Cuando realizamos el recorrido por la poesía peruana contemporánea dimos un primer vistazo, muy general, de las voces poéticas que hay dentro del Perú contemporánea. Sin caer en el ánimo de formar y establecer el canon de una nueva generación, encontramos una diversidad de voces que se abren paso entre las voces más consagradas del entorno literario. El verso, la prosa poética y la narrativa se encuentran avanzando entre las serpentinas calles de la cultura y de la época, así como el dinamismo propio de la música que, muchas veces, acompaña a estas voces permitiendo que se encuentre una inmensa gama de artes y humanidades. De igual manera, estas voces no están aisladas sino que se encuentran agrupadas en colectivos que buscan establecer espacios para compartir, crecer y expandir su arte.

Por lo tanto, hablar sobre los autores contemporáneos es hablar sobre una gran expansión del arte literario que logra echar raíces en estas épocas para generar una transformación de las letras. Por ello, en este 1er volumen de nuestra nueva colección de poesía, narrativa y artes afines que hemos titulado “La arquitectura de la palabra”, presentamos al colectivo Ambrosia que nos trae una atractiva e interesante muestra artística. En esta oportunidad tenemos la oportunidad de presentar, entre sus integrantes, a artistas que provienen del extranjero, pero que están realizando su vida y creación en el Perú.

Con ustedes, el arte del colectivo Ambrosía:


Nataly Celio, nació en Lima , en una clínica comeña un séptimo día del mes de septiembre. Escribe desde los 13 años , ahora no esconde todo lo que no puede expresar y sigue bajo el camino de la humanidad , difícil pero necesario.

A ron y otoño

No limita, sino destruye,
No impone, sino rebela,
Camina entre calles pobres, entre telos viejos y esteras,
No lleva tildes, ni cuenta sílabas, no estudia ni tampoco enseña.
La poesía no es dios,  hija de pacha.
Hizo que los hombres dejaran sus escuelas
Escupió conceptos y la actitud entre las  piernas, dio más amor entre grises penas.
Tiene huesos y no es de trapo, vive en Lima y nunca espera.
busca vida y nuevas fronteras, se esconde después de la cena, seduce tu alma,
para embriagarla con el vino que más deseas.
La poesía no te hace diferente, te aleja de  los más sensatos.
Es imperfecta, y sonríe a duras maneras,
No tiene papel, la vida escribe ,mientras ella todo lo observa.
No es omnipotente, no le pongan velas,
Ella muerde, ríe y golpea.
Te da en medio del pecho, te detienes en la acera y desnuda baila mientras tú te condenas.
Bacanales insaciables de emociones y rabietas,
No es inocente pero suele ser ingenua,
Cae en tu cama, tal vez en luna nueva,
Y vez la misma muerte, cuando ella y el amor te dejan, la poesía jode,  más que llena.
Espérame en las calles adyacentes, ninfa pérdida,
Estoy a media cuadra, ven, solo añeja mis penas.
Tomemos en Quilca, caemos juntas ,
Riéndonos de los sensatos que te quieren,
menos humana y más perfecta.
Cuando no saben que tu amas a quien menos es poeta.


Mike Paredes (1982) Músico, poeta y fotógrafo, ha participado en diversos eventos de poesía en la capital. Se encuentra elaborando su proyecto de poesía y fotografía.

Antipoema de amor inconcluso bajo las raíces de los muérdagos

Vestida de piedra
bailas,
bajo el aliento de los asteroides,
repitiendo,
una y otra vez
con tus labios de fiebre:
“aún somos los mismos niños
pero más animales ”
Y te sientas a caminar
sobre las aguas que guardo
bajo mis sábanas
pasada la medianoche …


Jaime Didier Aldana Reyes, firma sus cuentos con el seudónimo Manuel Teyper. De nacionalidad colombiana, vive en Lima, Perú. Ofrece sus cuentos en ferias, teatros y certámenes culturales.

Elizabeth

Conocí a Elizabeth en una de esas fiestas de sociedad a las que mi tía Flor solía llevarme, con la excusa de no tener con quién bailar, aunque yo sabía que sus verdaderas intenciones eran las de encontrar pareja.

No era muy afecto a tales reuniones porque tenía que vestirme con la ropa de un primo que me quedaba ancha, tan solo porque debía aparecer en frac.

