El sótano del ornitorrinco presenta nueva entrevista con Saray Pavón (Sevilla, 1984). Para finales de mayo, tendréis a Cecilia Silveira. La poeta y gestora cultural Ada Menéndez será la autora seleccionada para el próximo mes. Sin más que añadir, que disfrutéis de la lectura.

Saray Pavón (Sevilla, 1984). Poeta, narradora, fotógrafa, ilustradora, diseñadora gráfica, creadora audiovisual. Esta agitadora cultural, actualmente, vive y estudia en la Escuela de Artes de Sevilla. Autora de los poemarios Grisicitudes (Cangrejo Pistolero Ediciones, 2009), Esferas (Círculo Rojo, 2011) y Literatura de penumbra (Editorial Difusionados). Sus textos aparecen en distintas publicaciones culturales (impresas y digitales), tales como El fantasma de la glorieta, La manzana poética, El picudo blanco, El alambique, etc; también aparece en antologías poéticas (Puta Poesía, Luces de Gálibo, 2010; La vida por delante, antología de jóvenes poetas andaluces, En Huida, 2012; Enésima hoja, antología de poetas contemporáneas, Cuadernos del laberinto, 2012; etc).  Presidenta de la Asociación Difusionados y editora de la revista cultural La í Crítica. Ha obtenido diversas menciones por sus creaciones artísticas (entre ellas, I Premio Internacional de videopoesía, Cosmopoética, 2010, y II Premio del VII Certamen de Noches del Baratillo, 2010).

¿La poesía sirve para algo?
Para desahogarse, comprender(se), abrir los ojos y un largo etcétera.

¿Qué no es poesía?
En mi opinión muchas de las cosas que, precisamente, se publican actualmente en editoriales punteras de poesía.

El momento más vergonzoso de tu vida como artista fue…
¿Sólo uno? Mi miedo escénico me hace sentir, casi todas las veces que piso los escenarios, que la estoy liando (sobre todo al hablar, me refiero, no al recitar). Pero quizás el que destacaría tuvo que ver más bien con una mini performance. Le pedí a un compañero de un grupo en el que estuve que, en un momento del poema, se acercase y me quitase el chaquetón (que previamente me había desabrochado yo); no se lo propuse al que por aquel entonces era mi pareja y también formaba parte del recital, precisamente por no ponerme nerviosa. Lo que era un detalle se convirtió en un momento muy incómodo porque este compañero, tras quitarme el chaquetón, se quedó a magrearme siguiendo la voz mi poema erótico. En un momento, mi yo real pensó darle un codazo y decirle que qué estaba haciendo, pero mi yo artístico siguió recitando, intentando apartarse un poco sin que se notase (si era posible). El temblor de mi voz a ojos ajenos quedó como un deje trémulo más que nerviosismo. Nos pidió perdón a mi pareja y a mí mientras otro compañero recitaba, diciendo que sabía que había estado mal pero que se había dejado llevar. Después de salir del escenario, evidentemente, le canté las cuarenta, y tuve que explicarle a mi pareja lo mal que me estaba sintiendo en ese momento, porque como digo, conseguí no proyectar mi malestar en el escenario.

¿Dónde están las musas?
A veces se esconden muy bien y otras pasean conmigo enredadas en mi pelo (cuando estoy rapada no puedo decir dónde van agarradas).

¿Qué libro te hubiera gustado escribir?
Asfixia de Chuck Palahniuk, la trilogía de Millenium de Stieg Larsson, El Principito de Antoine de Saint-Exupéry. De poesía cualquiera de Anabel Caride.

La palabra más hermosa del diccionario es…
Transparencia.

¿Amor o desamor como tema universal poético?
Estoy cansada de ellos, aunque cuando escribo no siempre los puedo evitar. Soy más de desamor porque las lágrimas sirven de tinta; mientras las sonrisas estén presentes estoy más concentrada en disfrutar del momento.

¿Libro impreso o libro electrónico?
Sigo siendo de papel. Me gusta el tacto. Leerlo en cualquier sitio que no pueda suponer una amenaza de falta de batería o hurto para mi cacharro electrónico. Mi parte pragmática ve cómodo el libro electrónico, pero, ¿qué serían las habitaciones sin el toque cálido de los libros?

