Para quienes aún no nos han leído, les cuento un poco más sobre nosotras: Odelia editora es un sello independiente argentino formado por 8 mujeres que desde distintas especialidades (Derecho, Teatro, Filosofía, Edición, Diseño gráfico, Letras, Psicología y Producción de TV) impulsamos un plan apasionante: descubrir nuevos autores y darle vida a aquellos libros que fueron olvidados. Es nuestro deseo recuperar la lectura como espacio de disfrute accesible a cada vez más lectores.

Editamos narrativa, tenemos dos colecciones en este momento: “Muertos vivos” que reúne obras clásicas recobradas y no disponibles en el mercado. Otra, de prosa contemporánea (novela y cuento) llamada “Avalancha” compuesta por nuevas voces nacionales e internacionales, que proponen excelencia y singularidad en todas sus ficciones. Algunos de nuestros autores son Sergio Olguín, Melina Pogorelsky, Natalia Borges Polesso, J. P. Zooey, Andrés Montero, Pablo Di Marco. En esta colección también está incluida Julia Coria, con su novela Todo nos sale bien, por supuesto ¿qué otra colección que no fuera Avalancha le quedaría a Julia?

Odelia cuenta con áreas específicas como distribución, prensa editorial, corrección y diseño gráfico, entre otras. Nos diferenciamos en general por no tercerizar ninguna etapa del proceso editorial (excepto la impresión ya que no contamos con los medios de producción). En Odelia todas conformamos a su vez equipos para cada una de nuestras divisiones: prensa, diseño gráfico, subsidios, redacción, redes sociales, ferias nacionales e internacionales, eventos y presentaciones, corrección, recepción de manuscritos, administración, distribución, relaciones públicas y contacto internacional. Esto equivale a decir, por ejemplo, que en Odelia hacemos una sesión de fotos con el autor/a, y también una entrevista en video pero también las editamos con efectos, las difundimos; a la vez que corregimos el manuscrito, diseñamos, maquetamos y buscamos un lugar para la presentación del libro, estamos vendiendo sus derechos en el exterior y buscando financiamiento para movilidad o traducciones. Todo a puro pulmón y chats de Whatsapp.

Creo que Odelia es el caso que demuestra que la unión, la colaboración entre colegas y la perseverancia son las fuerzas que posibilitan la inserción y el intercambio entre países, más allá de cualquier frontera (ecónomica, idiomática y legal). En este sentido, apuntamos a seguir construyendo un catálogo diverso, polifónico, multicultural, igualitario, asombroso y movilizador. Para esto la premisa es que nuestros libros no pueden ser indiferentes al público -pueden gustar o no-, pero jamás pasar inadvertidos. Tanto por su contenido literario como por su diseño, los libros de Odelia despiertan emociones, generan movimientos, “cambian tu paisaje” (como solemos decir en las redes).

En cuanto a las cantidad de ejemplares que imprimimos, en el caso de Todo nos sale bien, la novela de Julia, la primera tirada fue de 1500. Los cuales están distribuidos en Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Gran Buenos Aires en más de 80 librerías; en 3 cadenas nacionales (Yenny-El Ateneo, Gandhi-Galerna, Boutique del Libro) y en librerías online, por nosotras mismas. Es decir, que el contacto con los libreros es personal, cara a cara y una de las relaciones que más cuidamos. Todo lo que es el interior de la Argentina (librerías y ferias provinciales) es cubierto por dos casas distribuidoras amigas: Hekht (centro y noreste del país) y Orillas Casa de Libros (sur y noroeste). Próximamente, Odelia estará presente en la Feria de editoriales independientes, donde muchos podrán ver nuestro trabajo en acción.

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Camila Chenlo, Melina Arriola, Karen Álvarez Tedín, María Eugenia Krauss, Jazmín Teijeiro, Elizabeth Di Benedetto, Belén García Vázquez y Yanina Giglio somos Odelia.