Era ciertamente un encanto ––me refiero a Elizabeth, no a mi tía–– y como de mi edad. Tal vez más alta. Cuando hizo su aparición, quedé prendado de inmediato. Si me hubiese tocado casarme ese día, sin duda lo hubiese hecho con ella. Pensé que muchos pares de ojos masculinos, de todas las edades, se encontrarían en ese bello punto focal, tan fascinados como yo; para mi sorpresa nadie parecía notar su presencia.

Por supuesto, nunca pensé que tuviese la más mínima posibilidad de obtener de ella otra cosa que el saludo cordial con el que se dirigiría a las personas que se cruzaran por su camino, y por eso me hice el desentendido.

Mientras bailaba con mi tía pasó por mi lado y me bañó con su perfume. Como un autómata torcí el cuello para no perder detalle de todo cuanto se refería a ella, con la certeza de que no tendría otra oportunidad. Llevaba un vestido verde oscuro, el cabello recogido hacía atrás en forma de moño y en las manos un arreglo floral. Su mirada denotaba cierta tristeza que trataba de disimular con su sonrisa… una sonrisa carente de coquetería.

Pensé en la suerte que tendría aquel que lograra cautivar a ese encanto de mujer, y en lo desventurados que somos algunos hombres.

Por suerte, mi tía vio a uno de sus amigos y me dejó bailando solo. Fue en ese momento en que noté que me miraba. Su sonrisa se había convertido en risa.  Para mi desconcierto, me hizo señas para que me acercara. Al comienzo creí que estaba llamando a otro, pero al volverme no vi a nadie. Era a mí, en efecto, a quien ella requería. Por mi mente pasó la idea de que tan solo me había confundido con un mozo y me pediría una copa de champagne.

Me acerqué despacio; no quería que supiera que en realidad tenía ganas de correr hacia ella antes de que apareciera otro y me dejara con ese vacío en el estómago al que estoy tan horriblemente acostumbrado.

Susurró algo a mi oído mientras me jalaba hacía dentro de la mansión a la que nunca había sido invitado. Mi tía me había dicho que solo a unos cuantos se les permitía entrar y siempre en compañía de los anfitriones. Me detuve un instante al pensar en las consecuencias de tal decisión, pero la fuerza con la que me jaló fue mayor que mi endeble resistencia ética.

Luego de atravesar varios pasillos a media luz sin encontrar a nadie que nos impidiese el paso, llegamos hasta un cuarto amplio de paredes azuladas. Presentí que era su habitación. Estábamos iluminados apenas por el reflejo de la luna que entraba por los ventanales.

Se acercó a mí y me… iba a decir besó, pero no fue exactamente eso lo que ocurrió; sus labios tocaron los míos con una delicadeza tal, que me sentí subyugado. Exactamente como la idea que tengo del cielo; un lugar en el que los sentidos fluyen despacio, pero tan despacio que la felicidad dura una eternidad.

Con el recuerdo de ese rose de labios ––una especie de experiencia mística––me hubiera bastado para ser feliz el resto de mi vida. Pero ella quería más. No sabía exactamente qué cosa había visto en mí, que las demás mujeres no.

Luego de ese beso vinieron más, y más dulces todavía; parecía un niño en noche de halloween.

Pronto, mis ojos se acostumbraron a la semi oscuridad del cuarto, mientras me despojaba del saco de mi primo que me había pedido encarecidamente que no se lo fuera a manchar, y comenzaba a quitarme la camisa con tanta prisa que se le cayeron varios botones en el intento. Por suerte recibí la asistencia de aquellas manos diestras y suaves. Me quité los zapatos con la ayuda de mis talones y el ruido al caer fue como un estallido. Felizmente los parlantes estaban a todo volumen.

Mis manos quisieron explorar territorio enemigo para descubrir aquellas maravillosas armas con las que la naturaleza ha dotado a las mujeres.

Si quitarme el pantalón fue difícil, intentar desatar aquel vestido fue una verdadera pesadilla; tenía telas sobre telas y todas muy ceñidas al cuerpo que hacían imposible la tarea de revelar las verdades.