Último libro leído.
He de poner dos porque los he acabado casi a la par: Antología Liberoamericanas, de la Editorial LiberoAmérica (editada este año) y Cómo explicar física cuántica con un gato zombi (de BigVan Científicos sobre ruedas).

¿La literatura da de comer?
Si no necesitas mucho alimento o quieres lucir costillas… creo que ni con el soporte de los tuppers de la suegra. Supongo que si tienes enchufe o suerte y lo petas, hay más probabilidad.

¿El arte ha muerto?
Creo que está encorsetado. Al menos en Sevilla / España. Hay mucho movimiento, de poesía, exposiciones, performances… fuera de los conductos oficiales (esos, normalmente, llevan los mismos nombres); sin embargo, también noto desconexión entre colectivos: en vez de apoyarse, parece que se boicotean repartiendo al público entre varios eventos de semejante tinte en el mismo día. Además, la censura en las redes sociales potencian ese corsé y te encuentras con el dilema de agachar la cabeza, levantarla o esconder en un cajón…

Un libro que no recomendarías bajo ninguna circunstancia.
No le daré ningún tipo de publicidad porque la curiosidad envenenó al lector…

¿La pastilla roja o la azul?
Roja.

¿Protagonista o secundario?
Soy mucho de utilizar la palabra “depende” para cuestiones de opuestos, ya que no siempre me encuentro anímicamente con ganas de estar en un papel u otro. A veces me expongo y otras quiero pasar desapercibida.

Si fueras un personaje de ficción serías…
Gumball o un Fraggel.

Una serie recomendable y una película olvidable.
¿Por qué seleccionar una unidad entre tantas maravillas? La serie que me he visto dos veces (sus cinco temporadas) fue A dos metros bajo tierra, así que le corresponde el honor. Y lo otro, es fácil: cualquiera de Antena Tres para la hora de la sobremesa, es capaz de aburrir desde el minuto uno.

Un director de cine y un disco de cabecera.
Mi amado David Lynch. Y soy más de canciones y por etapas. De nuevo, el depende… diría Debut de Björk, aunque el CD que no sacaba de la minicadena (cuando tenía) era el de Hybrid Theory de Linkin Park y Razorblade Romance o Greatest Lovesongs Vol. 666 (de HIM); los quemé y luego los de Korn. A veces vuelvo a mi infancia y me bebo todos los de Mecano (destacando Descanso Dominical).

Si existiera la posibilidad de resucitar a una celebridad por un día para tener una interesante conversación, ¿a quién elegirías?
Oh. Puf. George Carlin o Billy Hicks.

Un momento histórico.
No hemos llegado aún.

Un consejo para no tener en cuenta.
No consumir después de la fecha de caducidad. No veas lo que aguantan los yogurts…

Gracias, Saray, salud y croquetas.

SOBRE LA CULPABLE DE ESTA SECCIÓN MINIMALISTA: ANA PATRICIA MOYA

Estudió Relaciones Laborales y es Licenciada en Humanidades por la Universidad de Córdoba. Ha trabajado como arqueóloga, bibliotecaria, documentalista, etc. Actualmente, se busca la vida como puede y dirige el Proyecto Editorial Groenlandia. Su obra más reciente es La casa rota (Versátiles Editorial, 2019). Sus textos aparecen en distintas publicaciones de Europa e Hispanoamérica, digitales e impresas, así como en antologías literarias; también ha obtenido algún que otro premio por sus despropósitos lírico-narrativos, siempre como la eterna finalista. Ha sido traducida parcialmente a varios idiomas.

POSDATA: Para las interesadas en participar en la tercera parte de Estrías de luz y sombra (poesía lésbica española y contemporánea; primera entrada y segunda entrada), aquí tenéis las bases. Se agradece también que compartáis.

Escrito por Ana Patricia Moya Rodríguez

Juntaletras del tres al cuarto. Editora por vocación tardía. Ermitaña, huraña, misántropa.