I
Él y yo nos descosemos,
nos deshilachamos de a poco
pronto ya no habrá costuras que remendar
porque todo estará hecho jirones
no quedarán más que hebras sueltas
abandonadas en el umbral
no quedará más que una puerta
que se cierra de golpe
con el tiempo

II
Ángel me nombra
a través de los muros
murmura apenas
con ternura de hijo
con grito de hombre
entre las grietas
yo quisiera sostenerme
en la tibieza de sus manos
pero a pesar de mi nombre
en su boca
a pesar de su nombre
en mi pecho
está el silencio
la distancia desnuda
que lo pone a dormir
en otro cuarto

III
El jardín se multiplicaba
en el eco de su voz
sobre la tierra
danza de viento
sobre la inminencia del verano

La lluvia sucede
Mientras él habita melodías
y libera de sus manos
De los cuerpos de aire y madera
Nuestras canciones

IV
La calma de río
que porta en la mirada
dibuja los contornos
de mi cuerpo
me atrapa, me humedece
me lleva en su corriente
impredecible

Él es puro suceder
En un mundo abierto
Para que se habite

Él aprieta entre sus manos
Mis noches con sus días
De tormenta
Las aprieta para romper
Su dureza y poder abrir
Un camino para hallarme

V

Hay días en que caigo derrotada
ante el silencio que se abre entre lo dos
porque todo en él
me parece lejano
nos encontramos y nos desencontramos
todo el tiempo
colisionamos, nos rompemos
y nos volvemos a armar

Hay días en que somos
dos solitarios
compartiendo la noche
arrastrando un montón
de incertidumbres
a los pies de la cama
ahogándonos en nuestro
propio pozo de barro

A veces la risa, a veces el amor
que sucede, a veces el sol
nos pone de frente
para mirarnos, para apretar
las manos
para refugiarnos en el cuerpo
del otro y descansar
de nosotros mismos

VI
No puedo, no termino nunca
de llegar
Él se cobija en su propio mundo
levanta murallas
para contener su propia soledad
yo quisiera entrar
pero hay un centenar
de palabras que me repelen
un laberinto de posibilidades
para interpretar
y me pierdo, no puedo
no termino nunca
de alcanzar su profundidad

VII

Sostener el amor
Es poner las heridas al sol
Para secar, coser, cerrar
El tiempo

Es tensar la cuerda de un arco
Y atravesar el viento
Para entregar las palabras

Sostener el amor
Es ser hilo y madera
Curvatura de aire
Que roza el cuerpo
Por la noche

VIII
Cómo no preguntarnos
cuando quema la distancia
si estamos para ser
como dice Cortázar
en este mundo o no

Como no ceder
ante la intranquilidad
de lo inminente
o lo siempre inconcluso
cómo no pensar
en el siempre y el nunca
en el aquí y el ahora
en el antes y el después
del amor

IX

Quizás separarse
abrirse camino en el tiempo
desprenderse
sea para nosotros
respirar, alivianarse
caminar sin prisa
por el viento que fue
demasiado débil
para llevarnos a los dos

quizá separarnos sea
multiplicar el amor
transformarlo
habitar días limpios

Quizás la distancia
sea otra forma de amarnos
de reconstruirnos
para volver a encontrarnos
al cruzar las miradas

X
Él no puede entender
mi naturaleza de viento
no sabe escuchar el bullicio
de la tormenta contenida
ni el despertar del agua
peligrosa

Él no entiende
Porque a veces la lluvia
Irrumpe en mi voz
Ni porque a veces
camino entre las nubes
como un suspiro

El no entiende
porque a veces
soy nube callada
Lluvia furiosa
Agua corriente
O niebla en la ciudad

XI

Amanecer con la certeza
De amar, debería ser suficiente
Pero la parte animal que nos compone
El instinto latente
Que mantenemos ahogado
Expande su siembra
Y el cuerpo es un envase
Incapaz de contener la incertidumbre

XII

Una vez dije en un poema
que mi mayor certeza es elegirlo
a pesar de todo
lo que pueda acontecer
en nuestro devenir

aún lo sostengo
aprieto ese poema entre las manos
mientras las preguntas
envejecen en mi memoria,
y pierden la fuerza
para derrumbarme

sostener este poema
apretarlo
es recordar
que no hay mejor refugio
para mi ser tempestuoso
que su cuerpo

en él encuentro
la firmeza del árbol, la voz del río
la paciencia de la tierra
que me mira
para ayudarme a crecer.

