Nicolás Antonioli es un joven escritor argentino, que lleva  en su sangre esa misión que Huidobro le encomendó al poeta con su movimiento creacionista. Advierto en su poesía la palabra que inventa nuevos mundos, que se interroga por la esencia oculta de las cosas y nos devuelve un fruto que aún no conocemos; un fruto de todos los sabores. A veces amargo, porque la vida no son solo las manzanas dulces y rojas que vemos en el árbol, también lo son las manzanas podridas tiradas por el suelo, donde afloran los gusanos. Esas dos caras de la belleza que Baudelaire nos enseñó a ver en poemas como Una carroña, es la misma arcilla con la que Nicolás moldea el verbo y le da vida propia a sus poemas.

Nicolás acude al uso de neologismos para darle al verso un nuevo aire. Por ejemplo, en lugar de decir matar, usa el neologismo “muertear”. Lleva en él la herencia de los grandes como Cortázar y Vallejo. También, a través de la riqueza de su lenguaje metafórico, martilla nuestro cerebro hasta cavar un profundo agujero por donde se filtra una potente luz: “trepar al árbol para ver cómo las cosas llueven desde adentro del agua”.

 Del libro Las carnes ayunas. Editorial Baldíos de la lengua (2017)

09/05/09
 3:46 a. m.

cuando claudique
definitivo y cierto
leerán mi último intento de poema
(en el siglo XXI también existe el morbo)
Buscarán en mis papeles
no habrá nada
algunos desastres escritos a la misma hora
(para despistar o derrapar)
dirán no lo conozco
diré que fui un fantasma
alguien misterioso
que acechaba en bicicleta
como una palabra a punto de callarse

10/10/05
1:50 a. m.

las venas de unas manos en posición de firme
el diptongo de los besos grabados en la roca
almejas como chicles pegadas a esos cuerpos
el hombre frío lee
una patada sobre la mesa se desnuda
todos lloramos con risa en la garganta
todos abrazados babeando con los ojos
alguien se detuvo solo por miedo
todos lo pateamos hasta cansarnos los golpes
alguien propuso un silencio un suicidio
se oyó el volcar de un whisky
sobre la foto de una joven
sobre el plano del delta
dos pulmones hinchados de salmuera
un hombre lee a Poe desde la inocencia del gorila
(es el mismo hombre que amenazó con morirme
si es que oso no nombrarlo)
todos creímos en balas de goma
en correr sin dónde
para salir volando sobre las terrazas

 23/07/10
 3:22 a. m.

carnes ayunas para alimentar las bestias
carnes ayunas para adiestrar las sombras
las calles apenas rociadas de sed
y de transpiración de espaldas
y tumbas terriblemente abiertas
obscenas elucubraciones
las ellas que se revuelcan
usureras del tiempo en que escribir es mentir
en eso que maliciosamente llaman nueva generación
es diestra con pena y tintes de birome
ayunas carnes que clausuran
y recomienzan los amargos nubarrones
que retuercen el origen
de lo masturbatorio y ludibrio
carnes ayunas como las de los tipos de mi ahora
después de que la carne reabsorba mis lágrimas
y continúe en ayunas el músculo que soy
se puede uno descreer
al respirar tanta humareda
tanto bajón esquivo
la contrarrevolución es tan real
como la luna que te negué anoche
para saciar tu carne
tu ayuna carne

 04/09/16
8:17 p. m.

en la quieta luz que clama los sauces
en la rama que tuerce hacia lo húmedo
con albricias en la licuefacción
que hoy boga por su maridaje
a qué se vuelve a más
sostenido por la mano proba
apretado por cinco dedos
y en su ojo izquierdo —que parece suplicar— se acaba el
mundo
alguien dijo que si su apetito
no claudicara se salvaría la vida de no volver
han perpetrado el exterminio a como dé lugar
o tiempo en la sombra al amparo de frondosos álamos
masacrados/ improvísese una barricada por la memoria
para que a nadie se le olvide que aquí hubo carne muerta y
ayuna

 06/11/09
6:43 p. m.

moja la lengua en tinta china
escribe en la pared del sótano
una razón para no olerla
escribe un nombre imposible de saber
chorrea al cielo su boca abrupta
traen esos labios una
promesa herida
clamo por su sangre que extingue
la soledad de las mujeres de junio
traza mi apellido
lo desarma y deja los pedazos
de mí sobre mi pecho
lo vieron mis ojos así como lo digo
desde Uganda oigo muertear una
criatura que habla
por última vez
la hacen gritar
la hacen verse al espejo
la hacen dibujar con
un fluido negro
que sale de su cara

en Hospital Moyano
04/02/09
12:00 p. m.

tuyo no es ese pelo amargo
que apenas atino a comprender
es quizás tiempo de trepar al árbol
para ver cómo las cosas llueven
desde adentro del agua
(otros silencios iguales serán hambre para ahogar)

19/11/06
4:13 a. m.

