Adriana Tafoya: «La poesía puede abrir grietas en el pensamiento estático»

Adriana Tafoya, CDMX (1974), poeta y editora de Verso Destierro. Libros publicados: Animales Seniles (Andrógino, 2005), Enroque de flanco indistinto (Mezcalero Brothers, 2006) -poemario sobre ajedrez- que le valió jugar contra Garry Kasparov en las simultáneas de “La Gran fiesta Internacional del Ajedrez 2010”, Diálogos con la maldad de un hombre bueno ( Ultramarina Cartonera, 2010), Los cantos de la ternura (Colección poesía sin permiso, 2013), Los rituales de la tristeza (Rojo Siena Editorial, 2013), Parábolas del equilibrio (Sikore Ediciones, 2015)
Verso Destierro es una editorial independiente que tiene más de una década existiendo. Nació como revista en 2004, hasta que evolucionó a una editorial que ha impulsado y sacado poetas debajo de las piedras de distintas partes de México, creando nuevos espacios de lectura año con año como, los Miércoles itinerantes de poesía, el Torneo de Poesía Adversario en el Cuadrilátero, e incluso mesas de debate sobre temas contemporáneos en la poesía.

¿Podrías describirnos en tres palabras qué es Verso Destierro?
Viene en su slogan: «Poesía para evolucionarte y ser», es una poética del conflicto y es a lo que se le da prioridad, es la intención, que a través de la poesía se desarrollen cosas, sea una herramienta para hacer cambios, en el poeta y en la sociedad.  El arte a fin de cuentas lo hace y muchos lo hacen, pero no todos lo dicen, sin embargo, todo arte siempre va a conllevar una ideología, una política de vida.

Adriana, sobre tu proyecto de divulgación poética que más impacto ha tenido: El Torneo de Poesía Adversario en el cuadrilátero ¿cómo se lleva a cabo?
El Torneo presenta un formato de poeta vs poeta, los cuales se suben a un ring a leer sus poemas a voz viva. Hay música, jurados y réferi. Esta idea nace a partir del enfrentamiento de la poesía con el mundo, con el público; su intención es lanzar el poema a todo público ávido de versos, provocar pasiones, sanas competencias y sobre todo incitar al receptor a que exija más del poeta.

¿En qué se diferencia el Torneo de Poesía con el slam poético?
A grandes rasgos, el slam de poesía tiene como finalidad la algarabía de la poesía: entran a participar  hiphoperos, performanceros, raperos y decimeros, convirtiéndose en un deleite que se torna poético. La diferencia es que a parte de ese placer, en un Torneo hay un ejercicio “deportivo”, no como en juegos de pelota, sino más parecido a un deporte intelectual, como el ajedrez. En ese sentido, es un trabajo a nivel intelectual de más rigor. No es el rigor normal del trabajo del poeta en la soledad de su casa en el papel o en un taller. Sino que el poeta, trabaja para exponerse a un público, no se trata sólo de esperar la crítica de su poética a través de los medios convencionales.
Se va creando una disciplina, en la cual los poetas se enfocan a crear una sonoridad en el verso que pueda impactar en el escucha, de esta forma se crea una pauta deportiva, aunando que hay combates, donde van escritores a enfrentarse, representando a diversos grupos de creación literaria. El Torneo es un empuje a lo actual, pero nos devuelve a la raíz, que es la oralidad; el canto tribal a la cercanía con los grupos poéticos, como antes lo hacían los bardos y rapsodas, que iban con el escudo de los reinos que representaban.
También hay más rigor para evaluar a un poeta, pues hay jueces calificados, lo cual hace la diferencia con un jam o un slam, porque en ellos, el jurado es tomado del público, por eso su importancia recae en el divertimento.

