Carta póstuma

Perdónenme, soy un mal padre:

 

Envenené todos los vientres

que remaban en el rayo,

les trituré el ombligo con un dedo,

el mismo que le arranqué a la sombra de un árbol;

así se domestican los rebaños de luz

para conciliar el sueño:

uno a uno sus flashes saltaban sobre mi cara

para entibiar el tiempo.

Lamento haber dislocado su desfile de caricia,

su marcha de arrullo, de canción de cuna.

 

También suturé los gestos de la luna

y la acostumbré a mirar con un solo ojo cerrado.

Nadie hallará esa cara asomándose en el cielo;

nadie podrá girar su cuerpo de perilla,

entreabrir su brillo y mirar a Dios

recostado bocarriba suspirando estrellas.

 

Decidí que reencarnaran en el vacío,

que sus bocas estuvieran bordadas

fuera de este mundo, malcriados

por intravenosa con un aguijón infinito.

 

Por mi cuerpo corrían sus voces

como un acorde que avanza rugiendo.

Sus huesos tronaban de hambre

como el estornudo de las hojas muertas

como la electricidad antes de fracturar

las venas de una bombilla vieja.

 

Los salvé de mi genética de buitre,

de mi fe por la carroña.

Até sus microscópicas vértebras

a mi única pluma sin mancha:

herencia transparente de su estirpe;

y cayeron, con unas alas inventadas,

en el arpegio lánguido del sol.

En algún callejón de sus venas

en una nota de su ligera voz

aún estaba la maldición de mis penas.

 

Tenían que morir, que morir, morir

antes de heredar el color de mis ojos;

y antes de mí, fueron de mi padre,

y antes de él, de mi abuelo

y así hasta llegar al tono limpio

que nunca será mío, ni de ustedes,

ni de nadie.

 

Su nombre fue y será de semilla

y echarán raíces sólo para ahorcarse.

Escrito por Yobany García Medina

Yobany de José García Medina (Estado de México, 1988). Es licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas, FES-Acatlán (UNAM). Es miembro fundador del Seminario Permanente de Metaficción e Intertextualidad (FES-Acatlán) y ganador del 1er. certamen de minificción Fantástica lascivia, UNAM, DGACU, mayo 2013. Además de ser galardonado con el Premio Nacional de Poesía “Rogelio Treviño” en 2017, con el poemario Sótanos del insomnio.
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