No me amilané. Recordé todas las enseñanzas que sobre el tema del amor recibí de mis compañeros de colegio para eventos como este. En primer lugar, no apresurarse. Nada va más en contra que intentar terminar pronto. Ya es mucho lo que se espera para que la cosa no dure más que dos minutos.

Respiré hondo y me dediqué a destrozar hasta con los dientes aquel maldito vestido más apropiado para esposos celosos que para jóvenes en busca de la libertad suprema… y lo logré. Mejor dicho casi lo logré, porque cuando estaba por descifrar el último acertijo de aquel rompecabezas infernal llamado vestido, la música cesó de golpe. Escuché algunas exclamaciones de protesta que terminaron pronto, y luego los motores de los autos me indicaron que la fiesta había llegado a su fin.

Me apresuré a vestirme, pero noté con desagrado que mi bella amante ya no estaba a mi lado. Miré por todas partes buscándola, pero se había escabullido sin decirme nada. Seguramente se asustó por las represalias que recaerían sobre ella y quiso salir de escena. Ni siquiera me había dado su número telefónico. Pero lo que verdaderamente me preocupaba, era cómo salir de la encrucijada y de la casa sin ser visto.

Mi primer impulso fue prender la luz para buscar mis prendas, pero luego caí en la cuenta de que eso sería un suicidio.

Como pude busqué los pantalones, la camisa, los zapatos y me los puse. No pude dar con las medias, que habían volado quién sabe adónde.

Los minutos pasaban sin que yo pudiera saber cómo salir de la casa. Solo se me ocurrió esperar a que todos durmieran para buscar la salida.

Me acordé de mi tía. Tal vez pensó que yo me había ido sin ella. Estaba asustado pero a la vez contento de haber podido besar a la mujer más bella que había conocido.

Varias horas después, ya casi al amanecer, salí del cuarto y me encontré con un pasillo largo y oscuro por el que no me atreví a pasar. También estaba seguro que aunque llegara a la puerta, estaría con llave.

No lo podía creer; estaba atrapado sin salida. Mil imágenes me llegaban a la mente; si me descubrían, y seguro que iban a descubrirme, sería difícil explicar mi presencia en la casa. Ya veía a los policías interrogándome amenazadores. Lo peor era que no sabía cómo iban a reaccionar los dueños de casa. Me iban a tomar por un ratero, por lo menos. Hasta podrían agarrarme a golpes. Ni siquiera conocía quiénes eran los anfitriones, mi tía nunca me lo dijo y yo nunca le pregunté. Solo tenía la certeza de que aunque me torturaran, nunca iba a delatar a la muchacha que me ofreció su cariño desinteresado.

En esas estaba cuando una luz se prendió en la habitación contigua. No lo pensé dos veces y salí del cuarto. Me acerqué hasta la puerta y toqué. Una voz de hombre preguntó:

––¿Quién es? ––balbucee y respondí:

––Disculpe, señor. Yo soy uno de los invitados a la fiesta de anoche. Creo que me quedé dormido ––la puerta se abrió y pude ver a un hombre gordo en camisa de dormir que me miraba extrañado. No parecía molesto sino más bien sorprendido.

––¿Y cómo hizo para entrar aquí? ––esa era la pregunta fatídica.

––No sé bien, recuerdo que estaba buscando el baño. Creo que bebí más de lo que recomienda la etiqueta y… me dormí. Desperté asustado hace un rato. Tenga la amabilidad de disculparme, por favor.

––No te preocupes. Anda hasta el fondo del pasillo y camina hacia la derecha. Ahí hay una sala. Espérame un rato que me vista y te abro. Ojalá esta vez no te pierdas.

Respiré aliviado e hice lo que se me pedía.

Apenas entré a la sala, me sorprendió la belleza de los muebles y la buena disposición en que se encontraba todo. Había cuadros por doquier y una chimenea de mármol. Varios jarrones chinos o japoneses adornaban las entradas y salidas. Había tantas cosas por ver, que olvidé mis temores.

Una voz a mis espaldas llamó mi atención. Era mi cancerbero que venía a liberarme. En ese momento, y sobre su cabeza… la vi. No cabía duda alguna que la imagen colgada en la pared, era la mujer que había hecho mis delicias la noche anterior. El hombre se dio cuenta de mi observación, y me dijo:

––Muy bonita, ¿cierto?

