Recuerdo que el amor era una blanda furia.

Recuerdo que cada noche,
me mordía con sus colmillos de miel.
Me costaba respirar.
Caminaba hacia adelante y hacia atrás,
con la angustia de una doble existencia.

La casa guardaba antiguas sombras.
Una cueva en reposo,
abierta por el vacío.

Entre capas de concreto
esqueletos de gorriones
cantaban.

No había sitio donde naciera la luz.

Nunca fui tu casa,
nunca fuiste la mía.

 

Escrito por Mónica Licea

28 años. Mexicana. Leo, escribo y comparto poesía. Gestiono el proyecto "Voces Encendidas: Poesía en voz de sus autores". La plaquette "Visión de la ira" publicada por Sombrario Ediciones (2017) es mi primera publicación de poesía.