Un harawi eterno: Un recorrido por la poesía peruana contemporánea

Hablar sobre poesía peruana es remitirnos a un largo y extenso sendero en donde la tradición literaria del país se pone en manifiesto y se divide en generaciones, escuelas o estilos. Desde los mágicos versos del harawi (o también llamado yaraví) incaico, pasando por las fusiones obtenidas durante la época de la colonia hasta las grandes vanguardias de los últimos tiempos.

Un recorrido que puede permitirnos encontrar a figuras de la talla de Amarilis, Mariano Melgar, Abraham Valdelomar, César Vallejo (el más universal de los poetas peruanos), Marco Martos, Jorge Eduardo Eielson, Martín Adán, Blanca Varela, Gustavo Armijos, Enrique Verástegui, Rodolfo Hinostroza, Jorge Pimentel, Tulio Mora, Antonio Cillóniz, Marco Antonio Corcuera, Rosella Di Paolo, Carmen Ollé, José Watanabe, César Moro, Mario Montalbetti, Carlos Germán Belli, Miguel Ildefonso, Carlos López Degregori, Nicomedes Santa Cruz, Javier Heraud, Magda Portal, Emilio Adolfo Westphalen, Rosario Valdivia Paz Soldán, Nora Curonisy, Rodolfo Sánchez Garrafa, Enrique Sánchez Hernani, Leoncio Bueno, Óscar Limache, José Antonio Mazzotti, Willy Gómez Migliaro, Violeta Barrientos, Teresa Orbegoso, Óscar Málaga, Yulino Dávila, Rosina Valcárcel, Paolo de Lima y tantos otros que nuestra lista sería interminable y significativa. Por lo tanto, podemos hablar de generaciones, grupos, colectivos, etc.

Por ello, bien merecido tiene el Perú aquel sentido y merecido título de Tierra de poetas y esto sin desmerecer a otros grandes escritores (en poesía y narrativa) de tantos otros países.

Sin embargo, este texto no va a recorrer la inmensa historia poética y narrativa del Perú, más bien recorrerá los últimos años en donde se ha dado una explosión de personas que recorren, respiran y viven poesía. Podemos ir al fondo en la crítica estética, metafísica o literaria de las composiciones literarias, y encontrar diferencias en las mismas. Pero no se podrá negar este boom poético en el Perú frente a un grupo heterogéneo de personas que difunden y viven las letras.

LAS VIEJAS CALLES LIMEÑAS

Para comenzar hablar de poesía peruana es necesario recordar sus primeros y antiquísimos caminos. Quilca, Jirón de la Unión, Emancipación, tantas calles del Centro Histórico de Lima. Las mismas que poseen huellas llenas de nostalgia, que han servido para comenzar un movimiento poético con tintes sociales, pero en voces jóvenes. Las mismas que han sido influencias por los movimientos poéticos de la década del 70 y del 80, épocas enmarcadas por la génesis del terrorismo, de la violencia y de las grandes heridas que han permanecido en las entrañas del pueblo peruano. Movimientos como los de Hora Zero y Kloaka son uno de los tantos que aún mantienen vestigios en voces incipientes poéticas. También tenemos la herencia de las universidades y sus centros estudiantiles.

Por ello, en Lima comenzó una vanguardia poética que coge insumos de la vida diaria, de lo cotidiano, de los propios (dis)gustos de la cotidianidad. Por lo tanto, hablar de poesía peruana es recordar que en sus calles siempre hay versos pegados en las paredes, en las calles, en lo monumentos inertes, en las sombras de la gente. Las mismas que son obra y placer de una historia sangrienta en donde las voces no quieren dejar que la memoria muera. Por lo mismo, también es justo hablar de la poesía peruana como un medio de curación y de reconciliación, experiencias necesarias para con nuestro pasado y nuestro futuro.

Por ello, la poesía peruana siempre será un río de sangre que da vida a nuevos valles.

Sin embargo, Lima se fue expandiendo y el camino de la poesía se extendió hacia Santa Beatriz, Lince, Miraflores y Barranco (siendo estos los más representativos de una época). Pequeñas calles con historia y mística. Barrios donde varios de nuestros poetas vivieron y dieron sus primeros pasos en el arte del verso. Los mismos siguen manteniéndose vigentes como los puntos de reunión, de tertulia, de encuentros con la vida misma. Por lo tanto, la poesía peruana sigue extendiéndose por los rincones más místicos, históricos y ocultos de la ciudad.

