Para esta ocasión, entrevisté a Daniel Grozo, poeta argentino, por su última publicación Epifanía del acaso, un libro intensamente trabajado.

Daniel Grozo nació en CABA, creció en Punta Lara, reside en La Plata, Argentina. Publicó dos poemarios: El retorno de Saturno (2015) y Epifanía del acaso (2018). Es Profesor de Lengua y Literatura y coordina diferentes actividades relacionadas con la poesía como talleres, lecturas, entre otras en diversos espacios culturales.

  • ¿Cuándo aprendiste el significado de la palabra «epifanía»? ¿Cómo fue?

A pesar de haber asistido a colegios católicos no era un término que tenía muy presente y sin embargo cuando lo descubrí no hace muchos años me pareció que lo epifánico tenía mucho que ver con lo artístico. Me topé con el término leyendo sobre poesía argentina de las últimas décadas al ponerme en contacto con esa corriente que surge en contraposición a la poesía objetivista, la poesía epifánica con la cual creí identificarme en alguna medida. Al prestarle atención a la etimología y a la historia del término, al conocer su relación con lo que respecta a la manifestación de lo divino, inmediatamente relacioné aquello con lo artístico y las ideas que esgrimieron ya desde el mundo clásico los órficos pero también más recientemente Heidegger sobre lo poético u Otto quien entendía al arte como parte constitutiva e inexorable del ser en aquel encuentro asimétrico de lo incompleto frente a lo absoluto, en aquella entrevista que posibilita lo sublime o lo numinoso, similar al encuentro con dios.

  • ¿Cuáles son las epifanías más bellas?

Justamente creo que la belleza alcanza dimensiones inabarcables cuando se disfraza de mesías, cuando sentimos que nos va a salvar aunque lo efímero de aquello termine por hacernos creer que fue una ilusión óptica, es decir, que fuimos engañados. Hay epifanías que cobran esa fuerza y nos hacen creer que por fin pudimos vencer a la muerte embriagándonos en edenes que van a ser reales en tanto creamos en ellos. Epifanías que tienen que ver con el arte, con dios, pero las más potentes creo que son las relacionadas con el amor.

  • Decís en «Nostalgia de un Habitar Poetizante» que el silencio es alimento del poeta, ¿qué hay contenido en el silencio? ¿Cómo se relaciona esto con lo que escribís del lenguaje en tanto cárcel en otro de tus poemas?

El ser hubiera terminado por estallar de no haber podido fluir hacia la palabra. En sintonía con lo respondido anteriormente, el arte deviene trascendental cuando puebla de signos el vacío, el silencio, el sinsentido los cuales terminan siendo, entonces, motor, combustible, alimento. Hay una poeta amiga en La Plata, Carla Lo Gioco, quien, no tengo dudas, será recordada como hoy a Orozco o a Pizarnik; tiene un poema de solo seis palabras: «La misma finitud / que alumbra / calla». En el primer texto de Epifanía del acaso comento que la poesía es el arma que elijo para enfrentarme a la finitud aunque sé que es un duelo del que no voy a salir victorioso.  Porque justamente el lenguaje es la forma que hemos encontrado para sobrevivir ordenando la realidad, los objetos que nos rodean. No obstante nunca vamos a tener acceso a lo que esos objetos son en sí. Meramente, seguiremos construyendo una ficción en torno a ellos con el objeto único de la auto conservación, con el simple fin de intentar vencer a la muerte la cual no se va inmutar por más que la neguemos o la ignoremos, siempre va a estar ahí, esperándonos porque hay una realidad tan inaccesible como independiente del hombre.  Ése es el lenguaje en tanto cárcel, la construcción simbólica que hacemos del universo de la cual no podemos escapar.

  • ¿Qué sucede cuando no hay duda, no hay acaso?

La duda es un elemento clave para indagar sobre la existencia. Sin embargo, cuando la duda se ausenta y somos colonizados por la certeza, hay un impacto positivo en la salud del ser humano. La duda ininterrumpida lleva a la quietud.

  • ¿Cuáles son tus próximos proyectos literarios?

