Soy mujer y soy también el velo negro

sobre la cara de mis hermanas.

No sé cómo se construye la sangre

ni salvar todas las plantas.

 

El geranio me florece,

pero se me ha muerto una albahaca morada.

 

Me falta el sol,

me sobra el sol,

me tuesta la cara.

 

Mi cama es un campo de ramas largas

que aprieta y sostiene,

duermevela duermevela.

El arraigo es hiedra que no moja ni reclama

 

ni sol,

ni viento,

es mi vena larga.

 

Cada paso es el brinco de un bimbaleche

que juego desde los cinco años.

Estoy llegando al diez,

¿cuánto dura el diez?

 

Giran mis piernas

y tomo aliento para que no me falte el aire

de vuelta.

Escrito por Karen Elizabeth

Lic. en Cultura y Arte | Labcdos | Colima, México.