Acerolas

las acerolas son un culto a lo extraordinariamente profano
como su boca    por ejemplo

por cualquiera asumo el golpe de ser atrapada en malabares de escalamiento
a sabiendas de que no puedo
no quiero
no voy más con la ley y el orden los sexos

o porque no puede
no quiere
no va menos que con la ley y el orden de unas condiciones pingüino
que ni siquiera le pertenecen

hoy está más lejos porque renuncié a la permuta
a la exclusión inclusive de no poder saborearle

igual que a las tres acerolas robadas de la casa de enfrente
chupeteadas al unísono hasta que las semillas limaron mi lengua

porque así es que me gusta comerle:
lento    jugoso    esencial y hasta los huesos
     sin maquinaria
     sin siempre y sin nunca
     sin cualquier insuficiente pertenencia

como a las acerolas    puedo inventarle nostalgia
extender mi mano a ver si algo alcanzo por encima del riesgo
por encima del muroverja espinoso de su propiedad privada
imponente de cerrojos y sequías

ayer le volví a inventar fruta madura y transgredí nuestra historia
como cuando mi boca sumerge en el mar de la suya
como las acerolas hinchadas y deseosas ya no esperan

 

Foto: Stephanie Bahr (Puerto Rico)

Escrito por

Puertorriqueña en fuga. Feminista. Realenga en formación permanente. Completó una licenciatura en Trabajo Social de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, y un posgrado en Educación Sexual del Instituto de Formación Sexológica Integral de Uruguay (SEXUR). Actualmente se desempeña como educadora-tallerista en el abordaje de la sexualidad con distintas poblaciones, como Orientadora en VIH, y como Doula de Aborto, a la vez que gesta su proyecto educativo WetJustice. Poeta por convicción, defensora de la contra-hegemonía, opuesta desde la solidaridad. Ha colaborado con varias iniciativas latinoamericanas de poesía. En 2015, autogestionó su primer poemario, Amalgamas, y en 2018 fue publicada en la antología Liberoamericanas: 80 Poetas Contemporáneas. Ausencia aleatoria (Nítido, 2018), su más reciente publicación, es un tránsito por su experiencia como migrante incipiente en Montevideo, así como por la nunca-pertenencia de saberse ínsula tropicolonial.

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