––Sí, y la foto está muy bien tomada en blanco y negro. ¿Cómo se llama?

––Elízabeth. Es la única foto que conservamos de la bisabuela.


Roy Aguilar Portocarrero, pertenece al distrito de San Miguel, y le ha encantado la expresión desde que logró tener afinidad con la música. Por medio de sus escritos, quiero una conexión de fuga.

Te observo en momentos  

Yo te observo en momentos…
como si fueras bengala.
Dime todo loco lo que quieras
eres la misma acción de la guerra
encadenada.

Fortísima
lo hago bajo la luna…
¡Sí!, esa misma flotante
flotante como el pétalo de tu pelo
arraigado
el que virtualiza mis estancias
las que ahora fulminas
con tu silencio en palabra
mis desabridas piezas
nunca sentirán
tanta discordancia

Noche soleada
si me ves en mis desvelos
tan sólo te diré
que eres lo más lindo
de este estero
tan solo te diré
que mis válvulas duplican su color
las bocinas de la angustia
se espantan con su propio
espanto
y que todo lo que se me ocurre
se va de lapso a lapso…

Si a todo ello naces
intermitencia
concédeme mi actual desear
los dioses
Afrodita
Hefesto
Apolo
‘Quinestesia’
sucumban a mis plegarias
de este pobre enamorado
que tan solo se exhorta
para no ser devorado

Por ello
y por lo mísero de
todo lo demás
te observo en momentos
acariciándote sin hacerlo
tan solo para probar
tu haz de bello velo


Yan Martel (Perú, 1993), su poesía ha sido una búsqueda constante de la musicalidad en las aflicciones cotidianas. Posee un compromiso con el desarrollo y la falta de equidad en nuestro país. Escuchó Car Seat Headrest, Inner Wave, White Lies, Bloc Party. Tiene un poemario en edición y próximamente presentará una plaquette de poesía titulada “Poesía en Bruto”.

Planetas Distantes

Domésticas la tiranía,
esquivaste las andanadas de humo
rociando tus intimidades, te oigo
me duele, pero claramente
soy la purga que necesitas.

Suben horas, tu cuerpo se congela
y el hielo me alcanza
tengo miedo y es el mediodía
no había más rebeldía,
tus pantis secaron en la azotea
las vecinas de al lado
murmuraban tu nombre.
Me he perdido otra vez en el lavabo
mis ojos no reaccionan al cloro,
y las pastillas de baño,
se deshacen en mis venas.
Escuchas el latido de los corazones
apostados en la puerta principal.
Escuchas mi adición al opio,
Metanfetamina.

Es difícil escapar de esto
Planeta distante,
haz derrotado los seres que te admiraban,
rechazaste su invitación al funeral
y yo aquí, pieza tras pieza
detrás del mostrador,
delirio.
Deberíamos estar más allá
de nuestros límites,
deberías ser supernova
y lavarme los pantalones que no utilizo.
Deberías alcanzarme el diario
cuando rebote en la puerta
y tomar juntos la limonada
del mediodía, suspiro.

No es fácil,
repetimos la receta
no es fácil,
tendidos en el sofá,
viendo dibujos animados
no es fácil,
tenías tantos sueños
pero yo estaba en suelo,
y el tapete giraba a mi alrededor.
Me sentí una especie de Copérnico,
era el sonido de una canción lejana.
Te fuiste.
La casa quedó en silencio,
otra vez los fantasmas de afuera
tocan mi puerta,
me ofrecen azúcar, un jugo
no comiste hace días.
En realidad no siento el paso del tiempo.
soy feliz mientras todas las cosas
giran a mi alrededor,
he cumplido mi sueño
de ser alquimista.

Pasan los días y un día tu llamada
se cuela en mi buzón.
no quiero escuchar,
todo es mentira, o verdad
pero me hace bien no escuchar,
no tengo que creer en nadie,
solo esperar otra tarde más
en que el sol baje y
tal vez, esta vez si salga.

La enfermedad que ella tuvo,
empeoro después de recibir
una célula criogénica,
no supe que sentía, jamás,
llámame , solo sé una tercera parte
de lo que siente
y tal vez, otra vez me dejes solo,
soy planeta distante.
To the end.


