Serrano ejercita sus memorias

Texto publicado anteriormente (2018) en blog personal del autor
con motivo de la publicación de la primera edición del libro.

Romina Serrano (Montevideo, 1994) ha dado, como quien dice, en el clavo con su primer poemario Ejercicio de las memorias (Otro azul, 2018). El libro viene con singular repercusión en las redes y foros culturales de nuestro país e, incluso, fuera de fronteras. Llegué tarde a su lectura, debo confesar, y no encontré siquiera tiempo para ir a su presentación. Sin embargo, desde el momento en que recibí la edición por medio de la autora, no ha dejado de fascinarme.

Serrano nos introduce, paso a paso, en su mundo poético. Allí hace muestra de aquello que, en definitiva, le define tal como es. La cotidianeidad atraviesa su obra y, por momentos, es pilar de su decir literario. Recurre al autorretrato a la hora de construir su identidad y se aferra a sus seres queridos:

  1. “buenos días, Mamá/ el café suspira en el cuarto/ de donde provengo/ mientras pienso en un día de hace años” (“buenos días”).
  1. “tengo un pensamiento exclusivamente verde/ con el que puedo germinar en mi incubadora/ y es el que papá y mamá sostienen con cuidado/ como si fuera una copa de saludable cristal” (“autorretrato en escorzo”).

Podemos detenernos sobre este último texto. El uso de la palabra “escorzo” en su título, así como el desarrollo del poema (en el que se describen diferentes visiones de su propio pensamiento), nos recuerda a los planteos de Edmund Husserl. En su fenomenología, el filósofo utiliza dicho vocablo en referencia a las múltiples percepciones que puede uno tener de una misma cosa. Aquí, por lo pronto, se describen múltiples matices de su mentalidad.

Frente a cada suceso de su mundo, el yo poético, adolorido, parece retrotraerse al pasado. La memoria aquí, lo es todo. Sin embargo, no es la memoria inerte, no es el recuerdo del pasado por el mero hecho de ser. Por el contrario, recuerda aquello que fue y establece un relato de cómo cree que ha ocurrido. Se cuestiona en la gran pregunta: “¿cómo he de vivir?”. Busca explicar su presente para renacer luego de reiteradas referencias a la muerte:

  1. “soy una olimpia desnuda/ brillante/ que no puede ser tocada”(“autorretrato final”).

La poeta explora, también, el espacio que le rodea y toma su lugar en la gran ciudad, con la que tiene cierta relación de amor-odio. En la estética de Serrano, Montevideo no es definida en su raíz latinoamericana sino, más bien, en su basta y profunda raíz europea. Es la Montevideo que se ha construido sobre influencias de la cultura italiana, española y, claro, francesa. El lugar óptimo al ejercicio de las memorias, sería entonces la Ciudad Vieja –con su arquitectura Decó y Art Nouveau- o ese gran parque que tiene nuestra ciudad llamado “Prado”. Allí podremos pasar la tarde en la rosaleda o recostarnos sobre el Monumento a la Diligencia, de Belloni. De otra forma, podremos “brindar el lujo de un champán”, en una gran casona, sentados en un “chesterfield blanco con amigos”(“montevideo ma merde”).

 

 

Fotografías por la uruguaya Paola Scagliotti, 2018.

 

Escrito por Lucas Rodríguez Berrospe

Montevideo, 1999. Estudiante (eterno), escritor (presunto), artista visual (por momentos). Participa del proyecto colectivo "Orientación Poesía - En el camino de los Perros" y alguno de sus textos en verso han sido publicados en el libro "En el camino de los Perros: antología crítica de poesía uruguaya ultrajoven", coordinada por Hoski (José Luis Gadea). Desde 2019 integra el taller de dibujo y pintura orientado por el maestro Emilio Bolinches.  Ha ganado premios por su producción ensayística en concursos organizados por la Universidad de Montevideo (UM) y la Organización Argentina de Jóvenes para las Naciones Unidas (OAJNU).
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