Verónica Sanchis Bencomo (Caracas, Venezuela, 1986) es fotógrafa y curadora. Graduada del BA de fotoperiodismo de la Universidad de Wales Trinity Saint David (Swansea, Gales), ha colaborado con distintas publicaciones sobre fotografía. Es fundadora de la plataforma Foto-féminas, que promueve y da a conocer el trabajo de fotógrafas latinoamericanas y caribeñas. A través de este proyecto, ha organizado exposiciones en Argentina, Chile, China, Guatemala, Perú y México. Actualmente reside en Hong Kong y escribe para Photographic Museum of Humanity (UK), Photo World (China) Witness (Holanda)También colabora con Magnum Photos (UK), como productora y coordinadora de talleres. 

Cuéntame un poco sobre Foto Féminas: en qué consiste el proyecto, quiénes lo integran y qué actividades realizan.
Foto Féminas comienza a concebirse a finales de 2014, que empiezo a contactar a las fotógrafas, a armar la página web… Su primera publicación es el primero de enero de 2015, con la fotógrafa argentina Lorena Marchesi. Foto Féminas surgió respondiendo a algo que sentía que hacía falta, que es la integración y observación de fotógrafas latinoamericanas. Ya yo tengo un tiempo viviendo fuera de Venezuela, hace más de diez años que me fui, y estudiando fotografía [en Gales] siempre había notado que era muy difícil conseguir contenido de fotógrafas latinoamericanas como tal, era más fácil conseguir el trabajo realizado por hombres […] Siempre sentí que era algo que no se encontraba tan fácilmente. […]
Foto Féminas es una plataforma que archiva el trabajo de diferentes fotógrafas. Con el tiempo hemos crecido, ya somos más de cincuenta fotógrafas de diferentes países, alrededor de trece países de América Latina y el Caribe […] Nos compartimos oportunidades laborales, concursos, festivales, con el objetivo de crear una comunidad, porque bueno, creemos que en la unión está la fuerza

¿Cómo funciona la Biblioteca Foto Féminas? ¿Cómo ha sido la participación en ferias y festivales?
La Biblioteca Foto Féminas, digamos que es el capítulo más nuevo de lo que conforma Foto Féminas. Surge ya viviendo yo aquí en Hong Kong, con el sentimiento de salir un poco del espacio cibernético, ya que Foto Féminas ha crecido bastante online y con una presencia importante en redes sociales… Pero yo quería enfocarme también en la parte de archivar lo físico, el poder tener la experiencia del uno a uno, en que una persona pudiese conocer la extensión de la obra de las fotógrafas en formato editorial y bueno, muchas de las fotógrafas han hecho publicaciones de sus fotolibros, a veces autopublicaciones, otros a través de concursos que han ganado, y así… No tengo un espacio físico como tal hoy en día, sin embargo me surgió esta idea de crear una “bibliomóvil”, que se adapta a espacios donde se celebre el formato editorial, en específico de fotografía, y la idea es que la gente pueda conocer publicaciones de otra región, de otro continente, que me puedan hacer preguntas… Aquellos que estén interesados pueden continuar esas conversaciones con las mismas fotógrafas, comprar también los libros y ayudar de una u otra forma con la distribución: uno de los problemas que tenemos con los fotolibros en América Latina es la distribución de libros, muchas veces se quedan anclados en su país o en la región. Entonces, en parte era eso, abrir una puerta para que pudieran conocernos, a las autoras.
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En tu página web encontramos referencia a tres series fotográficas: “Hasta la raíz”, “Pequeña Hoguera” y “Art-in-progress”. ¿Puedes hablar brevemente de cada una?
“Hasta la raíz” fue una serie que hice cuando estaba radicada en Nueva York. La serie surge porque cumplía diez años de haberme ido de Venezuela. En ese proceso de diez años tuve varias mudanzas a diferentes lugares, […] Empecé a hacerme preguntas sobre ciertos objetos que continuaban conmigo, que no tenían valor económico, tampoco ocupaban un gran lugar dentro de mi casa, eran objetos muy pequeños pero cargados de memorias que tenían que ver con mi familia, con Venezuela, con el haber partido de Venezuela, poemas que mi papá me dio, libros, negativos de fotos de mi abuela cuando era joven… que simplemente estaban guardados en cajas. Son cosas que es mentira que las busco y las visito constantemente, son el tipo de cosas que tiendo a encontrarme cada vez que realizo una mudanza […] y en ese proceso me encuentro con estos recuerdos, que están muy bien guardados dentro de mi casa y dentro de mí. Quise plasmarlos fotográficamente y decidí hacer una muy pequeña publicación artesanal con el sentido de que fuese a modo de diario, donde describo estas pertenencias.
Pequeña Hoguera es un proyecto que también surge mientras estoy en Nueva York. Cuando me mudé a Nueva York comencé a experimentar con los autorretratos […] Me pareció un proceso creativo bastante difícil, hay mucha introspección, muchas preguntas, a veces sin respuesta o sin final. Fue una búsqueda de identidad pero no lo hice deliberadamente, sino que surgió de esa forma. Y bueno, contigo, con Cristina Gálvez escritora, surgió que esta linda casualidad de que habíamos transitado por momentos muy parecidos […] Y bueno, tú decides ponerle ese bello título a la serie que describe esta luz que está dentro de uno, que para mí hace enlace con “Hasta la raíz”, que es como indagar profundamente y tener esa llama siempre encendida.
“Art in progress” lo realicé cuando estaba en la Universidad, en el Reino Unido. Yo siempre había tenido un gran interés sobre el trabajo de artistas, cómo trabajaban, sobre cómo era su forma de ser, de pensar, de elaborar. Me embarqué en ese proyecto en Gales, donde me cité con varios fotógrafos locales, los retraté en su espacio de diferentes prácticas… Yo siento ahora, mirando hacia el pasado, que ese fue un inicio de mi camino de trabajar cerca de los artistas. […] Posterior a eso yo empiezo a realizar entrevistas a fotógrafos […] y eventualmente llego a Foto Féminas […] Siento que ese proyecto fue una semilla muy importante dentro de mis intereses como investigadora.

