Actores de Lleca Teatro denuncian al director nicaragüense Mick Sarria por abusos laborales y estafa.

Por Solange Saballos

No olvido lo mucho que me gustó el trabajo de Lleca Teatro la primera vez que los vi. Era estudiante de la Escuela Nacional de Teatro “Pilar Aguirre” y soñaba con participar en obras realmente dramáticas o filosóficas. Vi producciones como “El Viaje” y “Purgatorio Nietzsche”, siempre en el Teatro Nacional Rubén Darío. Incluso le expresé a Mick Sarria, el director, que algún día aspiraba a participar en sus obras. Y la pesadilla se hizo realidad.

El elenco de la obra Bacanal Chipote fue muy especial, pues estaba compuesto en su totalidad por exiliados nicaragüenses. Todos artistas, habíamos sido parte de las protestas de insurrección de abril, cada uno a su modo: en los tranques, en las calles o en las redes.

Como exiliados, en una situación migratoria irregular, éramos vulnerables. Y Mick Sarria lo sabía. Mientras estaba en Honduras con el resto del elenco, nos hacía esperar innecesariamente para juntarnos definitivamente en Guatemala, y así comenzar a ensayar. Pero el día ansiado finalmente llegó, y nos subimos al avión rumbo a Holanda.

  • Las primeras mentiras de Sarria

“De entrada comenzó a abusar de nuestra confianza en Guatemala, pidiendo todos los detalles sobre nuestra condición de exiliados, haciendo falsas promesas”, declara Danilo Castañeda, fotoperiodista y actor de reparto. Entre las falsas promesas figuran:

  1. Un pago de mil euros mensual.
  2. Presentaciones en teatros profesionales en Holanda.
  3. Alimentación aparte de nuestro pago mensual.
  4. Pagos adicionales a Danilo por trabajos extra (edición de video/sonido, artesanías para el personaje de la Chayo)
  5. Ninguna violencia laboral, sexual o de género durante los ensayos o presentaciones.

Ninguna de estas promesas fue cumplida.

  • Violencia verbal, abusos físicos y sexuales

Mick Sarria me exigió quitarme camisa y brassier desde el primer día de ensayo, para ensayar supuestas escenas de abuso sexual que haría con Danilo Castañeda. Ese día masajeó mis hombros lascivamente, haciendo sentir profundamente incómoda.

Al siguiente día de ensayo, se aprovechó de que trataba de concentrarme en un ejercicio teatral grupal, tocando mis pechos con ambas manos en un supuesto intento de “provocar la reacción que esperaba”, al estilo de cineastas violadores como Weinstein o Woody Allen. Inmediatamente grité, me tapé los pechos y exigí respeto, tanto delante del elenco como en privado. Sarria, nervioso, se disculpó de mala gana, refugiándose en su celular.

“Estaba presente en ese momento. Realizábamos un ejercicio grupal, viendo hacia adelante. Se acercó a Solange, y en ese momento le tocó los pechos”, declara Castañeda. “Me di cuenta hasta que Solange le reclamó porque tenía la vista hacia el frente, todos los actores estábamos tratando de concentrarnos”.

“Yo no sabía cómo reaccionar. Nos mintieron, nos dijeron que no podíamos hablar al respecto de lo que sucedía en los ensayos. No teníamos a donde recurrir, pues éramos extranjeros recién llegados, desconocíamos el país y temíamos perder nuestros trabajos”, aclara Castañeda, sin poder contener la vergüenza.

Me retó a denunciarlo el día del estreno de la obra en La Haya. Unos momentos antes de empezar, Mick estaba preparándose en el camerino. Estaba solo.

Los actores estábamos ansiosos. Mick Sarria había mantenido al personaje en secreto, pues se negaba a ensayar con nosotros. Solo sabíamos que él sería el dictador. Eso me tenía sumamente estresada: ¿intentaría violentarme otra vez, esta vez en escena?

Aproveché la ocasión y entré. Le pedí nuevamente que no se atreviera a volverme a tocar. Su respuesta me dejó sorprendida.

Sarria, preso de cólera y sin voltearse, me gritó nuevamente que “fuera profesional”. Le hice ver que eso hacía, pues le estaba exigiendo respeto y no le había alzado la voz. Ante mi calma, Sarria alzó la voz hasta gritarme “Pues si querés DENUNCIAME”.

A los demás actores tampoco los trataba bien. Sus abusos más ridículos los realizaba en escena: golpeaba con filetes a los otros actores, tiraba cantidades de líquidos que nos hacían perder la concentración, resbalar o congelarnos del frío, introducía objetos peligrosos (como un soldador) y los manejaba sin un plan de contingencia, expuso a un actor al riesgo de ser quemado, lamió la boca de uno de los actores sin permiso, tiró una botella de vino completa sobre la espalda desnuda de otro actor, morboseaba a los actores en general (también a los varones), me echó jugo de moras en los ojos dejándome ciega y con gran ardor en escena en Utrecht -a pesar de pedirle que NO lo hiciera-, intentó asfixiarme con un filete en la presentación final e intervenía la escena que correspondía a cada uno en busca de más protagonismo.

Solo una de las presentaciones fue grabada y presentada en Facebook Live. Ahí pueden ver cómo me resisto para que no me llene la boca de saliva y cómo me agarra por detrás con un filete.

  • Falso heroísmo y denuncia de un actor excarcelado político

La ciudad de León fue una de las más bravas durante la insurrección de abril. La población civil se volcó a las calles en protesta por la represión asesina de la dictadura Ortega Murillo.

Muchos de los que participaron en las protestas aún se encuentran en la ciudad, y conocen muy bien a Sarria, tanto que jamás lo vieron participar en un solo tranque. Pero Mick cuenta una historia diferente.