XIII

De a poco vacío la casa
él no entiende el frío
de los espacios desiertos
de a poco limpio las paredes
de fragancias

De a poco me armo
me preparo para dejar
y llevarme todo lo que traje
él no ha visto
el precipicio que me aterroriza
y sigue cantando
me piensa tras sus huellas
al abrigo constante de su sombra

pero yo me abandoné en la otra orilla
no supe cruzar, no pude o no quise
dar el salto de fé, tuve miedo
y me quedé callada juntando mis pedazos
al borde del terror

yo lo vi marchar
sin saber, sin ver ni entender
que yo me había quedado
arrullada en otra isla, atrapada
en mis propias tormentas

de a poco comienzo
a deshabitar los espacios
me voy diluyendo discretamente
Me voy

me fui sin que él supiera
que lo amé
me fui sin decirle
que su mano extendida
hubiera sido suficiente
para ver el puente
que unía nuestros extremos
que solo sus ojos en mí
habrían bastado para ver el sol
pero el cantaba sin oir
mi alejamiento
cantaba
y cuando la guitarra dejó de sonar
estaba solo.

XIV

Cuando la noche se cierra
todo se abre para nosotros
nos miramos
a través de las penumbras
y habitamos el amor
como las sombras

mientras delineo su rostro
con mi mano me pregunto
si él me amará
con la misma intensidad
si dormirá pensando
que puede estar tranquilo
porque allí estoy yo
como un guardián

Nosotros somos
en la noche cerrada
en el amor abierto
amanecer

XV
Despertar con él
implicaba siempre
el alumbramiento de un poema
fueron años de parición
por las mañanas
cuerpo acostumbrado
al esfuerzo de empujar
lo que se gesta
en el revés de la mirada
durante la noche
hasta el extremo de las manos
que escriben
al nuevo hijo

XVI
El tiempo se dilata
él y yo hemos
cortado las costuras
ahora somos retazos
vestigios de trama
rotura

Ahora el andar
es liviano de tanta
hebra suelta
de tanto viento
atravesando los puntos
vacíos.

XVII
Escribo para cerrar
la herida del amor incomprendido
del amor que no supo
decirse a sí mismo
del amor que quedó apretado
en el umbral de la puerta
Escribo para dejar de volver
para fugarme de la memoria
que me ubica en el sitio
de la huida y de la pérdida.

XVIII

Cuando mengüe el dolor
cuando atenuemos esta sensación
de permanente caía
de hundimiento
podremos encender
la historia que cerramos
de un portazo
y limpiarle la amargura
del tiempo

Amansar nuestro pasado
abrirá caminos
para nuevos encuentros
nos quitará el peso
agobiante
de los finales abiertos

Escrito por Melina Montenegro

Escribir es mi forma de habitar el mundo. La danza es el método por el cual me hago palabra. Nací un 15 de febrero de 1993 en gualeguaychu Entre Rios. Soy escritora y bailarina. Mi primer libro se publicó en el 2013 "voces punzantes" y desde entonces he participado en los Encuentros nacionales de escritores que se hacen cada año en un punto diferente del país. Fui incluida en la antología poética La Juntada de APOA ( Rosario 2015) Editorial la guillotina, en Choque de Cabezas (Formosa 2014) Editorial la gota y en Antología poética Tellus Febus Venus (2014) Editorial Dunken. Estudio letras en UADER, Universidad autónoma de Entre Ríos, Facultad de humanidades artes y Ciencias sociales y trabajo en gestión cultural desde el 2010.