¿Para qué difundir poesía?
Hay dos cosas que me impulsaron a crear proyectos y difundirla: la posición repetida hasta el cansancio de que la poesía no sirve para nada, resulta hasta insultante.
Por eso la intención, es promover poesía que tenga un mensaje, que critique lo que sucede en el mundo, de forma no necesariamente social o contestataria, pero que sí ponga en duda otras cuestiones dentro del plano filosófico, reflexivo o cotidiano, para que lleguen otras ideas y no sólo pensemos con los colores que nos dieron para pensar. La poesía tiene la posibilidad de abrir grietas en el pensamiento estático o automático que dicta cómo deben pensarse las cosas.
Entonces ¿para qué nos sirve la poesía? Para transgredir y hacer cambios, para que la gente pueda sensibilizarse con lo que no lo hacía, impactando con su discurso. Y si no lo hace, algo anda mal, porque debe llegar a cierto sector, la poesía no puede ser sin el otro.

¿Cuál es el mayor obstáculo para la divulgación de la poesía?
No nos dan publicidad, estamos encasillados a los programas culturales y a la sección de cultura de los periódicos o revistas. Pero, no hay un compromiso de publicidad mayor. Por ejemplo, que podamos compartir espectaculares y marquesinas con productos de marcas famosas, o que haya frases de nuestros poetas contemporáneos en lugares importantes, no como ahora, perdidos sus versos en alguna barda de la ciudad. Ejemplo de lo dicho, es el proyecto de Acción poética, que por cierto, ya le quitaron el proyecto a Armando Alanís, me imagino que porque no les gustaron sus letras a manera de grafitis e intentaron hacerlo de otra forma.
No estuvo mal esa iniciativa, pero desgraciadamente no tiene el mismo impacto a nivel publicitario, por lo que pienso, falta invertir en una publicidad más amplia y estética para nuestros poetas,  que el gobierno invierta en ellos como algo importante para la sociedad.

Como directora general de la editorial ¿cómo percibes el campo editorial que se suele ver liderado por hombres?
Me da gusto que haya más mujeres dedicándose a editar porque antes no sucedía. Sin embargo, sigue habiendo una mayoría de hombres que lideran, los que están son muy cerrados respecto a incluir en sus anales, poesía de mujeres o poesía que pueda estar en contra del mundo como lo conocen. Todavía veo que los editores trabajan para reforzar el mundo tal cual es y no permiten la diversificación.
Aunque pudiéramos hablar de cómo funciona la industria editorial (lo cual es complejo), el punto clave que juega en ese campo es ejercer el poder. Así como el narco corta cabezas para conseguir mayor territorio, acá es similar; cortan cabezas intelectuales, atacan con aspectos simbólicos para ejercer un poder. Hay ciertos patriarcas en la edición y literatura que así lo ejercen y son aplaudidos por los demás y consideran que así se debe trabajar, mediante el poder y la violencia -psicológica, intelectual- lo cual se manifiesta hasta en la temática publicada y la intención a nivel imaginario.
Por ejemplo, esa injerencia simbólica, está en lo apolíneo con su cuestión solar. Lean a muchos de nuestros poetas (algunos también son editores) y el poderío solar que es representación de la preponderancia masculina actual, (no estamos hablando de otros lugares donde lo solar se asocia a una entidad femenina), esas loas al sol tan mexicanas, sirven para demarcar un territorio patriarcal. Esto se puede leer en los versos de muchos poetas.

Como poeta, editora, gestora cultural ¿a qué tipo de problemas te has enfrentado? ¿cuál o cuáles han sido los principales?
El que más me ha afectado, es la deslealtad. Es difícil tener un equipo que trabaje conmigo y que sean leales, porque la lealtad suele dársele a un hombre, no a una mujer. Eso lo vivo en muchas áreas, he trabajado con artistas plásticos cercanos que conocían a mi ex- pareja y poeta A.C; que decidieron darme la espalda cuando me separé porque decían: “es que él es hombre como yo y lo comprendo, de seguro fuiste una bruja con él”. Este fenómeno también lo viví con mi ex A.C (que también era mi socio), trabajamos juntos y se suponía teníamos creaciones intelectuales juntos y al final, no entendió ni soportó la equidad; terminó sintiéndose usado, aplastado, finalizó victimizándose, porque cada que yo tenía un logro, él se “sentía” menos.
Por poner otro ejemplo, también, en algunos grupos que he estado les puede agradar mi trabajo, pero cuando escuchan los mensajes de mis poemas, me apartan, consideran que soy “de cuidado”, como si fuera “la mala”. Es una constante en este medio, cuando una mujer tiene poder es considerada “mala”, si es hombre es “bueno”, haga lo que haga, porque debe defender su rango; pero si es mujer, es considerada dictadora, manipuladora, etc. En consecuencia, si tú le pides a un hombre que haga algo, él estará con la consigna de que lo estás manipulando o esclavizando. En este ámbito es una constante este tipo de situaciones.