POESÍA NO ES SOLO EL CENTRO, ES HISTORIA VIVA QUE SE EXPANDE

Pero Lima no se concentra en los lugares cotidianos. En los últimos diez años, se ha dado una expansión que comenzó a recorrer las calles de las periferias. Zonas que emergieron propiamente por la inmigración de provincia del siglo pasado y que buscaron encontrar estabilidad en Lima. Las raíces de estas historias comenzaron a hincar profundamente en el terreno literario y comenzó a desencadenar una camada de escritores que comenzaron a hablar del entorno, de la vida, de la revolución misma. Uno de los grandes exponentes, anteriores a esta época, es Leoncio Bueno en poesía. También podemos mencionar a Cronwell Jara, destacado narrador. Ambos son maestros aún en vida para los jóvenes escritores. Ahora la poesía (y la narrativa) se puede encontrar en los bares, esquinas, parques y locales comunales de San Martín de Porres, Los Olivos, Comas, Independencia, Ancón, Villa María del Triunfo, San Juan de Lurigancho, Villa el Salvador, San Juan de Miraflores, Lurín, etc.

La poesía, y también la narrativa, ya no se encuentran centralizadas en las calles históricas del Centro de Lima o del aroma añejo de Barranco, sino que se expanden por nuevos lares. Esto ha provocado una emergente proliferación de escritores que se hacen presentes en festivales y eventos académicos de diversas partes de Lima.

Un grato y vigente ejemplo del fenómeno de la descentralización y expansión de las artes literarias es la Antifil, evento literario que busca romper los cánones de la burocracia literaria, dándole voz a las editoriales independientes y escritores emergentes. Este evento no sería posible sin el trabajo descomunal de los poetas Franco Osorio y Gloria Alvitres , espacio donde se rompen las barreras que dividen a la sociedad y se promueven valores de igualdad, respeto y promoción de la cultura. Talleres, eventos y promoción libre de las letras; siempre necesarias en Lima.

UN VERSO LLAMADO PERÚ

Pero la descentralización de la literatura ha ido más allá de solo romper los esquemas arquetípicos del mapa literario limeño. Ahora encontramos colectivos, voces, festivales en diversas partes del Perú. Uno de los eventos más esperados es el Festival Caravana de la Poesía organizado por el poeta Efraín Altamirano. Este festival posee la característica de recorrer diversas zonas del Perú, como lo son Cuzco, Huancavelica, Cajamarca, entre otros. Por ello, el festival busca representar al Perú como un extenso poema que se sigue escribiendo, ya sea sobre sangre, sobre memoria o sobre la necesidad de una reconciliación necesaria con nuestro pasado.

La presencia de colectivos y festivales literarios en diversas ciudades de Lima nos abre la puerta para seguir conociendo la enorme (y silenciosa) labor de los promotores y gestores culturales. Tertulia Cero en el norte del país y Toque de poesía en el sur son claros exponentes de esta tendencia a promover las letras peruanas desde las colectividades, promoviendo el respeto por lo tradicional, interviniendo espacios populares y alzando la voz frente a injusticias o situaciones de violencia en el país.

LOS GRITOS DE LA POESÍA PERUANA

Pero hablar de poesía tenemos que remitirnos a los esfuerzos sobrehumanos de promover la poesía a lo largo del país. En Arequipa encontramos talleres de poesía y espacios de encuentros poéticos, muchos de ellos organizados por el poeta Martín Zúñiga. En Paracas tenemos a diversos colectivos, especialmente a Emergentes del Mar, impulsado por la poeta Luciana Mendoza Romañol, que unen la poesía con estrategias pedagógicas para apoyar a la niñez del sector, así como el gran esfuerzo de gestión cultural realizado por la poeta Lourdes Aparición. También, cerca, tenemos al festival Poetas en la Arena, organizado por César Panduro y la Biblioteca Abraham Valdelomar en la Huacachina. Un evento literario que reúne a voces nuevas y consolidadas de las letras peruanas. De igual manera, en Chincha tenemos el Colectivo Antonio Gálvez Ronceros, liderado por la gestora y poeta Karen Chávez, que busca difundir arte y educación en las zonas más desfavorecidas. En Cuzco, siempre presente, está el festival Enero en la Palabra, uno de los festivales más importantes del sur andino y, en general, del Perú. El mismo ha estado vigente por más de veintitrés ediciones y prosigue a pesar de las adversidades. ¿La peculiaridad de este festival? La organización siempre es delegada a un nuevo colectivo de personas. Esto permite que el festival se mantenga fresco, con nuevas ideas y eventos a realizar. En el norte del país tenemos el Festival de Poesía en Chepén Chepén, liderado por la poeta Julia Wong y que busca promover la poesía en diversas áreas. La última edición logró presentar recitales en colegios de la zona.

