“One man’s trash is another man’s treasure” Anonymous

La antinomia de “civilización vs barbarie” es recurrente en la novela latinoamericana sobretodo la del siglo XIX, los personajes insertados en entornos ajenos a los suyos acentúan las diferencias socioculturales que el autor busca exponer. Así pues la autora de Basura juega con este recurso y lo aplica diestramente a una temporalidad y un espacio contemporáneo.

Una joya es esta novela, que se contrapone al título,  Basura. La autora Sylvia Aguilar Zéleny nos muestra su oficio literario. Su herramienta principal,  consiste en convertir al lector en el confidente de los personajes principales. El lector o/y la lectora van desdoblando la trama y son sumergidos en muchos submundos, en un lumpen que quizás muchos desconozcan.  La autora nos muestra al basurero como un ecosistema, como el modus vivendi de muchas personas.

“…Con la gente igual, son como larvas, son como cucarachas, y no lo digo en mala onda, sino que vienen a lo suyo, a buscar para los suyos y pos cada quien. Aquí no viene un a hacer amigos, aquí viene uno a  sacar para vivir y ya.” (Aguilar, p.86)

Así la novela adquiere plasticidad desde la perspectiva de los tres personajes principales, Alicia, La Reyna Grande y Griselda quienes gravitan alrededor del basurero municipal de Ciudad Juárez. La estructura de Basura construye un corpus poliedro, los sucesos son narrados desde diferentes puntos de vista, son los pilares que sostienen al libro.

El texto desarrolla temas difíciles como: el determinismo social, lo marginal, las jerarquías sociales, la decepción, la intriga, la mentira, la muerte, el abuso sexual, el poder. Todo este fondo espinoso,  Aguilar lo enfrasca y lo hace digerible con registros frescos, coloquiales.

El libro está dividido en tres, como también son tres los personajes principales: Una doctora exitosa Griselda realizada profesionalmente pero infeliz. Alicia, una jovencita afín a la lectura quien labura como pepenadora, con carácter fuerte. Finalmente, una travesti La Reina Grande, desempeña la figura de la protectora. Se dedica a la prostitución es la matrona de un grupo de prostitut@s. La autora nos muestra snapshots de las vidas de estos personajes y cómo por el entorno, por las circunstancias, por el destino, las historias se trasponen.

Con un matiz gris el personaje de Griselda hace atributo a su nombre. Podría ser la protagonista de alguna novela rosa, pero la autora la pinta como el personaje menos interesante. Empoderada sí, realizada sí, pero sin el peso que tienen los otros personajes principales. Tiene la función de encaminar al lector a las periferias. Sirve como una voz narrativa más lúcida, es la que lleva al lector a lo salvaje muy al estilo de la literatura romántica de siglo XIX:

“…no somos tan diferentes de las personas ahí, nosotros también queremos sacar algo, sacar provecho. Y eso me pone un poco mal.” (Aguilar, p.65)

La doctora sufre una transformación. Durante la novela, hay una toma de conciencia que adquiere desde su posición privilegiada. Hay una crítica hacia pequeñas acciones, las que fueron travesuras de una niña como echar a perder alimentos. Ahora vistas desde un punto de vista socioeconómico y consiente del sabotaje que representa para aquellas personas que podrían alimentarse de esos desechos, como Alicia:

“Si las porciones eran lo suficientemente grandes, la tía pedía una caja para llevar. Pero si las porciones no eran lo suficientemente grandes para ser llevadas a casa ni suficientemente pequeñas como para acabárselas en un último bocado, la tía tomaba el salero y las llenaba de sal. <<Para que nadie más se coma lo que nosotras ya hemos pagado, decía>>.” (Aguilar, p.102)

La doctora también sirve como un filtro para presentar al personaje de Alicia:

“Se llama Alicia, algunos le dicen Ali. Es muy joven y muy adulta al mismo tiempo.” (Aguilar, p.87)

Alicia es una joven salvaje, rudimentaria, con una capacidad excepcional de supervivencia. Alicia es la personificación del basurero, representa la barbarie:

“No, ¿cuál miedo? Yo nunca le saco a las peleas, porque si lo haces, entonces los demás ya no te ven igual, te pierden el respeto y todo. Tienes que cargarte a golpes con el que se te ponga enfrente haciéndotela de tos para sembrarles miedos. ¿A qué le tengo miedo? A nada. No le tengo miedo a nada.”  (Aguilar, p.108)

El lector entiende a los personajes desde el filtro que proveen otros personajes,  esto le da espesor a la novela, es una técnica muy bien lograda. Los personajes contemplan la vida y el lector la contempla desde su perspectiva. Hay una reflexión implícita acerca de las mujeres realizadas, felices en papel desde los ojos de la Reyna Grande:

“Me refiero a que si las mujeres son activas y creciendo en sus empleos es porque tienen a mujeres de clase trabajadora haciéndoles la chamba, en su casa, cuidándole los niños, lavándoles la ropa, cogiéndose a sus maridos para que ellas no se distraigan, ¿sabes cómo? Ay, soy una cínica, ya sé.  (Aguilar, p.81)

La Reina Grande para mi gusto es el personaje mejor logrado, es el más humano, el que se ríe, juega, protege, se enoja. Es la más noble de las tres y desempeña la figura materna. Al mismo tiempo, La Reyna Grande tiene lapsus filosofales en donde instiga al lector a reflexionar:

“…las que abandonan el asco de una vida para vivir en esta otra que también es un asco, pero asco que una elige.” (Aguilar, p.82)

Hay desencajamiento de los personajes a la vida, todas esperan a que algo cambie, viven al día sin una motivación. Las tres personas se desbalancearon, pierden su órbita, el lector es testigo y tiene que estar al pendiente de sus transformaciones.

Personalmente, creo que la novela tiene una función didáctica, pero más que nada es una herramienta, un puente hacia una conciencia social. La autora no sermonea al lector.  Sino que lo acorrala para que sol@ vaya descubriendo estos espacios marginales, no solamente desde el punto de vista de lo civilizado (Griselda) sino desde los puntos de vista de Alicia y La Reyna Grande. Es una novela redonda, con una forma muy bien cuidada que vale la pena leer.

Bibliografía

Aguilar Zéleny Sylvia. Basura. 1st ed., Nitro/Press, 2018.

“One man’s trash is another man’s treasure.” McGraw-Hill Dictionary of American Idioms and Phrasal Verbs. 2002. The McGraw-Hill Companies, Inc. 30 Jul. 2019 https://idioms.thefreedictionary.com/one+man%27s+trash+is+another+man%27s+treasure

Escrito por Mikail Delacroix

(Las Cruces Nuevo México, EUA) Vive en la frontera entre México y Estados Unidos, es miembro del taller literario (Pisca a las 6:30) Colaborador de la revista Arenas Blancas de la Universidad Estatal de Nuevo México. En el 2013, publicó el libro de micro-ficción Memorias de un Camaleón. Su trabajo aparece en diferentes revistas literarias y en antologías como: "Al este del Arcoíris"(New Jersey, 2011) Cursó la Licenciatura en Estudios Chicanos y Maestría en Literatura Hispanoamericana en la Universidad Estatal de Nuevo México.