La niña

no puede ocuparse de sus ojos
dado que conoce de memoria la humedad en las axilas
el sonido de su padre en las ventanas
su olor inexpresivo            salvo cuando la besan
y la entrada al bosque
donde se refugiaría
no en busca de ser invisible

esa niña y sus piernas salpicadas
que escucha fingiendo que duerme
que arrastra sus ojos y su vergüenza
de costado, en la mugre y en su cumpleaños
siguen siendo
(porque nadie hace nada,
incluso en lo ubicuamente ajeno) la vida

Escrito por Salenka Chinchin

(Ecuador, 1998) Licenciada en Artes Liberales/Humanidades con una subespecialización en escritura creativa. Ha participado como co editora y autora en publicaciones de poesía independiente y en revistas internacionales como Espora (México), Matapalo (Ecuador), Low Fi Ardentía (Puerto Rico-Nueva York) y Liberoamerica. Su primera obra visual "Autodiagnósticos" formó parte de de 'Habitual' – exposición que reunió el trabajo de 12 artistas visuales ecuatorianos. Prepara su primer poemario. Vive y trabaja en Quito
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