En Lima también poseemos un festival importante que es el Festival Internacional de la Primavera Poética organizado por Harold Alva junto a su editorial Summa. Este festival ya cumplió siete ediciones y va por su octava edición. En todas ha habido homenajeados, poetas del extranjero y voces nuevas de la poesía peruana. De igual manera, es conveniente recordar los recitales organizados en la emblemática Casa de la Literatura Peruana, en los distintos centros culturales del país, los promovidos por la Academia Peruana de la Lengua, los reconocimientos y encuentros del Gremio de Escritores del Perú, entre tantos otros.

La poesía, en el Perú, está comenzando a tener nuevos espacios de difusión y de encuentro.

APOSTANDO POR LA POESÍA PERUANA CONTEMPORÁNEA

Pero las voces emergentes de la poesía peruana necesitan de espacios concretos para darse a conocer. Algunas de las editoriales han comenzado a abrirse paso y competir con las grandes marcas tradicionales. Alastor, Apogeo, Ángeles del Papel, Summa, Hipocampo, El conde plebeyo, Cthulhu, entre otras; han permitido que las voces peruanas tengan espacios para darse conocer. Algunos ya se han establecido dentro del cánon poético peruano, otros, en cambio, están dando sus primeros pasos.

Voces como las de Victoria Mallorga (albión, 2019) y María Belén Milla (Amplitud del mito, 2018) han encontrado su espacio entre las obras de Alastor Editores, quien también ha traído a la luz Escritos en el agua (2018) de Ricardo Silva-Santisteban que es un conjunto de ensayos que hablan en torno a la poesía y el fenómeno poético y las distintas ediciones de la revista Lucerna que se presenta como un espacio para los estudios literarios y poéticos del país y del extranjero. Editorial Apogeo, otra joven editorial, en el 2018, publicó El piano negro de Marco Martos, destacado poeta peruano de la Generación del 60. También, en el mismo año, publicaron No te enamores de la poeta Vanessa Deacosta y Capturas de Escafandra de Carlos Cavero, novedosos poetas de la movida literaria del país. Actualmente se presenta como una de las opciones más fiables para los escritores que buscan opciones para la impresión de sus trabajos.

Las editoriales Summa e Hipocampo han logrado mantenerse vigentes gracias a su mixtura entre poetas consagrados y jóvenes. Por ello, tenemos entre sus publicaciones nombres consagrados como los de José Antonio Mazzotti, Antonio Cillóniz, Héctor Ñaupari, Sixto Samiento, Cynthia Briceño y jóvenes talentos como Gustavo Espejo, entre otros. Cabe destacar la colección Primavera Poética de la editorial Summa y donde están los poetas homenajeados a lo largo de las distintas ediciones del festival con el mismo nombre.

La Editorial Cthulhu es obra de Marcia Morales, hija del destacado poeta peruano Teodoro J. Morales y que promueve la poesía suburbana, de terror, de carácter grotesco, pero que posee su mística y estética. Mientras tanto, la editorial El conde plebeyo es una emergente propuesta editorial del poeta César Panduro y que sigue promoviendo la descentralización de la poesía, rompiendo el mito de que la poesía solo se crea en Lima. Vale destacar la novedad traída por la Editorial Golem quien logró presentar la antología Poesía al filo del sol que reúne a voces importantes de la poesía peruana contemporánea y es una de las primeras antologías escritas en braile y logran llevar poesía a personas con habilidades diferentes. Esta obra fue escrita con apoyo de la Unión Nacional de Ciegos del Perú.

Ángeles del Papel Editores es una editorial independiente y joven, pero que en el transcurso de su vida ha logrado publicar voces consagradas e interesantes de la poesía peruana y latinoamericana. Su antología Abril en los árboles (2018) reúne a una gran variedad de escritores iberoamericanos. También destacan su obra Lud & Ka (2018) de la poeta Eldi Toro y Otoño en diciembre (2018) de Mirtha Mansilla. El esfuerzo de Michael Jiménez, su director, por difundir la poesía en Lima Sur lo ha llevado a organizar innumerables encuentros poéticos llamados Las noches literarias realizados en Villa El Salvador desde el 2009, en los cuales asistían poetas de todas las generaciones.