Ahora me desdoblo, dejo mi pata de editora en un lado de la Matrix y me vengo a este lado, en donde soy escritora y soy -ante todo- lectora de Julia Coria y les voy a contar la historia completa del principio de la vida en la Tierra… No, no los voy a aburrir ¡tanto! Pero sí les voy a contar por qué (y desde ahora todo lo que diga no es la opinión unánime de Odelia sino una elaboración personal), por qué Todo nos sale bien se destaca del resto de las novelas que ustedes y nosotras hemos leído, por qué hay que leerla, cuál es su valor literario… Para responder estas preguntas podría empezar a analizar semióticamente, gramaticalmente, bueno con todas las herramientas que nos da la crítica literaria. Pero no, voy a contestar estas respuestas, como les decía, contándoles una historia (breve).

Cuando recibí el manuscrito de Julia, estaba en la oficina, corrigiendo un texto de biología, donde se explicaban las diferencias entre disturbio y catástrofe. Justo en esa falla de la Matrix, abrí el mail y no pude dejar de leer Todo nos sale bien. Fue de un tirón, y lloré delante de todos mis compañeros de oficina. Yo, que nunca lloro, fui visitada por cada uno ellos y ellas, todos preguntando ¿qué te pasó? A nadie pude responder sinceramente, luego de 6 meses puedo esbozar una respuesta, aquí va lo que debería haberles contestado: todos tenemos un amigo de un amigo de un amigo al que alguna vez le dijeron: “comprate una vida”, ¿no? Bueno, ahora le podemos comprar el libro de Julia sin lastimarlo con aquella frase. ¿Por qué? Porque Todo nos sale bien es un despertador que nos devuelve a la vida, una alarma que no se puede silenciar…

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Todo nos sale bien, de Julia Coria.

Pero ¿cómo lo hace? Porque Julia Coria escribe un testimonio. En el lenguaje literario el testimonio es considerado un género literario supeditado a la literatura en forma de narraciones, relatos o crónicas, por ejemplo en las escritas por los frailes y por algunos soldados en Hispanoamérica. Algunos ejemplos de crónicas son: Historia verdadera de la conquista de la Nueva España escrito por Bernal Díaz del Castillo; Cartas de relación escritas por Hernán Cortés a Carlos V; Naufragios de Álvar Núñez Cabeza de Vaca; Historia general de las cosas de Nueva España de Bernardino de Sahagún; Historia de las Indias de Fray Bartolomé de las Casas.

A este género literario se le da el nombre de «literatura testimonial».​ Sin embargo, una de sus características es que no está sujeto a leyes de un sistema literario normativo. Para Bárbara Harlow el testimonio es “una literatura de resistencia” y yo agregaría es de la resistencia y de la insistencia, del intento Sísifo. Bien, entonces qué es lo que hace Julia: su testimonio ataca a la literatura, rompe el contrato literario, no existe un goce estético pero sí un tipo de experiencia que está ligada con el uso de un lenguaje intenso (y un uso intenso del lenguaje) y con ciertas rupturas. De la misma manera, el testimonio involucra lo político, es un acto político en sí mismo.

¿Por qué hay lenguaje intenso y disruptivo? Porque se busca incidir y realizar un cambio en los individuos, en nosotros. Este cambio se logra porque el testimonio involucra al individuo en un contexto político donde los acontecimientos que son narrados forman parte de su realidad.

 

 

 

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En otras palabras, para caracterizar un discurso testimonial es fundamental la previa existencia de un hecho socio-histórico susceptible a una interpretación del discurso llevada a cabo por el grupo dominante o hegemónico (la versión oficial), contra la cual surge el testimonio del sujeto-emisor del nuevo discurso, es decir que el emisor (testimoniante, Julia Coria) ofrece una concepción más amplia o una interpretación general sobre un hecho pre-existente mediante el nuevo discurso, contra-hegemónico. Además, el narrador o testigo, en este acaso Julia, intensificará los sucesos ocurridos con el fin de influir en el receptor y exhortar al auxilio o defensa del individuo y la colectividad por la que habla. Por eso, el testimonio es un arma para poder defenderse y así evitar que lo que ellos han vivido se repita nuevamente. Y en este sentido, estos tipos de textos buscan una modificación, un cambio, hay una búsqueda de justicia.

