La purpurina de los días

no cae sobre mi

de día

Ni hay diamantes en los ríos

acariciándome los tobillos

Ni los soles se suceden trayendome

el ritmo del ánimo

Hasta tu nombre

Los perros de deshacen a dentelladas

el frío es estructura

hambre con saliva de caucho

ardiendo negro

ahumando revueltas que no suceden

Hasta tu nombre

y siempre

el escozor de la falsedad del rito

un galpón borroso

atrás de un tejido

mis axilas de vinagre sostenido

por mis córneas y vértebras

atrofiadas por la tecnología

Hasta el nombre que yo sé

Ahora una mujer llora

las ventanillas del servicio nocturno de ómnibus

Un gordo se me esconde mal

atrás de un árbol

para tomar

Y ahí justo me arruina

de una

el rayo del descubrimiento

del olvido de tu nombre

Yo solo quería ladrar frío

hecho humo negro del hambre

sobre el sol sucedido

rayo para otro

Y no

Esta carroña parlante

ya no recuerda tu nombre

Dicen

que así gana el barro su histeria

 

Escrito por Gonzalo Cousillas

(Montevideo, Uruguay, 1987) No ha hecho la gran cosa. Publicó algunos relatos en el libro "#3 Toda la verdad sobre la organización social de las abejas" de la editorial Pez en el hielo y uno en "Las historia que Fressia no contó" de Estela editora. También se publicaron otros en el suplemento Incorrecta y algunos poemas en la revista digital Insilio.