Alonso Ruiz Hernani recrea sus creaturas bajo distintos seudónimos para edificar rutas alternas que ayuden a descubrir la voz propia e independiente de cada creación. La pérdida y encuentro con aquellas letras hace de la labor un deleite de posibilidades que inducen a mejorar.

Inédito (Sin título)

Como lunas
Fundiéndose en el lago
Donde tus ojos palpitan
La alegría extraña de la luz
Yo me sombro y semejo al éter
Frío y sujeto al adjetivo humano
Arteynsanía de las voces
La tuya canto ululante
La nuestra brillo eterno
Porque polvo somos
Rocas, volcanes
Y lava tú
Mis heridas metafísicas
Dame una vida digna y canina que calce con mi nombre
Un hueso de carnaza como tus orejas
Mineral para mi huerto incrustado sabiamente
Bajo mi lengua
Tantas fueron las luchas contra la cordura
Hasta dormir en tu abdomen exangüe
Y con los dientes sonámbulos
Deja darte el beso con la nariz en el ombligo
Locura es no saberme entre tus labios


Luiggi Mina, (Lima, 1983) Juglar, poeta, músico, escritor, compositor y estudiante espiritual. Juglar con más de una década de trayectoria presentando un repertorio variado de su trayectoria como vocalista de la banda Sonido del Fuego (todas de propia autoría), décimas dinámicas y con mensaje positivo, declamadas en vivo y presentadas a lo largo de los años en diversos círculos poéticos/culturales y presentación de nuevo material musical todo bajo el marco de un ambiente ameno y con un mensaje de esperanza y buena música, matizado con algunos temas de gusto universal.

Lista de links de referencia.

Sociedad – Luiggi Mina. (Canción de estreno como solista, actualmente en promoción y producción de un video clip): https://www.youtube.com/watch?v=inL12Js7o3Y

Sonido del Fuego – Mundo (Videoclip): https://www.youtube.com/watch?v=NhVwtayIxXk

Sonido del Fuego – Ep (5 canciones): https://www.youtube.com/watch?v=aVGZRWb_KS8

Yo no soy mi nombre – Sonido del fuego (La Noche de Barranco): https://www.youtube.com/watch?v=K9UAGX9bz5Y

Presentación en Poesía en el parque  (Miraflores)

Bella Miraflores: https://www.youtube.com/watch?v=nEqTTQGHRFo

La Bondad: https://www.youtube.com/watch?v=EyRzfxtZpW8

Al ser un artista polifacético, se ha optado por respetar su arte y colocar los enlaces directos a sus presentaciones. La sola escritura no bastaría para dar expresión de la obra de Luiggi Mina

Gabriel Bazalar López, (Callao, 1981) Ha publicado textos y poemas en diferentes revistas de lima y otras provincias, así como en antologías de poesía latinoamericana. Ha publicado los libros: “ANATOMIA. Exámenes de laboratorio” (editorial electrodependiente, Cochabamba 2017); “(toxic plastic spasms and camel toe) POEMAS HIPERREALISTAS” (ediciones jota, Potosi 2018); y BUEN DIA, TEMPEDTAD (editorial inevitable, Arequipa 2019) Asimismo, ha realizado intervenciones poéticas como: SERES: La deconstrucción del objeto (ICPNA, 2014); El escritor y sus textos descompuestos (FISABES – ENSAD, ponencia acerca del teatro contemporáneo, 2015); La carnicería: Pieza en dos actos (PROYECTO AMIL, 2017). También fue convocado por la facultad de arte de UNMSM para realizar la exposición individual de pinturas: “No quiero saber nada de la miseria del mundo hoy” 2017. Actualmente se encuentra terminando un poemario: PEQUEÑA NOVELA POSPLASTICO + DOC. ADJ. DE COMIDA CATALANA y preparando una proto-novela bajo el nombre: Horacio.

