La balada de Nina

Allí es donde quiero estar, en la tinta indeleble de los cuentos que escribes que terminan con historias de desengaños, abrazados a sorbos de esperanza y de verdad, sonriendo a la vida muerta, a la nausea del descontento.
Quisiera elevarme y por un momento poder ser quién no soy, tampoco me lamento de lo que puedo ser, pasé ese tránsito despoblado de no tener esperanzas a no tener nada más.
A que el frío se convierta en la absurda retórica de saberte así, saberte cuando no estás, y en medio de eso, en medio de mi tristeza, saberte bien.
Con las palabras más simples tejías un mundo de ilusiones a mi alrededor, mientras lo único que podía cantarte eran canciones de amor triste.
Caminaba sin calzado sintiendo la hierba debajo de mis pies, pensando que tu alma huele a tierra mojada, y tus besos mojan como el agua del primer baño a un recién nacido.
Sabiendo que los días pasan, que las horas pasan, y que tú también estás tan bien, nos alejamos para encontrarnos, para acercarnos en esta vida nuevamente, para no dar explicaciones.
Tu silencio me sostiene, me alimenta, mis palabras te constituyen, te arman y te atraviesan, así me alegra que vuelvas, un poco olvido, un poco ayer.Así explicamos en la calma más absoluta, aquel lugar, que allí es donde quiero estar, pero simplemente, tú ya no existes.

Escrito por Andrea Morales Jiménez

(Barranquilla, 1.988) Comunicadora Social y Periodista afincada en Granada, España con experiencia en periodismo cultural enfocado a cine, televisión y teatro. Trabaja contenidos para marketing y publicidad como a su vez para el sector tecnológico en páginas web y aplicaciones móviles.
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