El año pasado estuve muy enfocado en la difusión de este libro lo cual fue muy satisfactorio porque pude presentarlo en grandes eventos como La Feria del Libro, o en el Edita que se desarrolló con gran fuerza acá en La Plata. Por eso, este año espero poder dedicarme más a la leer y a escribir. Arrancó complicado ese objetivo porque es muy difícil decirle que no a algunos eventos que son muy buenos y muy seductores y porque la situación económica del país nos llevó a formar un Colectivo de Artistas en mi ciudad que trate de brindar una respuesta (siempre desde el arte) ante estos tiempos de Ajuste que ahorcan día a día sobre todo a los que menos tienen. Mis energías estuvieron bastante enfocadas en eso pero asimismo estoy trabajando en un nuevo libro de poemas y en breve vamos a publicar, si los vientos contribuyen, junto con Peces de Ciudad una antología histórica de poesía platense, Livianas imágenes de la fiebre, un trabajo de investigación y selección que está ya terminado hace más de un año y que cuenta con prólogo de Vicente Costantini e ilustraciones de Laurita Rolando.

  • Para vos, ¿el fin de cada ciclo es también un momento epifánico? ¿Quiénes son tus poetas trascendentes, universales, atemporales favoritos?

En todo caso, creo que el inicio de cada ciclo puede llegar a serlo o no, dependiendo de muchos factores y de cuán cierta haya sido la finalización del ciclo anterior. En uno de los textos de Epifanía del Acaso, «La finalización del fin», los nombro:

…Que sean Shakespeare, Quevedo, Leopardi,
Huidobro, Neruda, Paz, Sor Juana, Gorostiza,
Borges, Orozco, Castillo, Eliot, Poe, Novalis,
Molina, Nietzsche, Blake, Baudelaire, Celan,
Whitman, Rimbaud, Tagore secreto de lo
perpetuo como la belleza, el amor o Dios…

  • En Epifanía del acaso hay varias reflexiones sobre el arte, ¿qué es para vos la «estética de lo superfluo» que nombrás?

La mencionada antología de poesía platense cuenta con un texto introductorio de nombre «Decálogo del poeta auténtico» donde se explican los criterios de selección. El primer punto responde a esto. Me permito transcribir una parte:

«…El poeta, aquel que Heidegger había encaramado en la vanguardia de lo auténtico, se ha olvidado del sentido y se ha entregado al dominio de la forma. Dejamos de preguntarnos por el qué y meramente nos avocamos al cómo. La inautenticidad colonizando la poesía y poblándola de escritos carentes de todo contenido sustancial.»

  • En algunos de tus poemas se menciona el pasado, ¿cómo se relaciona la depresión con lo que dicen de que todo tiempo pasado fue mejor? ¿Qué es eso de recordar la sombra y la luz y luego engañarse para ser feliz de «Habitar la culpa»?

Me parece que tiene que ver con cuánta honestidad nos vinculamos con el pasado. Antes daba a entender que hay que tratar de equilibrar entre dudas y certezas por razones de salud. Las certezas están hechas en buena medida de olvidos.

♣ Dejo por último una pequeña muestra de la poesía del autor:

QUÉ SI NO EL EXTRAVÍO

Acaso el ocaso de envejecer
lleve hacia mí la humillación.
Pienso en la tarde de tus ojos
¿Qué será de tu mirada cuando beba del olvido?
Pienso en el silencio de tu boca
¿Qué será de la noche cuando cante la culpa?
Envejecer es despojarme lentamente de tu abrigo.
Humillación es mendigar el pan de la memoria.
¿Qué si no embriagarme en el misterio de tu cuerpo?
¿Qué si no el extravío?

Escrito por Denise Griffith

Escritora y editora argentina. Publicó con la editorial Escritor de la legua un poemario llamado Antojos de desorden y participó de la antología El gran libro de los perros de la editorial española Blackie Books. Trabajó en el Ateneo Grand Splendid (una de las librerías más hermosas del mundo). Colaboró en diversas revistas digitales. Se desempeña como crítica de teatro para la página GEOteatral. Contacto: griffith.denise.03@gmail.com Si te gustan los perros, te invito a seguirme en mi cuenta de Instagram: @perripoemas