Como sea ser, con lo que sea, como se pueda. La adolescencia es (casi por definición) una intensa necesidad de ser, de tomar las libertades, energías y capacidades que adquirimos para transformarlas en nosotros, o mejor dicho, para transformarnos nosotros en quiénes queremos ser. De ahí que la mayoría vivamos estos años buscándonos y si cuando algo no nos convence cambiamos de rápido de dirección. En esa búsqueda está la esencia de una etapa llena de confusiones y descubrimientos, de alegrías y desilusiones, encuentros y pérdidas, que tenemos que pasar para crecer encontrándonos. Esta esencia es la que captura Mariela Peña en “No Creas Todo Lo Que Te Digo” de Editorial Quipu. Mariela nos enseña a su personaje principal Ámbar no cómo es, sino cómo quiere ser. Nos lleva a recorrer con ella su camino en dónde será esencial quererse para descubrirse.

“[…] Ámbar no era una chica, era tres. Una era la de todos los días, la de la vida real, la adolescente algo aniñada, de corazón enorme y gran sensibilidad. […] Otra Ámbar era “Emma”, la artista, la que escribía como si adentro suyo viviese una chica mucho más grande y madura, con una imaginación inagotable y soberana. […] Y finalmente, estaba la Ámbar artificial, mentirosa, frívola, obsesiva y depresiva. […] La de las fotos y comentarios bobos; la de Twitter. […]”

Para protegerse del mundo Ámbar se divide en tres y comete el error de buscarse en esas partes sin reconciliar, en cada personalidad que habita dentro de ella. Y esto por supuesto le genera dolor y confusión. Entonces, casi como un segundo mecanismo de defensa, como remedio a un mundo que la juzga y no la acepta cómo es, busca cómo fortalecerse para vencer a los fantasmas del quedirán y enfrentarse a sus peores miedos, especialmente al que más paralizante: el miedo de quedar expuesta.

“[…] No sé, Twitter me excede, no lo entiendo tanto, pero no me gusta para nada que seas tan distinta en las redes sociales respecto de lo que sos acá en casa. Para lo bueno y para lo malo, necesito que te reconcilies con la verdad, con tu verdad y que seas capaz de hacerte cargo de lo que realmente sos, que te liberes de lo que es “para los demás”. Que seas más trasparente. […]”

Es así cómo Ámbar se reparte entre su familia, su colegio, sus amigas y esa pasión que trae desde su niñez. Tendrá que establecer prioridades y decidir qué es más importante: ¿Salir con el chico más popular de Twitter o aprender a quererse tal cual es? ¿Soportar crueldades injustificadas o perder a su mejor amiga? ¿Usar la mentira como herramienta cotidiana o gozar del alivio de ser descubierta? Ámbar entenderá que a veces los peores miedos pueden transformarse en antídotos ideales para curar dolores y fracturas que nosotros mismos nos provocamos y que, aunque invisibles, nos hacen el peor daño. Descubrirá también que no está sola, por más que se sienta sola, que puede contar muchísimo con quienes tiene alrededor, incluso aunque a veces no la entiendan. y que, sobre todo, el único camino que la puede llevar a un lugar parecido a la felicidad es el de reconciliarse, incluso con ella misma.

“No Creas Todo Lo Que Te Digo” no es solo una novela para adolescentes, sino que es una pieza de literatura juvenil que nos lleva directamente y sin escalas a la piel y sentir de esa etapa de la vida. Un detalle importante y valioso de la novela es que está repleta de poesía que la propia autora escribía cuando tenía la edad de Ámbar y que Ámbar utiliza para abrir al mundo sus sentimientos más crudos, sus miedos más temibles y sus deseos más profundos, todos propios de una adolescente que se encuentra y se fortalece en sus aciertos y en sus errores, siempre haciendo uso de su ilimitada sensibilidad y capacidad de ser.

Escrito por Juan Barboza

Nací en Montevideo el 4 de setiembre de 1989. Desde chico comencé a leer, como con 7 u 8 años, y a veces escribía cuentos por diversión. Desde la adolescencia escribo poemas y otras cosas que a veces subo a mi blog (juanbarboza.com).