La última balada de Tito Vrsaljko

En tus ojos conviven miles de dioses intentando destruirte impacientemente. A todos los desprecias con dureza. Yo soy tú y tú te odias. Entiendo que hayas intentado asesinar a un pájaro cuando aún el cielo estaba celeste. Y nadie puede acabar con esa bestia. Apretarte el cuello hasta hincharte los pulmones y soltar con frustración. Te has acostumbrado al desequilibrio y a las mentiras que tragas por voluntad, a respirar debajo de las sabanas y a no leer los mails y a no contestar el teléfono. Te has vuelto un ser implacable. Te quedaste sentado en el asiento de un carrusel de pulpos mirando el mar desde la pantalla de una laptop. El desayuno se quedó a un lado de la cama y te sentaste a sacarle los fantasmas a un osito de peluche. Sé que tu corazón es una mentira que cuelga de una estrella. Los recuerdos han muerto en un día sin color al igual que los sueños. La noche ha atravesado la calle escupiéndote en la cara y arrancándote la poca alma que guardabas para mí. La luka y media que le tiraste a la negra después de cachar no le alcanzo para la bolsa de quinua. El perro ciego que guiaba tus pasos ha sido atropellado por un diplomático en el cruce de Canadá con Parinacochas. Quisiste lavarte las manos, pero no había agua. Intentaste romper aquella otra identidad y el infierno era yo dentro de ti y afuera no había nada. Te fuiste porque sabes que en tu corazón solo amanecen alacranes y cangrejos. Te empeñaste en sabotear las multitudes de tu dios interior y ejerciste tu ausencia desde un personaje que nunca tuvo un nombre. Ahora tu corazón se ha convertido en un libro de lectura para viudas ninfómanas y rubias abandonadas. Para los desdichados, una cruz. Para los lisiados, una silla. Y para un adicto las necesidades más básicas. Esta es tu eternidad. Aquí permanecen tus ojos alimentándote con angustia y almacenando exilios subterráneos. Soy eso. Tú ultima balada antes de dejar de respirar profundamente. Este abismo adornado con lágrimas de tus lágrimas. Esta habitación con muñecas y ositos colgados del techo y paletas de corazones en el piso.


Jossimar Mijhael Cavalier Gonzales. Estudió literatura en la Universidad Nacional Federico Villarreal. Se inició como columnista colaborando en el blog semanal LA comunidad del cigarrillo. Fue uno de los fundadores del CAELIT 2009, formando parte de la gestión cultural. El mismo año integro el grupo (Re) tratos. En el 2015 publicó su primer poemario Diseño de interiores.

Nuestro amor pende de una fibra óptica

Precisamente ahora que nuestro amor pende de una fibra óptica,
Que los mensajes de texto no encuentran sus destinatarios habituales,
Que los gigabites y los discos extraibles tienen capacidad limitada ,busco meter nuestros sentimientos en un eterno loading
Y espero escondido detrás de un spam insertar un nuevo windows o un perantivirus para que nos purifique

Precisamente ahora que todo está cuesta arriba mi corazón ha optado por traicionar sus principios laicos…

Ya dejó de creer en los likes convencionales, en los amenes virtuales, en las fotos sensacionalistas,
Dejó de creer en los saludos encartonados de los puntitos verdes.

Mi corazón da vuelta a la esquina,
Dicen por ahí que se ha potenciado, que tiene una memoria externa y sin embargo sigue resistiendo….
Y sigue creyendo en los abrazos francos, en los besos sentidos, en las almas enlazadas.

Mi corazón ya no cree en emoticones pues precisamente que ahora pende de una fibra óptica, sigue creyendo en ti.


Elizabeth Peláez Sagástegui (Callao, Perú, 1992). Estudió Literatura Hispánica en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha participado en la plaquette colectiva El mar del ángel solo (Lima, 2018); en las antologías Liberoamericanas: 100 poetas contemporáneas (Liberoamérica, 2018) y El mar no cesa (Ángeles Del Papel Editores, 2019).