Esto es muestra de los micro-machismos que permean todo ámbito.
Es triste, pero un artista o creador, por muy intelectual que sea, su intelectualidad sólo le sirve para tener más conocimiento y reforzar su machismo. Ninguno quiere retirarse de su posición privilegiada y compartir con los demás. Eso me pasa en muchos espacios, ciertos hombres me han dicho: “Tú escribes mejor que tu ex pareja…pero como eres mujer, él que va a pasar a la historia es él, no tú” o “Escribes bien, pero estás gorda”. También se libera en otros factores cuando critican, por ejemplo; el por qué estoy publicando una colección de mujeres.

Es como lo que decías, sobre las formas de cortar cabezas intelectuales, presionando a través del cuestionamiento, sobre por qué publicas mujeres.
Exacto, advertir ese problema es muy importante en nuestro contexto actual, y si podemos hacer algo a nivel intelectual o artístico y apoyar a las mujeres, es bienvenido.

Es retomar como mujer esos espacios que han sido liderados por hombres.
Lo cual es difícil, porque la mujer está asociada de una forma perversa, a la tierra, a la patria, por lo cual se toma como botín de guerra de hombres que están constituidos todavía como “guerreros”, por eso presumen cuando tienen sexo con una mujer, presumen si violaron a alguien, si golpearon a su pareja, etc. Porque la mentalidad de “guerrero” a lo pendejo, está muy marcada aquí en el país. Así que somos la tierra y a la tierra hay que conquistarla, somos el territorio “por conquistar”

Sabemos que tienes un gusto por el ajedrez, ¿de alguna forma relacionas la poesía con el ajedrez?
Sí, en muchos sentidos. Han sido mis dos amores, la diferencia es que tuve que casarme con uno y el otro se ha convertido en mi amante (risas). Me casé con la poesía, y mi amante es el ajedrez, es constante conmigo y me aporta cosas. Entonces, me da la estrategia para moverme en el campo editorial, para resolver las cosas, adelantarme a los movimientos, preparar una jugada y crear una catapulta que es Verso Destierro, para lanzar ciertos autores. Todas esas herramientas, vienen del ajedrez, del análisis necesario para crear proyectos, también hay que saber cómo defenderlo de otros e imponerse hasta cierto nivel, porque en este medio, el respeto no existe.

¿Son juegos de poder?
Sí, y no te queda de otra o ¿cómo te acomodas y logras el respeto a tu proyecto? El profesionalismo es bastante importante, aconsejar a los autores, aconsejarles que deban leer en todas partes y no sólo esperar el éxito, ser humildes para crecer.
Todo esto lo he aprendido con el ajedrez, es maravilloso, es un gran ejercicio, muy apasionante. Incluso hay jugadas que son arte puro, y con la poesía es igual, cuando escribes un poema y crees que te ha quedado maravilloso, exclamas: “¡Jaque Mate!”. Están muy unidos.

¿Por qué esa decisión de casarte con la poesía y no con el ajedrez?
Con la poesía, llevas una canasta de experiencias y conocimientos, que se van acumulando y los puedes ocupar todo el tiempo e ir perfeccionando. Es una carrera que te puede llevar toda la vida. El ajedrez es distinto, si desde niño no te lo enseñaron como debió y no fuiste avanzando, no puedes presentarte a jugar un campeonato mundial, no lo vas a lograr. Es un ejercicio que se cultiva desde muy pequeño. En mi caso, no tuve la oportunidad de integrarme pequeña, lo conocí a los 8 años, pero a los 16 años aprendí más en forma y por mi contexto de vida no pude llevarlo profesionalmente. En la actualidad podría presentarme en torneos, pero llevarlo a otros niveles no, como es el caso de la poesía que aún me lo permite. Con ella puedo hacer uso de mis conocimientos anteriores. En conclusión, la poesía me da una larga vida y un matrimonio duradero, que el ajedrez no podría darme. (risas)