Fuentes de la resistencia popular, quienes prefieren mantenerse en el anonimato, confirmaron que Mick Sarria jamás estuvo presente en las maniobras de resistencia que la población civil realizó durante abril y mayo del año pasado.

Los manifestantes aseguran que Mick Sarria ha presentado fotos de los tranques de León, argumentando que mantenía contacto directo con ellos y les facilitaba recursos. Nunca vieron un centavo.

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Esta es una de las fotos que Mick ha presentado, haciéndose pasar por uno de los manifestantes en los tranques/CORTESIA

Alexander Cruz, uno de los actores de Lleca Teatro quien fue preso político, no podía dar crédito a lo que escuchaba: le comenté que Mick Sarria se jactaba de haberle enviado mil euros para que pudiera exiliarse de Nicaragua.

“Desde que él (Mick) puso mi foto, nos pidió permiso, pensé que iba a venir una ayuda, pero nunca llegó”, comenta Cruz, mejor conocido como el Garrobo.

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Julio Amaya, actor del elenco, sostiene la fotografía de Alexander Cruz en uno de los conversatorios después de la obra/Facebook

Cruz también asegura que Sarria le prometía constantemente ayuda: “A mí me dijo que su mujer estaba en Estados Unidos buscando un apoyo para los reos políticos y sus familias, y que expondría mi caso para mandarme una ayuda que nunca recibí”.

Producto de las palizas y torturas que la policía orteguista le propinaba, la salud de Alexander Cruz se encuentra deteriorada. Me muestra en la videollamada que tuvimos las pastillas que debe tomar. Asegura sufrir desmayos repentinos y tener que medicarse constantemente. No puede trabajar, no puede salir tranquilo a la calle, pues sufre constante asedio y persecusión de parte de la policía y los paramilitares del régimen Ortega Murillo.

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Mick Sarria, hablando sobre Alexander Cruz mientras aún era preso político en conversatorio después de la obra /FACEBOOK

“Él sacó una foto mía y anduvo en todas las emisoras. Me pareció raro cuando apareció un reportaje en Canal 10 sobre la obra Bacanal Chipote, donde mi nombre ya no aparece”.

Reportaje de Canal 10 donde no se menciona a Alexander Cruz/Canal 10

“Pienso que ellos me pusieron a mí como mártir, como chivo expiatorio: me agarran a mí, sale la gira a Europa. Él ya tenía su elenco, él ya tenía todo, porque es raro. Nosotros ya habíamos hablado bastante de la obra”, reflexiona Alexander Cruz.

  • Negación de derecho humano a asilo político

Uno de los actores, quien prefiere mantener esta declaración anónimamente, declaró que Julienne Weegels, productora de Lleca Teatro, le mintió acerca del proceso de asilo político. Weegels le aseguró que sería imposible solicitar asilo en Holanda, argumentando que la Unión Europea regresa a los solicitantes al país por el que entraron a Europa, desconociendo en qué consistía el Reglamento de Dublín, el cual regula los criterios y mecanismos de las solicitudes de refugio, así como el país encargado de recibir esa solicitud.

Siendo Holanda nuestro país de residencia por 90 días, y España solo un espacio de tránsito, las autoridades de migración holandesas consideraron aceptar la solicitud de inicio de trámite de asilo político a 3 actores, entre los cuales está Mick Sarria. Parece que solo él tiene derecho a buscar protección.

Por otra parte, Weegels nos exigió al actor Danilo Castañeda y a mi persona no pedir asilo político al momento de aceptar incorporarnos a la gira Bacanal Chipote, lo cual constituye una violación al derecho humano de solicitar asilo en casos de persecución política.

  • ¿Es malo denunciar a un supuesto “azul y blanco”?

Antes de decidir publicar esta denuncia, se buscó mediar con Sarria. Le expuse en innumerables ocasiones mis incomodidades sin reservas, traté de hacerle entender que sus actitudes estaban mal. Y, contrario a mejorarlas, se comportaba cada vez peor.

Al final de la gira decidí romper el silencio. Estoy a miles de kilómetros de distancia, preparándome para un nuevo viaje, con tristeza de lo que vivimos por 3 meses al lado de una persona  a la cual admiraba y que terminó siendo un abusador más. Pero ya no callo como antes. Ahora grito a pesar del machismo de la sociedad nicaragüense, que me manda a guardarme esta denuncia para “no perjudicar la lucha azul y blanco”.

Mi intención no es “buscar protagonismo” -acusación que recibí de parte de Lleca Teatro-, parecer una víctima o alguna otra disparatada mentira que usan los abusadores para tapar sus maltratos. Mi intención es que ningún actor o actriz se vea expuesto al maltrato de Sarria, pues suele tratar de confundir a actores inexpertos argumentando que el dolor es parte de actuar. Mi intención es que sus mentiras se caigan como su antifaz ante la comunidad nacional e internacional.

No podemos tener abusadores en el bando azul y blanco.

No podemos permitir que las conductas heredadas del Frente Sandinista de Liberación Nacional continúen presentes en esta nueva lucha, en la primera revolución cívica que ha vivido Nicaragua en toda su historia: una que busca el uso de los derechos humanos en vez de los fusiles de guerra para salir airosos y triunfar contra la dictadura Ortega Murillo.

¿Creen o no creen? El tiempo me absolverá y la verdad saldrá a la luz.

Escrito por Solange Saballos

Escritora creativa + Periodista cultural + P.E.M en Ciencias de la Educación con mención en Lengua y Literatura Hispánicas. (Managua, NI, 1992) www.linkedin.com/in/solangeesaballos @lamerapalmera (FB) @p.palmereando (IG)