En cuanto a la difusión encontramos diversos colectivos y espacios. El colectivo Poético Río Hablador difunde eventos literarios en las zonas adyacentes al Rio Rímac en Lima Este. Las convocatorias de la doctora Martha Crosby, presidenta de la Sociedad Peruana de Poetas, que logran reunir a voces consagradas más poetas jóvenes de diversas edades. El esfuerzo de tantos ha permitido que la poesía peruana se expanda por diversos lares de Lima. El proyecto Lenguaje Perú, promovido por el poeta Julio Barco junto a un equipo de editores, busca consolidarse como un espacio virtual con la más completa base de datos de la poesía peruana. Los encuentros literarios organizados por colectivos como La poesía embiste, Días Circulares, Viernes literarios (realizados en la Biblioteca del Museo Metropolitano de Lima) y Jueves de Narrativa y Poesía (realizadas en la Cámara Popular del Libro en Amazonas); logran posicionar a la poesía dentro de la rutina del trabajo y lograr ser espacios de encuentro con uno mismo y con aquellos que comparten esta pasión por las letras. Medios como el de Poesía en la ciudad, proyecto de la poeta Úrsula Alvarado o Vallejo & Company de Mario Pera en conjunto con Bruno Polack y otros poetas más, nos invitan a conocer más sobre la poesía y las nuevas voces que hay. Otro de los espacios donde se difunden las artes literarias es el Centro Cultural Trilce dirigido por el excelso poeta y traductor Óscar Limache. Revistas y medios digitales como Cuenta Artes, Molock, Verboser, el Parnaso del Nuevo Mundo, La Tortuga Ecuestre o El Bosque también resultan ser espacios necesarios y que prestan página para las novedades en el mundo literario.

Sin embargo, vale destacar los esfuerzos contracorriente de Satori Talleres y Ambrosía. Satori Talleres es un espacio donde se difunde la literatura y el arte del Japón, cultura que ha penetrado con gran significatividad en la identidad peruana. Gonzalo Marquina, Diego Sánchez y el resto del equipo buscan difundir y promover estas manifestaciones culturales, especialmente, el haiku. Mientras tanto, Ambrosía es un proyecto del poeta Óscar Perlado que busca difundir la poesía no como colectivo cultural sino como espacio de encuentro entre personas, promoviendo el respeto y el compañerismo, teniendo tolerancia con la diversidad.

LAS NUEVAS VOCES DE LA POESÍA PERUANA

Aunque encontramos retos, como la falta de apoyo de la empresa privada o de programas del gobierno, los espacios han comenzado a expandirse, propagarse y manifestarse. Ahora podemos encontrar recitales o talleres en diversos lados. Centros culturales, espacios con historia (como el mítico Queirolo o el Parra del Riego en Barranco), las reuniones de estudio y compartir literario que ofrece el Círculo Andino de Cultura, la Casa de la Literatura Peruana (parada obligatoria para todo aquel escritor) y los espacios universitarios donde se han logrado presentar diversos recitales. Casas de estudio como la Universidad Ricardo Palma (con los recitales organizados por la maestra Rosario Valdivia Paz Soldán) la Universidad Inca Garcilazo de la Vega (con los recitales Las noches de los delirios organizados por el poeta Giuliano Milla), la Universidad de Piura (junto a la Fundación Marco Antonio Corcuera), la Universidad Católica Sedes Sapientiae (y sus publicaciones sobre estudios poéticos y estéticos), la Universidad César Vallejo, entre otras, se unen a las cotidianas Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Universidad Federico Villarreal y Pontificia Universidad Católica del Perú.

Pero si queremos cerrar este artículo es con los nombres de los poetas que han ido apareciendo en los últimos 30 años (ya sea por publicaciones de sus obras o redescubrimiento de su material) y que han logrado redirigir el camino de la poesía peruana. Es cierto, en palabras del profesor Marco Martos, no todos pueden ser poetas, no por uno o dos buenos escritos podemos catalogar a alguien de excelso, pero la poesía nos lleva a lugares tan recónditos, donde la escritura se está volviendo una forma de reconciliación entre el hombre, su naturaleza y su entorno. Entonces, dichos esfuerzos merecen ser difundidos para su lectura e interés.

