Carlos Cavero (Lima, 1978) ganó el 1er Premio de Cuento y Poesía en los Juegos Florales Toulouse-Lautrec 1997 y el 4to Premio en Voces y Silencios 2018. Este mismo año dictó el taller de cuento Contemos una historia y publicó en la muestra poética Abril en los árboles, así como en la revista de narrativa Aeternum. 2018 marca también el inicio de la primera parte de su trilogía intimista: el libro Capturas de escafandra (editorial Apogeo). Actualmente, mientras publica ebooks como Camila en Tana y Hoz de Galatea, prepara su segundo poemario y la novela que completarán la mencionada trilogía, cuyos ejes son la poesía pura y la ficción romántica.

La poesía de Carlos Cavero se mueve entre el constructo de artes abstractos que cogen formas en los sentidos del lector. Su movilidad y precisión de palabra permite que la persona que lee los poemas se encuentre en una dinámica, en la teoría del juego, de la estética furtiva y que confronta al yo con el . Carlos asume riesgos, todos fruto de su predisposición hacia las artes (tanto escritura como pintura), por ello, él mismo se encargó de los diseños de sus publicaciones, de las portadas y otros. El lenguaje poético de Carlos no es un lenguaje solo metalingüístico sino que también extrapola por aquel lenguaje matemático. Galileo precisaba que las matemáticas son el lenguaje de Dios en la naturaleza, porque todo es posible de interpretar con la belleza de los números (peso, medida, distancia, altura, etc). Sin embargo, el lenguaje de Carlos no es solo este lenguaje matemático natural sino también un lenguaje que toca las fibras íntimas del alma para contemplar una naturaleza muerta que revive en cada línea y que muere con cada poema. El ciclo de la vida se expresa y manifiesta con la finura del sentimiento acomodado en su justa medida.

El detalle particular de Carlos es que vive cargando con la mochila de la ansiedad (y otros males que le aquejan). Como escuchaba en palabras de mi novia (quien también convive con la ansiedad) la única forma de comprender a una persona con ansiedad es habiéndola pasado. No es un acto de egoísmo ni de inmadurez, es la necesidad de sentirse prisioneros de sus propios miedos y luchar, constantemente contra dichos demonios internos.

Por ello, Carlos nos comparte esta muestra personal sobre poemas que hablan, expresan y abrazan la ansiedad. Porque quizá, nosotros (los otros), podamos comprender, mediante el verso, la carga personal que carga una persona con ansiedad.

Presentamos tres poemas de Carlos Cavero:

Primer silencio isósceles (1)

Tú bien lo sabes, así como las corrientes de aire conocen bien las faldas de

montaña y los techos triangulares para no tropezar con ellos

o con un azaroso anónimo
que repara una antena,

Trasluz -tu madre- cayó en línea de cuatro de la tarde al

verme azaroso y anónimo

comprando agua y chocolate en una tienda.

Yo nunca supe lo que es el silencio de más de tres meses. Acaso lo más
pronunciado que fue éste alguna vez para mí se estiró apenas por la mitad de ese
periodo, allá por 2014. Aquella fue la cima del triángulo isósceles que trajo sobre sus
hombros pequeños y blancos Trasluz con el súbito ataque de su presencia.

La amé con brazos y dientes. Atisbé siempre su pecho desde el refugio de aves
que se armaba tras su espalda, y sus senos pequeños jugaron en este tragisósceles un
papel protagónico sobre el que ya no me avergüenza escribir. Los besos que distribuía
entre su boca,

sus pechos y su rostro completo
ensalivándola de aceite y agua con el silencio de la leche
quedaron en colores que adoraba
yo en mi pasión por los cítricos
y ella convirtiéndolos a escalas de grises
en su pasión por todo aquello que le recordara la muerte.

1 Tu madre no mostraba ninguna de las señas características de la depresión severa, acaso el ocasional microgesto o el quiebre apenas perceptible en su voz. Apareció en mí y lo cambió todo, sonrisa a llanto de magos, nostalgia a euforia de cráteres.

