El cielo sobre la arena que sostiene
mis pies. Años esperando
conocer las olas. Pánico en la mirada
al ver los torrentes treparse a la orilla
con furia inefable. Se aceleraron
mis palpitaciones, desconecté mi vista. La resonancia
de los movimientos impulsó
el temblor.

Sosegada en la marea, traté de esquivar
el recelo que paralizó mi cuerpo. Me adentré
en el agua salada,
provocadora de angustias,
gritos.

Asilo de las profundidades, belleza que
causa terror, me condujo al piélago, una avalancha
de líquido se esfumó
por mis contornos. Sumergida, medité
la muerte, pataleando para evitarla: veinte segundos,
lucha constante.
Desapareció la asfixia
junto con mi vida.

Escrito por Nohelia Menjivar

26 de septiembre del 2000/Tegucigalpa, Honduras. Comprometida en proyectos propios que ayudan a la sociedad. Ganadora de un concurso de oratoria juvenil en el instituto San José del Pedregal. Actualmente es pasante de la carrera de Licenciatura en letras en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. (UNAH).