Comparto con ustedes una entrevista que le hice al poeta Anibal Costilla, quien ayer realizó la presentación de su libro Dejarse llevar con la Editorial Niña Pez.

1) Escribís “la poesía como la madre que reúne a todas las madres/ también a la mía/ a las nuestras /y las purifica en un fuego de goce”. ¿Por qué la poesía te parece tan sagrada?

Todas las madres, como la mía, son sagradas. La poesía también puede serlo, dada su naturaleza superior de maternidad artística, aunque sus hijos la hagamos llorar de rabia, de impotencia, y seamos los más injuriantes y malagradecidos, siempre vendrá a nosotros y nos cobijará, o nos tapará si el frío de los años nos hiela los huesos. Quiero pensar que Baudelaire entendió perfectamente esta relación de amor-odio entre madre-hijo cuando escribe “Bénédiction”, ese inquietante poema donde la madre, para revertir el castigo de dar nacimiento al poeta, se convierte en un ser malvado y destructivo; pero que, en última instancia, volverá a tenderle la mano para salvarlo del abismo, volverá a cobijarlo en su seno para ayudarlo a respirar en un vientre protector, ya exterior, y para hacerlo ascender a la gloria. Creo que todos pasamos por el mismo camino, unos mejor que otros, y sabemos reconocer a la madre en sus distintas formas, siendo la vitalidad, la furia y el amor, siendo María, que es todas las madres purificadas por su bondad. La poesía, para mí, es la madre y el fuego que purifican la intrincada complejidad de la realidad.

2) Hay más de un poema que habla sobre la libertad: escribís “la libertad no es andar por el mundo sin cadenas” y “es ver las cadenas de otros y ayudar a romperlas”. ¿Qué pensás sobre los movimientos actuales que hay en torno a esto?

Al escribir ese verso estaba pensando, justamente, en los movimientos actuales que propician una toma de conciencia y compromiso ante la desigualdad, ante las diferencias, ante las injusticias, e intentan cambiar la realidad, o ayudar a hacerlo. Sigo con mucha atención la acción transformadora de estos, y estoy siempre dispuesto a reflexionar acerca de las conquistas obtenidos al respecto, y ponerlas en valor, desde los lugares que ocupo en esta sociedad, siempre que sea necesario. Trabajo a diario por lograr evitar prejuicios, las injusticias. A veces las reiteradas –y repudiables– faltas de solidaridad con nuestros prójimos pone en evidencia todo lo que aún falta por hacer y por trabajar, para lograr esa armonía que algunos deseamos para poder vivir en paz en este planeta que nos dio la existencia.

3) En tu poesía podemos observar ideas binarias: muerte y nacimiento, luz y sombra. ¿Sentís que podrías escribir un libro que fuera todo de luz o todo de sombra?

Podría hacerlo, pero no sería del todo correcto. En la Biblia, en Génesis 1 1-5, se dice que Dios diferenció las tinieblas de la luz en el primer día de la creación, pienso que ese orden era necesario para la armonía. Por lo tanto, idear una obra sin matices sería desaprovechar la oportunidad de cantar la ilusión de la armonía total.

Es decir, no podemos privarnos de la experiencia de la sombra, ya que eso sería no valorar la realidad de la luz. El gran poeta, Jotaele Andrade, dice en un bello poema [..] habito entre una luz inconstante/ y una sombra infinita… Esa misma afirmación prefiero adoptar para mi poesía, sin ningún otro tipo de pretensión.

4) ¿Qué pasa si unx no se deja llevar?

Sería un acto de vana resistencia. Conocer el camino de la muerte, y aceptar el devenir de la nada inconclusa, es un acto sublime de sabiduría. Si la clave es dejarse llevar, estamos ante una revelación, la llave que abre la puerta de la existencia. Luego, como los niños, cerrar los ojos, olvidar, y buscar el sueño.

5) ¿Escribís primero a mano y luego lo pasás? ¿O escribís directamente con teclado?

Escribo de ambas formas. En ocasiones elijo hacerlo con teclado, o viceversa, siempre que la voluntad así lo disponga. Hubo días en que llené varias libretas o cuadernos a mano que, luego, los textos pasaron a la computadora mediante un proceso paulatino de corrección. En estos últimos meses prefiero hacerlo directamente en un dispositivo, pero, siempre que viajo, vuelvo al ejercicio manuscrito, como una forma de acortar camino, y sentir, sobre e papel, el latido del corazón de las palabras.

6) ¿En qué se diferencia este poemario de los otros que publicaste anteriormente?

En primer lugar, es un libro que tiene la particularidad de haber sido pensado, sometido a un plan especial, articulado de modo tal que los poemas conserven una unidad temática evidente. Por otro lado, hay ciertos homenajes y alusiones –unas explícitas, y otras veladas– a personas muy queridas para mí que tienen el poder de acercarme a mi ser interior, mostrarme algún camino mejor, indicarme el modo más placentero de acometer el arduo sentido de la vida, y arriesgar una idea de superación acorde al legítimo afecto de mis semejantes, seres de amor que me rodean. Pero, en este sentido, todo es discutible. Quizás hay temas que se repiten en libros anteriores, sólo que aquí su abordaje es otro, distinto, maduro, consciente del error, y la redención.

Poema escogido:

la carne que tiembla

últimamente soy el muerto que viaja
hacia la muerte en motocicleta
dos ruedas de aire
y sin casco protector
soy el suicidio
esa forma de decir no me importa
ruge el viento arriba de un arma
revienta la carne que tiembla
como un globo
soy los ojos
que ven venir a la muerte
y no pueden evitar
ese abrazo

Escrito por Denise Griffith

Escritora y editora argentina. Publicó con la editorial Escritor de la legua un poemario llamado Antojos de desorden y participó de la antología El gran libro de los perros de la editorial española Blackie Books. Trabajó en el Ateneo Grand Splendid (una de las librerías más hermosas del mundo). Colaboró en diversas revistas digitales. Se desempeña como crítica de teatro para la página GEOteatral. Contacto: griffith.denise.03@gmail.com Instagram: @denisegriffithp