Paseo revolucionario

Es la primera vez que no siento vergüenza de salir a la calle. Tal vez sea porque ya no está mamá para controlarme con la balanza casera. En fin. Seguiré caminando. Antes de que se me haga tarde y las chicas de Selene me usen de nuevo como maniquí (que por un vestido a lo Susy Díaz no vale la pena esperar tanto, ni aunque te ofrezcan un vale de dos por uno en masajes reductores). Cruzo la primera cuadra de Frutales. Otra vez los taxistas se paran en la esquina. Me miran como siempre (como si estuvieran tan borrachos que no pudieran distinguir entre un puesto de chifa al paso y un hostal de diez soles la hora). Sigo caminando. Unos metros más allá está la señora Caridad. La saludo y se persigna desesperadamente (como si estuviera frente a la mismísima promesa perdida del Apocalipsis). Llego a la segunda cuadra. Otra vez los chicos del Norkys miran la tele mientras limpian las mesas del día. Me miran fijamente, como si estuvieran  frente a uno de esos pollitos que, cansado de dar tantas vueltas en el horno brasero, decidió iniciar su propia aventura culinaria. Cruzo la tercera cuadra. Una señora de sastre azul camina apurada llevando de la mano a un niño que chupa desesperadamente un marciano de fresa. Entiendo que ponga mala cara por tener que cubrir los ojos del pequeño pulpin, pero no era necesario que lo hiciera como la directora del Liceo cuando descubrió que no usaba pantaloneta debajo de mi falda escocesa (esa a la que siempre me hacía bajar tres centímetros cada vez que iniciaba el año). Llego a la avenida principal. De una combi que pasa a todo vuelo me gritan la misma grosería que escuché cuando salía por primera vez de una discoteca (a los quince y con un microvestido que no me dejaba respirar). Cruzo en verde. Un viejo pelado que habla por celular no deja de mirarme hasta llegar al otro lado de la esquina. Llego a la Central. Mi trámite documentario dura apenas cinco minutos. Antes de irme el comisario de turno se me acerca. Dice que la próxima vez que venga desnuda me arrestarán por atentar contra las buenas costumbres y el honor.


Luis Gálvez Figueroa, nació en Buenos Aires Argentina en 1981 desde los 13 años escribe y dibuja. Ahora vive en Perú desde hace 5 años y desarrolla un “formato surrealista y complejo ” para expresarse.

En el horizonte

La luna despierta en azules
y las palabras de lo que veo
no existen

Hay una muralla
entre mi mirada y mis ojos

La suavidad de sus gestos
me perfora
los tatuajes sombríos

En el espejo

La cobertura acero del abismo
se tiñe amarga de labio a labio

Lo que encontré en sus manos
es un deseo patrio en el exilio.

(st)


Óscar Perlado Rodríguez, (Callao 1981) Escritor, corrector de estilo y asesor literario. Publicó los libros “Cárcel de palabras” (Vivirsinenterarse, 2013) y Grafofilia (Don Juan de Amiel, 2018). Actualmente dirige el colectivo artístico Ambrosía.

Don’t stop me now

 A esa hermosa banda llamada Queen

A veces me gustaría
Ser una flecha lanzada
Al vacío
Para demostrar que
Uno es una flecha
Que escapa al cuerpo
e incluso al planeta
Y es capaz de conquistar
distancias y velocidades
Nunca alcanzadas
Por ningún ser vivo.
Quiero demostrar que
No puedo parar,
Que no necesito de combustible
O gasolina para volar
Hacia distancias desconocidas.
No soy de este mundo.
Soy una posibilidad.
Una palabra nunca antes pronunciada
A punto de ser terminada.
Soy un comienzo
Un constante comienzo
Soy la libertad
Pero ante todo soy una flecha
Don’t stop me now


Jimmy Polo Herrera tiene 38 años. Escribe poesia hace un par de años y espera hacerlo mejor cada vez. He publicado el poemario “Oleaje que dice de mí” en el 2018. Ha llevado talleres de poesía con Eduardo Rada y Mirian Caloretti, entre otros. Pertenece al colectivo Ambrosía y participa en eventos culturales donde puede decir sus escritos.

Tu voz, partiendo en silencio

Voy hacia adentro
siguiendo la estela de tu luz
que abre la senda de espejos
donde eres la imagen que repito
entre laberintos
que se levantan a golpes.
Respiro tu aire
cuando imagino
el lugar que habitas
latiendo en tu oasis
como un corazón único
diciendo tu propio lenguaje:
imágenes que bullen
crepitando vida
universos ardiendo en el papel
ante mi asombro.
Como una aurora te brindas
como un cuerpo a los sentidos
en el vértigo
que es leer tus signos:
tus palabras rotundas
y el poder de su sonido.


Jimmy Ronaldo (Jimmy Mac) 21 años. Estudiante y emprendedor. Amante del arte. Escribe poemas para expresar su forma de ver el mundo.”