¿Justicia? Sí, Todo nos sale bien es una forma de justicia. Ajusticia al amigo del amigo de nuestro amigo para que piense dos veces antes de decir “qué paja la vida”. Que se despierte, que respire y realmente sienta el aire entrar y salir de su cuerpo, que tome conciencia, le otorgue valor a cada minuto respirado. Y que después, para que cuando le digan “comprate una vida”, (y en lugar de eso le compren Todo nos sale bien) siempre esté acompañado, que pueda distinguir disturbio de catástrofe; que pueda ver que el miedo a lo definitivo es también motor del intento, del definitivo intento por hacer de nuestras vidas una novela, por hacer de nuestras vidas una novela inolvidable, como esta.

¡Bonus track! Mirá cómo fue la presentación del libro junto al escritor Diego Paszcowski en “La casa del árbol”.

CONTRATAPA 

«La época en que todo esto comenzó fue la mejor época de nuestra vida. Mientras en algún rincón de su cuerpo las células cancerígenas despertaban para hacer estragos, nosotros sacábamos pasajes de avión, cenábamos todos los jueves en La Guitarrita, y armábamos una biblioteca colosal, orgullo de la familia. Recuerdo que una vez Fabi me dijo “Tenemos todo”. Me acuerdo también de que me inquietó escucharlo: es la clase de cosas que mejor no decir en voz alta

Todo nos sale bien es una novela autobiográfica donde el cuidado, el amor y la valentía se entrelazan y tejen redes para sostener a los miembros de la familia ante el diagnóstico de Fabián. Julia detalla en un cuaderno cada etapa de la enfermedad iluminándola con recuerdos felices de la pareja: el primer encuentro en la facultad de Sociales, la declaración de amor, la llegada de los hijos, los viajes, los proyectos, la vida.  Es ese registro minucioso, quizá, su fuente de fortaleza ante el desmoronamiento de su mundo y ante el imperativo de ser refugio para Cuca y Fidel, y darles respuestas que no tiene.

Julia Coria nos conmueve con su propia experiencia y nos transmite su vulnerabilidad, pero sobre todo la lucidez ante el dolor que se necesita para seguir adelante.

SOBRE LA AUTORA

Julia Coria nació en 1976 y se crió en Adrogué. Es socióloga y trabajó de investigar y escribir sobre distintos temas pero en especial sobre enseñanza escolar del pasado reciente, hasta que en 2016 se retiró de todo. Ya de vuelta al ruedo, solo escribe. Es autora de la novela Permiso para quererte (Sudamericana, 2003), de varios cuentos publicados en antologías como “Una Terraza Propia” (Norma, 2006), “Uno a uno” (Sudamericana, 2008) y “Letras y música” (Clásica y Moderna, 2012), entre muchas otras.

 

Fotografía y edición de visuales: Jazmín Teijeiro.

Diseño editorial: Camila Chenlo – Che.ca diseño.

Escrito por Yanina Giglio

Yanina Giglio (Bs. As. 1984). Estudió Cs. de la Comunicación Social en UBA. Obtuvo un PGCert en "Escrituras: Creatividad Humana y Comunicación" por FLACSO y se diplomó en "Neurociencias y educación" por la Universidad de Morón. Es correctora de estilo, coordinadora de talleres literarios, cofundadora de Odelia editora y crítica cultural en radio y prensa digital. Publicó "La Do Te" (Alción, 2015) y en diversas antologías, de narrativa y de poesía.