Lisa analiza. Lo analiza todo. Reflexiona, por ejemplo, que no es casual que el Gordo le haya pedido a su, por entonces, mejor amiga Claudia -mujer- que se encargue de la comida de su cumpleaños. Piensa, también, que es lógico que un tipo como Gonzalo, inflado por los anabólicos, trate a las mujeres como débiles y vulnerables. No puede creer que un grupo de amigos se haga llamar a sí mismos «La Manada». Sí, «La Manada». Lisa es el reflejo de quien piensa y se piensa en el marco de un sistema patriarcal resquebrajado. Es la contradicción: Entre la convicción feminista y el sistema que la rodea. Pero por sobre todas las cosas Lisa es el personaje principal de «Experimento feminista en plena metamorfosis» una novela de ficción creada por Laura Saks.

De Laura hay varias cosas para decir: Es escritora, técnica Superior en Pedagogía y Educación Social y docente; en ese orden, o en el que más les guste. Maneja el lenguaje a su antojo y de manera creativa con la caracterización de cada uno de sus personajes y la presencia del absurdo en el libro. Pero, y sin quitar protagonismo a su autora, me gustaría ir al centro mismo de la tierra, al meollo de todo este asunto: El experimento.

La novela «Experimento feminista en plena metamorfosis», es divertida y cruda a la vez. Divertida, porque uno se encuentra con una Lisa -protagonista- que atraviesa todo tipo de situaciones absurdas que van desde un intento de secuestro hasta el descubrimiento de una infidelidad y el broche de oro del hallazgo: Encontrar al amante en un ropero. Y cruda, porque este experimento literario plasma la existencia de un mundo real y vigente en el que las desigualdades y las violencias de género, laborales y sociales se visibilizan y se palpan. La tensión mueve esta historia y nos mueve con ella. Nunca más acertada la frase de Cortazar para describir lo que pasa en la obra: «Yo aceptaba una realidad más grande, más elástica, más expandida, donde entraba todo». Es tan finito el límite entre lo fantástico y lo real en la novela de Saks, que es eso mismo lo que atrapa al lector.

«Experimento feminista en plena metamorfosis» es el primer libro de Laura. La novela surgió en el 2012, en el taller literario del escritor Diego Paszkowski, espacio del que Laura sigue participando aún hoy, y en medio de lo que él denomina la “búsqueda de un tono”, de un registro. El proyecto, que surgió como un ejercicio de estilo, terminó siendo una mezcla entre creatividad, trabajo y por qué no, azar.

El libro es en sí un experimento literario. Las comparaciones con famosos o con dibujos de Disney para referirse a los protagonistas, las triadas de adjetivos o caracterizaciones para describir a los objetos y a los personajes, y el uso de los paréntesis para reconstruir la mente inquieta de Lisa son algunos de los recursos literarios de los que se vale su autora para dar originalidad al proyecto y, por supuesto, para experimentar.

El consumismo y la explotación laboral, dos caras del capitalismo, son los temas que entre líneas aparecen presentes en el texto. ¿Es esto una casualidad? ¿O será que el capitalismo tiene mucho que ver con el machismo? ¿Se puede hablar de la sociedad heteropatriarcal sin recaer en conceptos teóricos? Sí, a todo, y sino rasquen un poco en el vínculo que existe entre Lisa y el Gordo o en la violencia laboral que ejerce la morsa, digo… Luis. Lisa convive con lo despiadado y, atentos lectores, no lo hace de forma pasiva. He ahí la lucha que tanto le (nos) enseñaron las feministas.

La literatura es un discurso y como tal produce sentidos, que repercuten en nuestras prácticas. Pero ¿qué sentidos intenta transmitirnos la literatura de Laura Saks? En diálogo con Liberoamérica la autora profundiza sobre este tema, y cuenta además su origen como escritora, su relación con el feminismo y la vinculación con el personaje más aclamado: Lisa.

Me parece muy interesante el contexto que recuperás en tu novela, la constante vinculación entre el capitalismo y el sistema heteropatriarcal. ¿El machismo se alimenta del contexto capitalista?
Me parece que el machismo es anterior al sistema capitalista: aún en las sociedades con otros sistemas económicos ya había tanto desigualdades entre varones y mujeres así como una distribución inequitativa en las tareas y quehaceres cotidianos. Sin embargo, pienso que el contexto capitalista, y más aún el capitalismo actual, caracterizado por un neoliberalismo despiadado, es un perfecto caldo de cultivo para el machismo, ya que las históricas opresiones que las mujeres hemos sufrido tienden a profundizarse.

¿Qué rol consideras que tiene la literatura en la construcción del feminismo?
Por un lado, creo que la literatura, y el arte en general, tienen el rol y la responsabilidad de denunciar las injusticias y defender las causas justas. Por otro lado, así como la literatura puede, y debe, aportar a la construcción del feminismo, el movimiento feminista, al buscar la liberación en un sentido amplio, puede, y debe, contribuir a que cada vez más escritorxs, desde nuestro rol, nos animemos a sumarnos a la lucha feminista.

¿Hay algo de Lisa en vos?
Sonrío al responder esta pregunta porque llegué a encariñarme con Lisa más de lo que imaginaba, y pienso que sí, hay algo de ella en mí, cuestiones tales como el humor negro, la ironía, la irreverencia, las paradojas y ambigüedades que, creo, coexisten en forma inevitable, la constante apelación a lecturas previas y autorxs admiradxs, la cotidiana mezcla entre el castellano y el inglés, la confianza en el trabajo psicoanalítico y el equilibrio inestable, si se me permite la expresión, entre la seguridad y la inseguridad en los propios recursos.

¿Te considerás parte del experimento que describís en esta ficción?
Sin dudas me considero parte de un experimento que no empezó ayer pero que, gracias a la imparable fuerza feminista, hoy en día tiene un impulso extraordinario. En este sentido, pienso que así como la clase trabajadora fue el sujeto político del siglo XX, las mujeres y todxs aquellxs interpeladxs por el feminismo somos el sujeto político de la actualidad. Y hablo de experimento en plena metamorfosis porque, por un lado, si bien podemos (y debemos) aprender de quienes nos preceden, en la lucha feminista (y en las luchas sociales en general) no hay recetas, y por otro lado porque el feminismo, que busca la construcción de sociedades más justas y libres, precisa la deconstrucción de años y años de educación machista, sexista y heteropatriarcal.

¿Qué sigue?
Estoy trabajando en mi segunda novela, mi primer incursión en la ciencia ficción. Si bien tiene una prosa similar a «Experimento Feminista en Plena Metamorfosis» (en cuanto al tono, a los recursos de estilo y a ese humor ácido que de vez en cuando viene bien), la historia es muy diferente, no sólo porque el protagonista es varón sino también porque lejos de tener lugar en los outlets de la calle Aguirre, el relato está situado en una empresa dedicada a la clonación.

El recorrido por esas lecturas previas, mencionadas por Saks, es evidente y hacen del libro una obra interesante. Si de escritoras contemporáneas y auténticas se trata, esta es una autora a tener en cuenta. Una última pregunta Laura:

Si el Gordo fuera tu amigo ¿lee harías el catering del cumpleaños?
No cocino muy bien y no me gusta mucho cocinar pero sin dudas le recomendaría un servicio de catering espectacular que conocí hace poco en un evento.

Escrito por Gabriela Manchini

Gabriela Manchini (San Carlos de Bariloche, Argentina; 1987). Licenciada en comunicación social (UNLP), periodista. Poeta de alma, cuentista de a ratos y comunicadora siempre.