La angustia gestando

Abro los dedos
cómo quisiera entre ellos

dar trazos

blancos en lienzo negro
negros en lienzo rojo

¿y la angustia?

la angustia es el calar de los bemoles
aquellos que tuvimos desde fetos
allá en la madre insomne
que feroz en su dulzura vomitaba
hasta quedarse muda de consuelo

y de palabra.

Una vereda entonces
medio caliza

medio punteada

acabó en occipital tras cuatro esquinas
que fluían y en la delta se encontraban

eran ríos

perennes los ahogos en cada bocanada
el continuo respirar que a los extraños
se hacía trépida amenaza
y a los polluelos de otras camadas
causaba celos

a mí me ungía la palabra.


Tana en los ojos de un forastero

Si apenas los centígrados
eran reales a mi carne
qué podría ser entonces
la voz imperfecta de quien grita
ya fuera de sí
o los golpes de pies y manos que no cesan
carentes de fuerza pero infinitesimales
yo entero
yo embelesado
yo era un millón de delicias estelares

Tana no es encallar en puntos ciegos
adonde la brújula te manda
o donde mapas de aerolíneas en batalla
te venden una higuera
que luego será hogar de una colmena
Tana es llegar aquí donde te hablo
a futuro y a sabiendas de tus taras
como un coleccionar de la memoria
donde mis pasos enfermos
te tienden una cama.


Notas del editor:

  1. Agradecemos a Carlos por la disponibilidad de poder ayudarnos a visibilizar esta situación personal y silenciosa. Una persona con ansiedad, en diversas ocasiones, oscila entre el miedo y la soledad. Por ello, encontrar el apoyo y la empatía es una de las urgencias que priorizan. Esta selección de poemas busca brindar una ayuda frente a esta situación. Una ayuda necesaria para todo aquel que sufra de este mal.
  2. Este artículo nace de manera especial y dedicado a Daniela, mi novia, quien convive con dicha enfermedad y que, al igual que Carlos, lucha constantemente. Por ello, con Carlos armamos esta pequeña muestra, también, en homenaje y ayuda hacia ella.
  3. La poesía posee múltiples funciones, pero, posiblemente, una de sus funciones menos tratada es su función humana de poder extender la mano del poeta para aquel lector que lo necesita. Estos poemas responden a esta función tan poco explorada, pero tan útil y necesaria. Por lo tanto, el título de la muestra es un compartir más que un denunciar o combatir, porque quien vive con ansiedad sabe que la extensión de la mano amiga es la primera fortaleza que necesitan obtener.

Escrito por Emilio Paz

Emilio Paz (Lima, 1990) Profesor de Filosofía y Religión, egresado de la Universidad Católica Sedes Sapientiae. Tiene publicados “Septiembre en el silencio” (Club de lectura poética, 2016), “Laberinto de versos” (La Tortuga Ecuestre, N°394, 2018) y "La balada de los desterrados" (Ángeles del Papel Editores, 2019). De igual manera, posee poemas y cuentos en publicaciones de Perú, México, Chile, España, Venezuela, Estados Unidos, Argentina, India, Ecuador y Costa Rica, habiendo sido traducido parte de sus poemas al inglés y al tamil. Ha ganado el “Mes de las Letras” (abril, 2017) de la Fundación Marco Antonio Corcuera y el IX Concurso internacional de poesía y cuento - Perú 2019 organizado por la revista "El Parnaso del Nuevo Mundo". También ha participado en diferentes recitales del Cuzco, Paracas y Lima; destacándose el XXI Festival de Poesía “Enero en la Palabra” (Cuzco, 2017), el 2do Festival de Poesía de Barranco (Lima, 2016), el V Festival Internacional Primavera Poética (Lima, 2017). Ha dictado el taller de lectura poética titulado “La vena de la inspiración” para el Centro de Estudiantes de Literatura - CELIT de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y ha participado de diversos congresos de filosofía, siendo su línea de investigación la relación entre estética, poesía y educación. Actualmente dirige el blog “El Edén de la poesía” (https://edenpoetico.wordpress.com/).