Llueve a paladas
en el centro de mí
antes sofocado
la misma piedad
con la sororidad intacta
con la frente anegada de imágenes de odio
el espanto
los ríos seculares
para morir nomás
sin ser

Nicolás Antonioli (Florida, Buenos Aires, Argentina, 1985). Escritor, editor y gestor cultural. Es Secretario de la Asociación de Poetas Argentinos, Director y fundador de La Juntada-Festival Internacional de Poesía Joven (APOA) con sede en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Director de la editorial Baldíos en la Lengua (www.baldiosenlalengua.wordpress.com).

Fue Director del periódico cultural Lamás Médula y de su sello editorial y Vicedirector de la revista literaria Nombre.

Libros en poesía: sentires del alma (2004), se necesitan ojos (2005), muñecas/maniquí/muñecas (2009), mansalvar (2012), mano emplumada (2013), monólogo alucinado e interminable del sargento Cabral (2013) y las carnes ayunas (2017). Autor de las plaquetas Mandinga y Diecinueve. Posee otros 5 libros inéditos.

Participó como poeta invitado en el IV Festival Internacional de Poesía de la Ciudad de México, el XI Festival Latinoamericano de Poesía “Tinta nueva” (México, 2015) y en el 28° Festival Internacional de Poesía de Medellín (Colombia, 2018).

Fue apoyado por el Fondo Argentino de Desarrollo Cultural y Creativo del Ministerio de Cultura de la Nación para asistir al VI Festival de Poesía Contemporánea Sumergible (Jujuy, Argentina), 2017.

Invitado como poeta y editor a la XXVII Feria Internacional del Libro de Las Tunas, República de Cuba, 2018.

Obtuvo Premio Concurso Binacional de Poesía ArBol (Argentino-Boliviano) del Ministerio de Cultura de la Presidencia de la Nación (Argentina) y del Ministerio de Cultura del Estado de Cochabamba (Bolivia), 2014. Su obra ha sido traducida al quechua, al inglés y al alemán.

Escrito por Marisol Bohórquez Godoy

Marisol Bohórquez Godoy. (Santa María, Colombia, 1982) Poeta, pintora y traductora literaria. Graduada en ingeniería y Administración de Empresas. A temprana edad, bajo la decisiva influencia de su madre, mediante la lectura de diferentes autores, se despertó en ella una inquietud de expresar a través de la pintura y la palabra poética sus interrogantes más profundos. Autora de poemas y microrrelatos. Algunos de sus escritos han sido publicados en antologías y revistas de Colombia, México, España, Argentina e Italia. La Colección Los Conjurados publicó su primer libro La Soledad de los espejos (2016) y la editorial Rafaelli de Italia publicó una selección de su poesía bajo el titulo Efecto mariposa (2017). Ha participado como poeta invitada en el Festival Internacional de Poesía de Medellín (Colombia) en 2016 y 2018, el Festival de Poesía Joven "La Juntada 2016" en Buenos Aires (Argentina) , el Festival Ditet e Naimit de Macedonia 2018 y ha estado invitada en el 2017 y 2018 para impartir lecciones de literatura latinoamericana en la Universidad Carlo Bo de Urbino (Italia). Parte de su poesía ha sido traducida al Inglés, Francés, Albanés, Turco e Italiano. Movida por su espíritu libre, amante del arte y los viajes, abandonó su carrera como ingeniera a finales del 2016 y se radicó en Estados Unidos para dedicarse a la escritura. Actualmente colabora con traducciones de poetas italianos al español para la importante revista Buenos Aires Poetry, colabora con la plataforma literaria Liberoamérica, el blog I fiordalisi de la poeta Alessandra Corbetta y adelanta un Máster en estudios avanzados en literatura española e hispanoamericana con la universidad de Barcelona.