Perspectivas de un escritor: charlando con Bruno Salvo

Entrevista a Bruno Salvo * (Montevideo, 1979).

Quien haya caminado por la feria de Tristán Narvaja o frecuente la Plaza Matriz seguramente se lo cruzó alguna vez. Bruno Salvo llega cada mañana y ofrece sus libros a los paseantes hasta altas horas de la tarde; así lo ha hecho desde su primera publicación hace 9 años. Su último trabajo se titula Señorita mayo francés y otros cuentos y lo publicó este año de manera independiente, como acostumbra.

Escritor empedernido

“De chico nunca había escrito nada” admitió Salvo de entrada cuando le consulté por su incursión en la literatura. Contó que si bien siempre le había gustado leer, especialmente luego de descubrir a Bradbury y a King a sus 17 años, fue la facultad la que despertó su interés en escribir. Salvo comenzó la Licenciatura en Comunicación por el año 2002, luego de terminada su carrera de publicidad gráfica en la UTU Pedro Figari. “Lo primero que escribí fue ahí, y no era nada bueno” relató entre risas, y recordó aquella vez en que le confesó su afición a uno de los profesores y éste le recomendó que no siguiera con eso.

Dijo que, “un poco por llevarle la contra a él” y por lo mucho que le había gustado la universidad comenzó a escribir. “Mi meta fue de entrada publicar mis propios libros, yo o con una editorial, pero publicar” contó, y explicó que optó por hacerlo por su cuenta porque “era la manera más rápida de obtener lo que quería”.

Con la misma convicción deambula por la plaza con su trabajo en mano; “si lo llevás te lo firma el autor”, le dice con una sonrisa a quien le ofrece el ejemplar. “Me gusta mucho salir a vender el libro, me gusta hablar con la gente y me gusta entretener, hacer interesante, ameno el encuentro”, expresó.

Haz lo que quieras

Antes de comenzar a publicar, Salvo fue profesor de informática durante 16 años hasta que decidió renunciar hace tres. “No fui un docente vocacional nunca. La vida te va llevando, y sin darte cuenta pasan los años y estás trabajando siempre en lo mismo. Un día te das cuenta de que no es lo que más te apasiona, entonces tenés que cambiarlo por otra cosa que sí te guste, que sí te apasione”, reflexionó.

Bajo esa premisa irrebatible actúa. Para él escribir es “un placer, una pasión, un trabajo”, según expresó. “Me encanta divertirme cuando escribo, porque antes de que la gente se ría leyéndome yo me reí escribiendo. Es una diversión completa para mí, literaria y personal” sintetizó.

Su obra

“Sobre las distracciones. La música de fondo es opcional. Por ejemplo, a mí no me resulta nada provechoso. Al contrario, necesito silencio para poder concentrarme en mis ideas mientras trabajo. Los cigarrillos y el café también deben ser opcionales; no beban porque Stephen King les contó que es parte de su rutina mañanera”. Fragmento de Manual del perfecto escritor (Señorita Mayo Francés y otros cuentos).

En “Manual del Perfecto escritor” Salvo ironiza sobre los clichés del ámbito literario en los que suelen caer ciertos escritores que se abstienen de ser espontáneos y, en su lugar, buscan lugares comunes que han funcionado en escritores de renombre.

Su estilo es, en sus propios términos, “un lenguaje directo, llano y liso, sin mucho circunloquio”. Sin embargo, no duda en aclarar que el manual “es la opinión de un solo escritor, no una verdad”, y que el relato es siempre desde el humor. “Esa es la idea, que haga reír por hiperbólico”, explicó.

Otra de sus grandes críticas aparece dirigida hacia el ámbito político en el cuento Los candidatos, donde tres aspirantes a la presidencia presentan sus singulares programas de gobierno y estos generan reacciones diversas en la ciudadanía.

Además de provocar risas, “el fin es dejar a la gente preguntándose si algo así podría ocurrir o no”, lo cual lleva a la reflexión. El escritor contó que uno de sus lectores argentinos le confesó que el panorama del cuento le hizo acordar mucho a lo que vivió Argentina en momentos electorales. “La cosa es si esto puede pasar en Uruguay, esperemos que no”, concluyó. 

Bruno Salvo vendió su primer libro del día poco después de finalizada la charla, lo vi desde lejos. Firmó, como casi siempre, el ejemplar del comprador. Me acerqué para prestarle la birome.

*Bruno Salvo (Montevideo, 1979). Escritor, dibujante y docente. Publicó Antología Poética y otros menesteres (2010); Moyan y Librillo de epigramas octosílabos para reír hasta que escriba uno (2016); De casi se murió alguien (2017); El tenedor de Marcos, Cuentos escritos en horario de trabajo y Tea: la rubia que no fue (2018).

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