Quién dijo que la poesía no transforma, si Gelman nos demostró que con ella la revolución es posible y Rodolfo Walsh nos enseñó a usar la palabra para combatir el silencio de la dictadura. En el sur, la poesía se milita. A orillas del lago, en contra del viento y de los poderes de turno, el Slam de Bariloche surgió como una forma original de resistencia y de reivindicar la cultura popular.

La persistencia de la tradición oral

En la edad media, cuando sólo una minoría sabía leer y escribir, las clases populares se valían de la lectura colectiva. Un narrador, desde un escenario, contaba historias acompañando con gestos, posturas y tonos; mientras a su alrededor se iba formando una ronda de campesinos que luego contaban esas historias a otros, de boca en boca.

Podríamos ir y venir en el tiempo y remontarnos aún más atrás, a la oratoria de los griegos; o indagar en los modos en que la cultura indígena local ha logrado transmitir su historia y cultura de generación en generación hasta la actualidad. Pero volvamos al presente.

El relato popular es, según Martín-Barbero(1983), un modo de acceso a la «otra» cultura, a la cultura no letrada, o no oficial, en la que el discurso se articula con la memoria y se recuperan las historias narradas oralmente. No vive del libro ni de las fuentes consideradas oficiales, vive de las anécdotas, los proverbios, las canciones.

La poesía oral no es, ni más ni menos, que la persistencia de lo popular, de lo público, de lo colectivo; y es así como resurge a partir de los slam.

En el 2001, en Argentina, hubo un estallido de circuitos literarios. Todos ellos emergían con una clara necesidad: expresarse frente a la crisis. La poesía, narrada desde un escenario, resurgía como una forma de manifestación y de apropiación del espacio público tras el neoliberalismo Menemista que intentó destruirlo todo.

Entre los circuitos literarios que aparecieron se destacaron los slam de poesía oral: un juego en el que los poetas recitan desde un escenario sus poemas, son votados por un jurado -que surge del público- y pueden pasar a una siguiente ronda; hasta que de ellas surja el ganador final.

Los slam son un espacio de encuentro y de intercambio. Los aplausos reflejan que todas las obras conmueven y que en el fondo lo que menos importa es el premio. Algo así sucede con el slam de Bariloche en el que los “trofeos” varían desde productos de cotillón, hasta disquetes y hebillas con brillantina.

El slam en Bariloche

El proyecto surgió en Bariloche como otra forma -distinta a la hegemónica- de acercar la poesía al público. Las temáticas reflejan los intereses sociales, la lucha feminista y algunas de las problemáticas locales, como la profunda segmentación que hay en la ciudad y la precarización laboral.

«El slam es un juego absurdo y maravilloso» destacan las/los organizadoras/es -Camila Vallendor, Lola Halfon, Rocío Fernandez, Lucía Bringas y Fran De Médicis- que dicho sea de paso respondieron colectivamente a esta entrevista rompiendo con toda lógica individualista. Ellas/os nos cuentan un poco más sobre la dinámica del slam y nos acercan a este encuentro poético maravilloso.

–¿Cómo surge el slam de poesía oral en Bariloche?
Fran:
–Fue una mezcla de entusiasmo, necesidad y una serie de casualidades.
Lola: –El Slam en Bariloche surge desde una necesidad. La necesidad de un espacio donde la poesía también sea cuerpo y fiesta. La necesidad de lo performático, de la oralidad. La necesidad del juego y de incluir otras voces también. Como decía Lautréamont: “la poesía debe ser hecha por todxs”.

–Y ese primer encuentro entre ustedes ¿cómo fue?
Lola:
–El encuentro entre nosotres fue un fuego que intentamos seguir manteniendo encendido mes a mes.
Fran: –Ya veníamos pensando y laburando juntes con Lola y Cami desde la experiencia que tuvimos en el slam que hicimos en octubre del año pasado, que más bien fue recibir al de La Justa Poética, pero que hizo mucho ruido porque a la vez fue en el marco de la Fiesta de la Palabra y fue muchísima gente y tuvo gran repercusión. Ahí nos planteamos qué queríamos hacer, para qué, con quiénes, pero en realidad estaba bastante claro de antemano.
Luli: –En mi experiencia, fui a un Slam de la Justa Poética y me encantó la movida. Luego, parte de lxs pibes me convocaron para ocupar el rol de Maestra de Ceremonia (un rol que admito que re quería y deseaba ocupar) y acá estamos.
Ro: –A mí en un primer momento me convocan para que haga un registro audiovisual del primer Slam de Poesía en Bariloche, que lo dirigía la Justa Poética, un grupo de Bs As. Fue hermoso crear algo en base a lo que cada persona compartió, mezclar imágenes con poesía me encanta. Cami, Lola y Fran me proponen ser parte de la organización del Slam en Bariloche y llevar un registro de cada encuentro. Más allá de poder usar el espacio como motor para crear y profundizar en lo audiovisual, amalgamándolo con la poesía que me fascina; me entusiasmó mucho (y lo sigue haciendo) la idea de formar parte de un grupo humano, que genera un espacio abierto para quién quiera acercarse a escuchar y ser escuchadx, siento que en Bariloche esos lugares son muy pocos y muy necesarios.

–¿Qué particularidad consideran que tiene la poesía en el sur?
Luli: –No sabría definir una sola particularidad, me vienen sorprendiendo la cantidad de matices que descubro slam a slam.
Fran: –Es difícil, no sé si hay alguna. En Bariloche sí se da esto de que, al ser un lugar de paso o de gente que vino y viene de todos lados conviven mundos muy diferentes y en general hay un gusto un tanto cosmopolita que está buenísimo porque se retroalimenta constantemente, pero creo que hoy por hoy el concepto de la poesía contemporánea tiene más que ver con cuestiones generacionales y políticas que demográficas.