María

Se llamaba María,
pero no tenía
al espíritu santo en su espalda,
sino un tatuaje de mandala en su nuca.

Cada fin de semana
intentaba ser feliz
con un suspiro de coca.
Con una botella de ron
que le purificaba la sangre,
según ella
Y cuando morían los efectos,
moría la felicidad artificial que se provocaba.

Era María,
una mujer que de niña
soñaba con salir en la TV
haciendo reportajes.
Ahora solo protagonizaba
los reportes de gente abandonada.

El último día
que se mantuvo en pie
levantó la mirada al sol,
dio un grito de guerra
en medio del tráfico
ante la mirada asqueada de muchos.
No estaba inducida por drogas,
estaba bajo el efecto de ser recordada.


Cristhian Gonzáles Rosillo (Edmundo Roca) (Callao, 1991) Sus publicaciones se encuentran difundidas en la red, algunas revistas y fanzines como Suburbio y Cultura Zine, la revista de artes, ciencias y filosofa Generación del siglo XXI, los primeros números de las publicaciones de Circo editorial y Poesía Sub25. Realizó distintas performances en la vía publica entre el 2017 y 2019, llegando a publicar el poema “Soldado Negro” en la antología del festival de Poesía “Enero la palabra” (Cuzco 2018) entre sus obras inéditas se encuentra la trilogía poética Litium, obra compuesta por los poemarios DSD L XILIO, La voz de la Quimera y Anatema (o el elemento perdido). Actualmente dirige el Proyecto Editorial Noveno Elemento, entre los fanzines que se han podido difundir en las calles de Lima, Callao y ciudad universitaria (UNMSM) los títulos que destacan son: FIEBRE, El artefacto del Rey Midas, La maquinaria del Rey Salomón, La Canción de las Quimeras y la breve recopilación de escritores chalacos: Sepultados por el mito.

LA VOZ DE LA QUIMERA - CRISTHIAN GONZALES ROSILLO_001

Al ser un caligrama se ha optado por respetar la forma y subir el poema como imagen

Esta es nuestra primera entrega de esta serie titulada “La arquitectura de la palabra”. Como se puede apreciar encontramos a poetas, narradores, artistas que manejan la prosa poética y músicos. Nos encontramos con una clara expresión de la variedad de artistas que hay en el Perú (y de distintas procedencias). Algunos bastante jóvenes, otros con deseo de aprender, algunos que han tenido la oportunidad de ya estar en antologías y selección a nivel nacional e internacional.

Sigamos difundiendo las artes. Que esta no se detenga y logre encontrarse en cada rincón, desde las calles más oscuras hasta las torres más altas.

Escrito por Emilio Paz

Emilio Paz (Lima, 1990) Profesor de Filosofía y Religión, egresado de la Universidad Católica Sedes Sapientiae. Tiene publicados “Septiembre en el silencio” (Club de lectura poética, 2016), “Laberinto de versos” (La Tortuga Ecuestre, N°394, 2018) y "La balada de los desterrados" (Ángeles del Papel Editores, 2019). De igual manera, posee poemas y cuentos en publicaciones de Perú, México, Chile, España, Venezuela, Estados Unidos, Argentina, India, Ecuador y Costa Rica, habiendo sido traducido parte de sus poemas al inglés y al tamil. Ha ganado el “Mes de las Letras” (abril, 2017) de la Fundación Marco Antonio Corcuera y el IX Concurso internacional de poesía y cuento - Perú 2019 organizado por la revista "El Parnaso del Nuevo Mundo". También ha participado en diferentes recitales del Cuzco, Paracas y Lima; destacándose el XXI Festival de Poesía “Enero en la Palabra” (Cuzco, 2017), el 2do Festival de Poesía de Barranco (Lima, 2016), el V Festival Internacional Primavera Poética (Lima, 2017). Ha dictado el taller de lectura poética titulado “La vena de la inspiración” para el Centro de Estudiantes de Literatura - CELIT de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y ha participado de diversos congresos de filosofía, siendo su línea de investigación la relación entre estética, poesía y educación. Actualmente dirige el blog “El Edén de la poesía” (https://edenpoetico.wordpress.com/).