Traigo algunos de tus libros (se los pongo en la mesa) ¿podrías escoger alguno?
(Adriana, escoge Los cantos de la ternura)

Bien, ¿por qué nos recomendarías leerlo?
Tomé este libro, porque Los cantos de la ternura son emblemáticos, hay toda una trasgresión simbólica, sobre el por qué es importante hablar de la justicia y desechar lo que no sirve.
Hay una leyenda galesa que habla de una gran hechicera y de un brujo, donde ambos pelean la palabra (la poesía). Y hay una gran lucha por ganar esa guerra. Así que la hechicera al enterarse que le ha sido robada la poción de la creatividad, se transforma en perro para matar al ladrón, que a su vez para huir de ella se convierte en pez y salta a un río, para continuar la persecución ella trasmuta en nutria y el brujo en gorrión, luego ella es águila, y él después de varias transformaciones, termina convirtiéndose mañosamente en trigo, y ella en forma de gallina se lo come.
Cuando ella vuelve a su forma humana, se da cuenta que está embarazada, de esta forma, siendo ya su hijo…no lo puede atacar y entonces él gana…
A veces el fruto es desgraciado, aunque ese fruto venga de ti. Entonces si la madre no tiene injerencia en eso que trajo al mundo ¿quién la tiene? Así que Los cantos de la ternura es entre otras cosas, una reflexión sobre la prohibición del aborto, sea por violación, sea por otros motivos, porque ¿En verdad el amor de madre debe ser de una sola forma? ¿O debemos modificarlo para anular de lo que pudiera ser nocivo?
En los poemas habla y se cuestiona la Madonna con el niño en brazos, también medita sobre el patriarcado. Simbólicamente refiere mucho la palabra “sol”, porque el niño es solar (un macho), al cual simbólicamente hablando, es necesario darle cuello.
Y por ese tema, muchos poetas enloquecieron, no les gustó. Me criticaron sobre por qué escribir de esos temas. Por otra parte, hubo una chica que hizo un monólogo con estos cantos en Texcoco, y algunos hombres que se levantaron y la agredieron. Se tuvo que parar la función.
Es mi favorito, porque la investigación para realizarlo, me llevo más tiempo y detenimiento -a diferencia de otros-, para que no chocaran los símbolos. De ahí que lo considere mi mejor trabajo, el más cuidado.

 Recomiéndanos cinco libros en existencia editados por Verso Destierro
Reflexiones sobre la poesía de Enrique González Rojo Arthur. De lo más actual; el libro Hablemos de poesía, compendio de ensayos sobre quehacer independiente y poético y, por último, la colección de mujeres poetas; Casa sin fin, Bullicio de la memoria de Artemisa Téllez, ella trae una buena propuesta, es parte del movimiento LGTTB y El libro del mal amor, de Hortensia Carrasco; busca un equilibrio entre el erotismo tanático, y la otra parte, el erotismo de vida. También de la misma colección; La vampira sacude sus alas, Erzsébet Báthory de Grissel Estrada.

Escrito por Brenda Cedillo

Brenda Cedillo, (1997) estudiante de Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y poeta, ha colaborado en la antología Contracanto (Proyecto Almendra, 2014) de estudiantes de CCH’s a través del Torneo "Adversario en el Cuadrilátero", organizado por Verso Destierro, en esos primeros versos podemos ver las primeras pinceladas de ideas que no ha parado de pensar, que desembocaron en Los Espejos Del mundo (Proyecto Babel, 2017), primer libro de poesía que desarrolló. También colabora en la Antología de literatura mexicana núm. 22, titulada: Ciudadela de Orfebres (Colectivo entrópico, 2018) También ha ganó el 2do lugar en el Torneo de Poesía Adversario en el Cuadrilátero 2017. Su poesía es un diálogo constante con su ser filosófico, por lo que sus versos, se ven inmersos en diversas cuestiones como, la finitud, la imposibilidad del habla como acto creador y la libertad en su sentido fuerte. Brenda nos va atisbando senderos que dan el último rodeo al lenguaje, para poder salir del campo de lo que puede ser dicho con sentido.
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