en busca de sonetos
y en la narcotiendita se vendían versos blancos.
Tres elfos sigilosos cruzaban la calzada
con rumbo hacia la Villa, para ver a Tonantzin.

Traían cinco luceros envueltos en ayate,
con rosas de castilla perfuman un secreto
sutil mensaje oculto de la Xochiquetzalli;
al cruce de la calle me dieron un pañuelo,
noticias del festejo que pronto llegaría:

III
“Habrá una topada con grandes repentistas
por eso es que han llegado juglares de otros mundos.
Los viejos decimeros ya armaron el guapango,
también hay trovadores en lenguas provenzales.

Tú ven acompañada, de esos alejandrinos:
dandys del hemistiquio, canónigos acentos
mantienen equilibrio si la fiesta es profana.
En el ritual de versos son siempre bienvenidos”.

VOZ DE MAR

El misterio de las olas
La plateada voz urgente
Cualidades de la luna
Por la inmensidad del viento
Infinitas las miradas
De las noches frente al mar.
Me sorprende la caricia
De tu mano transparente
La humedad de las palabras
Que traspasan la epidermis
Si conversas con mis senos.
Me sorprende la destreza
Con que escalas viejos riscos
Salpicados de las gotas
Del océano disidente.
Te desplazas por la playa
Como un ser de otra galaxia
Que se encuentra en esta tierra
Sólo por casualidad.

Te observo como antes
contemplé el amanecer
Pareces integrado
Al azul del horizonte.
Tú no eres de este mundo
Lo sé por los destellos
Que miré a media mañana
Desde el acantilado.
Tú piel era de espuma
De espuma de las olas
Te vi entrar al silencio
De las aguas profundas.

No sé cómo tratarte
No entiendo tu belleza
Tus labios se me escapan
Al borde del silencio
Vienes acompañado
De ráfagas de céfiros
Nunca nos dejan solos
Ocultos los percibo
También quieren tocarme.
Me duermo en tu palapa
Busco saber quién eres
Y soy tu compañera
De cuatrocientos años.

Dicen que vienes de Rusia
Del murmullo de la nieve
Que tu abuelo bolchevique
Combatió en Petrogrado
Las batallas invernales
De la gran Revolución.
Y que el verde de tus ojos
Nació en los Montes Urales.
Pero son iridiscentes
En el trópico de cáncer
Un eslavo enardecido
En las costas de Oaxaca
Entrenado para el triunfo
Discrepante de ese sino
Te volviste vagante
En los ríos de tu mente
Han pasado mil mareas
Y yo sigo en el asombro.

LAPISLÁZULI

Azul es la canción del Universo
azul como la alquimia de los mares.
Un blues disipa todos mis pesares
antídoto en romance con un verso

Azul ritual de danza en cielo terso
y estrellas bailarinas en collares.
Y tú colocas flores en alteres
cultivas oraciones en lo adverso

Lapaslázuli piedra de la Diosa
Inanna la de cintos de atributos
con su mirada de agua misteriosa
transforma los milenios en minutos.
Se escucha la palabra cadenciosa:
la música de emana de sus frutos

Tercer lugar:

Pablo Trensardina tiene 41 años. Escribe poemas desde hace más de treinta. A principios de 2019 está organizando una antología cartonera y digital de poesía de ciencia ficción, en colaboración con Cartopirata Editorial. La convocatoria está disponible en http://cartopirata.trensardina.com/ También se dedica al desarrollo web y audiovisual, y en vidas pasadas fue titiritero. Ha publicado cinco poemarios en ediciones artesanales o cartoneras; sus poemarios están disponibles en PDF para descarga gratuita en http://libros.trensardina.com/

 

Voleros con hube 3

Vino el silencio

 

(…)

 

temíamos romperlo,

 

hubiéramos kerido decir las mejores primeras palabras

 

(…)

 

eco

eco

 

(…)

 

Eco

 

el aletear solitario de pekeños, hermosos seres           es un buen símil del principio

 

y sin embargo

 

(…)

 

era el silencio más extraño

 

abigarrado de ruido

cada palabra nuestra resonaba
pero era como si no pudiéramos escucharnos
habíamos cambiado
escuchábamos
nada
pero sabíamos muchas cosas,
seguíamos siendo los viejos ke llenan su casa de arena y barcos
y al mismo tiempo éramos ese aletear solitario
y la distancia entre nosotros y nosotros era tal vez mayor ke nunca
o tal vez la distancia había desaparecido y nos kedaba su miembro fantasma
y explicar el universo de pronto se volvió exponencialmente más difícil
pero también ahí supimos ke el tiempo ke nos hiciera falta sería nuestro,
porke se volvió una función de nuestro insomnio,
de nuestra curiosidad infinita

éramos ejércitos de hormigas,
brotábamos justo en medio de cada límite,
éramos más veloces ke la muerte,
paso a paso nos fuimos volviendo también más veloces que la

vida
y el universo comenzó a colapsarse bajo nuestro peso

no es hermoso que el universo se colapse debajo tuyo
ni sikiera para nosotros,
ke éramos fríos como engranes

ni sikiera para nosotros,
desapegados, mecánicos dueños del

mundo

el universo se vencía y nosotros no podíamos contener nuestro desafuero

el universo se vencía y allá vienen los niños con sus baleros
y siguen naciendo las hojas
y en las tardes el sol se estira
y somos parte del tiempo,
una parte que se derrite cuando la temperatura es crítica,
cuando el bochorno se borrasca,
cuando el awacero.