Voces destacadas que juntan experiencia, vigencia y novedad; como las de Miguel Sanz, Diego Sánchez, Bruno Polack, Mario Pera, Paul Forsyth Tessey, Marco Antonio Quijano (último premio Copé de poesía), Roy Vega Jácome (último ganador del premio Poeta Joven del Perú), Paul Guillén, James Quiroz, Katherine Medina, Jorge Díaz Untiveros, Marina Irkalla, Úrsula Alvarado, Nilton Santiago, Roxana Crisólogo, María Belén Milla, Victoria Mallorga, Valeria Román Marroquín, Álvaro Cortés Montufar, Pavel Ugarte Céspedes, Armando Aguayo, Juan Mescco Sinchi, Elio Ramos, Jonathan Vargas, Michael Jiménez, Walter Velásquez, Josmel Lazo, Daniel Escudero, Andrea Dávalos, Rodolfo Suito, Lourdes Aparición, Fredy León Tuya, Martín Gala, Brayan Rojas Osores, Brian Macines, Luciana Mendoza Romañol, César Panduro, Helmut Jerí, Harold Alva, Gloria Alvitres, Andrea Cabel, Lorenzo Helguero, Efraín Altamirano, Franco Osorio, Luis Díaz, Diego Lino, Carlos Cavero, Mike Paredes, Antonio Chumbile, Filonilo Catalina, Carlos Gabriel Montes, Óscar Perlado, Martín Zúñiga, Julia Wong, Diego Portillo, Gian Pierre Codarlupo, Jaime La Torre, Nora Alarcón, Martín Pflücker, Pablo Salazar Calderón, Gloria Mendoza Borda, Juan de la Fuente Umetsu, Alonso Belaunde, Gloria Carbajal, Leda Quintana, Bethoven Medina, entre tantos otros escritores que siguen destacando en el país y dándose a conocer por todos los medios (digitales, impresos, orales).

Para concluir, podremos encontrar más escritores (entre poesía y narrativa) que van apareciendo en el Perú. Una tradición rica en literatura que va desde el más primigenio de los cantos amorosos, cantos que buscaban explicar misterios que el hombre siempre busca resolver. Por ello, el poder nombrar a todos los poetas que destaquen (no por unos cuantos versos) por su obra va a ir transformándose es una tarea titánica que jamás estará completa, porque siempre aparecerá un nuevo exponente de las letras peruanas. Pero podemos dejar uno de los primeros pasos para esta emergente labor y es abriendo paso a un reconocer esta rica historia artística.

La poesía, en el Perú, es el bastión para que la memoria no muera, pero que tampoco duela la vida. Porque aún “hay, hermanos, muchísimo que hacer” (Vallejo).

Escrito por Emilio Paz

Emilio Paz (Lima, 1990) Profesor de Filosofía y Religión, egresado de la Universidad Católica Sedes Sapientiae. Tiene publicados “Septiembre en el silencio” (Club de lectura poética, 2016), “Laberinto de versos” (La Tortuga Ecuestre, N°394, 2018) y "La balada de los desterrados" (Ángeles del Papel Editores, 2019). De igual manera, posee poemas y cuentos en publicaciones de Perú, México, Chile, España, Venezuela, Estados Unidos, Argentina, India, Ecuador, Rumanía y Costa Rica, habiendo sido traducido parte de sus poemas al rumano, inglés y al tamil. Ha ganado el “Mes de las Letras” (abril, 2017) de la Fundación Marco Antonio Corcuera y el IX Concurso internacional de poesía y cuento - Perú 2019 organizado por la revista "El Parnaso del Nuevo Mundo". También ha participado en diferentes recitales del Cuzco, Paracas y Lima; destacándose el XXI Festival de Poesía “Enero en la Palabra” (Cuzco, 2017), el 2do Festival de Poesía de Barranco (Lima, 2016), el V Festival Internacional Primavera Poética (Lima, 2017). Ha dictado el taller de lectura poética titulado “La vena de la inspiración” para el Centro de Estudiantes de Literatura - CELIT de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y ha participado de diversos congresos de filosofía, siendo su línea de investigación la relación entre estética, poesía y educación. Actualmente dirige el blog “El Edén de la poesía” (https://edenpoetico.wordpress.com/).
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