La poesía ¿está en los márgenes? ¿O en el centro?
Lola: Para mí no hay espacio donde la poesía no esté. Volviendo a Lautréamont, creo que su frase tiene que ver con eso: la poesía como una concepción del mundo. Un modo de estar en la vida. Si bien podríamos decir que está en los márgenes como género literario, creo que esto ya no es tan así. Hubo una gran transformación en ese sentido. Quizás visibiliza los márgenes, habla de la periferia, pero está en el centro.
Fran: En todos lados y en ninguno. El slam juega bastante con eso porque a la vez que pone el texto y el cuerpo bien en el centro de la escena, también intenta descentralizar desde una apertura inclusiva. El slam es para todes, para cualquiera, no hace falta que consideres que lo tuyo es poesía ni que te reconozcas poeta, porque muy en el fondo ni siquiera nosotres sabemos bien qué es eso, y por lo menos para mí, el slam es parte de esa búsqueda. Por dar un ejemplo, en Bariloche convivimos con una gran comunidad hiphopera que últimamente se viene acercando al slam. La cultura del hiphop siempre fue under, marginal, y si bien hoy en otros países es una gran industria y tiene altos referentes, por lo menos acá se sigue tratando de unes pibes que se juntan a improvisar en una plaza. Después lo llevan al slam y comparten escena con gente que viene del palo más conservador de la lírica y etc. Ahí es donde se difumina esto del margen y el centro y se hace todo un plano infinito lleno de informaciones y sensaciones.
Ro: Creo que la poesía no tiene límites en el espacio, está en todos lados. Si hay algo que excluye a ciertas personas que hacen poesía de eventos como el Slam, es la dinámica que tiene Bariloche por ser una ciudad turística, donde no se prioriza a lxs que vivimos acá,  por esto hay mucha gente que no tiene acceso al centro por ejemplo; que no elige ni se siente convocada por estos eventos, no porque no tengan interés si no porque la marginalización hizo que no se permitan formar parte.

Lo personal es político, ¿y la poesía? ¿De qué manera se articula con lo político
Luli: ¡Qué buena pregunta! La poesía es una voz, al igual que distintas disciplinas artísticas, es un modo más de enunciarnos y reconocernos protagonistas de este tiempo.
Lola: La poesía también lo es. Desde lo más íntimo. Más allá de si es o no panfletaria, de algún modo es un manifiesto. Creo que, más aún en estos tiempos, la poesía oral tiene ese lugar: evocar y mirar el centro y la periferia, justamente. Lo que pasa adentro, afuera, en las calles, en las tripas. Todo eso es político.
Fran: Siguiendo esa línea es política también, porque es algo muy personal. Yo creo que el arte es la militancia del arte. Es decir, a la clase política y a les burócratas de la cultura no les importa si tenemos o no una sala de teatro, si les músiques pueden o no cobrar un caché, si hay o no concursos para publicaciones de libros, si hay o no espacios de formación o de expresión, todo eso es laburo de militancia del artista. Acá pasa lo mismo, nosotres generamos un espacio de expresión  y lo sostenemos como un estandarte.
Ro: Creo que la poesía es una forma de hacer política. En la poesía oral, siento que se ve claramente, te invita a escuchar y de alguna forma a escucharte porque te encontrás en lo ajeno, empatizás, creas un lazo con algún desconocidx gracias a ese compartir. Se genera una común-unidad, hermoso.

¿Qué temas surgen en estos encuentros poéticos orales? ¿Por qué consideran que surgen?
Fran: Hay algo bien coyuntural en las temáticas y los conceptos que se comparten. Como sociedad estamos atravesando un momento de crisis y a la vez de fuertes deconstrucciones y cambios de paradigmas. Todo eso se refleja en el arte. Al mismo tiempo creo que hay cuestiones de las que tal vez nunca dejemos de hablar. El amor, la muerte, el poder, la tristeza, la belleza…
Lola: Creo que, como decía en la respuesta anterior, nuestra poesía está totalmente atravesada por lo que sucede en los barrios, el país, el mundo. Desde la crisis hasta una de sus consecuencias: resistir creando. Volver a aprender a vincularnos, a estar en nosotres y con otres. Todo eso aparece en los encuentros. Además, me parece que hay un fuerte componente de la escritura autobiográfica, la escritura del Yo. Lo cual da cuenta de una búsqueda generacional importante.

¿Qué sigue? ¿Cuándo es el próximo encuentro?
Fran: El plan de trabajo es convocar a un encuentro abierto una vez al mes y cerrar a fin de año con un cerrado con la actuación de les ganadores de cada slam.

El Slam de poesía se desarrolla cada 22 o 23 del mes y pueden seguir el evento y a sus poetas a través del sitio oficial de Facebook Slam Bariloche. ¡Pasen y disfruten de la poesía!

Referencia bibliográfica:
Martín Barbero, Jesús (1983) «Memoria narrativa e industria cultural», en Revista Comunicación y Cultura Nº 10, Vol. 10, México. Link: https://perio.unlp.edu.ar/catedras/system/files/martin_barbero._memoria_narrativa_e_industria_cultural.pdf

Escrito por Gabriela Manchini

Gabriela Manchini (San Carlos de Bariloche, Argentina; 1987). Licenciada en comunicación social (UNLP), periodista, profesora. Poeta de alma, cuentista de a ratos y comunicadora siempre.