[Pasa, hermosa gardenia…]

Pasa, hermosa gardenia;
pasa, topolobampo

hoy ninguna palabra está prohibida

pasen puta, macuarro,
algoritmos y nueces, lombrices y relámpagos

pasen:

¡aquí una fiesta para el regocijo de nuestros corazones!

pero qué puede ser dicho
qué y cómo
porque las hojas, hijas de los árboles, se nos arremolinan en las gónadas

y yo sigo chiquito preguntándome cosas que seguro son tontas
y sé perfectamente que esto no dice nada, que yo no digo nada, nunca, nada
pero mi verso retruécano transcurre sobre el gris del otoño transeúnte
y cuando sigo se disloca y sigo preguntando y pregunto por nadie,
y mi eco no llega a ningún lado pero se expande como el gas sediento:
y las palabras se me apelomontonan en la mandíbula como hespinaquios.

Mención honorífica:

María Bernard, escritora mexicana (México, DF, 1948). Has asistido a talleres de escritura en CDMX. Ha participado en lecturas públicas de su poesía en el Centro Cultural Helena Garro, la Casa de cultura Jesús Reyes Heroles, Centro cultural José Martí y otros. Ha publicado la saga de poemarios: Eros encadenado (2017) y Eros liberado (2018) y un libro de relatos eróticos llamado: 25 personajes y un Autor (2019)
Además, María Bernanrd se presentó a leer su libro de poemas Eros encadenado en el Palacio de Bellas Artes de la CDMX, en sala Manuel M. Ponce a principios del 2018.

Moro andaluz

Cabalgo en la fortuna y tus falanges
a la ebriedad y noche palaciega
de tu álgido anular de brioso temple,
asgándome profundo la entre pierna.

La aurora de tu mano sigilosa
tatúa en mí tu nombre de barbarie
moro de Sandaluz, a ti humillada
al sepulto poder de entre tu espada.

Fecunda en mí tu cuarzo iridiscente,
la turca efigie y la airada carne
bragándose de ti, tu albor y muerte,
ábreme a mí presura de tu sexo,
yérguete dentro, pulsa, labra y estoca,
la vasta envergadura de tu cuerpo.

La piedad de tus falanges

Y después de tus labios pervicientes,
fue tu boca rubí de la ambrosía
y de la envergadura que te ciñe,
marfil en la hondanura de mi lengua.

Son tus muslos coraza indumentaria,
guerrero y armadura pretendida,
estampa vigorosa, viril arnés
que entre la fama y gloria te sepulta.

Ay de ti, tu hermosura y tus talantes,
la catadura de tu dorso y pierna,
largura de tu carne entre mis senos.

Ay de mi, presurosa de tus manos
biselando la piel que me enferma,
esa extraña piedad de tus falanges.

Tu rostro

Rubí y largura entre tu filo y daga,
tu arma ostenta penetrar la herida
de ésta tu presurosa mujer llana,
lasciva soy, tu impertinente esclava.

Desde tu fornicante hablar y lengua
desde tus muslos marfilados, carne,
entre mi boca rasa y miserable,
deslizando de entre de mis senos breves.

Perturbando el profundo de mi boca,
ansiosa de apresar tu filo y daga,
mis manos ebrias desde tu entrepierna.

Mi vulgar rostro piadoso a tu frente,
maldicie de tu sierpe entre mi carne,
veneno feneciente hasta mi boca.

Escrito por Brenda Cedillo

Brenda Cedillo, (1997) estudiante de Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y poeta, ha colaborado en la antología Contracanto (Proyecto Almendra, 2014) de estudiantes de CCH’s a través del Torneo "Adversario en el Cuadrilátero", organizado por Verso Destierro, en esos primeros versos podemos ver las primeras pinceladas de ideas que no ha parado de pensar, que desembocaron en Los Espejos Del mundo (Proyecto Babel, 2017), primer libro de poesía que desarrolló. También colabora en la Antología de literatura mexicana núm. 22, titulada: Ciudadela de Orfebres (Colectivo entrópico, 2018) También ha ganó el 2do lugar en el Torneo de Poesía Adversario en el Cuadrilátero 2017. Su poesía es un diálogo constante con su ser filosófico, por lo que sus versos, se ven inmersos en diversas cuestiones como, la finitud, la imposibilidad del habla como acto creador y la libertad en su sentido fuerte. Brenda nos va atisbando senderos que dan el último rodeo al lenguaje, para poder salir del campo de lo que puede ser dicho con sentido.