¿Qué te apasiona actualmente?
Creo que mi interés por la temática latinoamericana continúa. Me interesa seguir buscando más proyectos […] Me interesa mucho ver cómo es la interpretación contemporánea de nuestra sociedad, de nuestra historia… Sin embargo, siento que he llegado a un punto que me ha absorbido mucho la parte visual […] He estado yendo a charlas de fotógrafos, de artistas que admiro mucho, y todos en un momento de sus carreras llegaron a un punto que se giraron completamente a la literatura. Eso me llamó mucho la atención porque ellos cuentan que llegar a la literatura les dio una vuelta al trabajo personal de ellos. Entonces me siento en el deber de leer más clásicos de la literatura latinoamericana y estar con esos sentidos más abiertos.
Por otro lado, por primera vez en mi vida me he planteado la meditación, siento que he encontrado una forma de sentirme muy bien conmigo misma a través de la meditación. Me gustaría aprender y crecer más como persona, no sé si a través de esa práctica o si esa práctica me va a llevar a algo más…

¿Para qué sirve la fotografía?
La fotografía es este recurso increíble que capta la verdad, que capta un momento, un suceso, pero también lo capta mediante la interpretación de quien la toma. […] La fotografía, así como te da una herramienta documental tan cruda, también te permite salir, digamos, de los parámetros de la realidad: recrear ambientes, realidades, sueños… Claro, también a veces con ayuda de la manipulación digital, se puede llegar a otros escenarios. Sin embargo siento que la fotografía siempre está en búsqueda de la verdad. A veces tocamos fibras de otra forma diferente a como lo hacen otros medios, por ejemplo el de la pintura, en que el artista tiene control del trazado; nosotros trabajamos en equipo, por ponerlo así, con la cámara, manipulamos la cámara, pero la cámara también nos va a dar resultados que no podemos cambiar… Pero siempre, lo que más me ha seducido, es la fotografía que comienza por retratar la verdad.

¿En qué estás trabajando ahora?
A nivel de Foto Féminas, continúo haciendo publicaciones mensuales en la página web, de la mano va la biblioteca Foto Féminas y con eso está lo de la “bibliomóvil”, yo de cierta forma me pongo la biblioteca y la camino a forma de performance, como para crear una conexión de quien observa con el libro.
A nivel personal, como fotógrafa, me interesa el tema de Venezuela y de mí misma por ser venezolana, y de la diáspora. Estuve trabajando en un proyecto que se basaba en la investigación de imágenes en las redes sociales […] Es algo que me apasiona mucho pero no he encontrado la mejor forma de contarlo. Por otro lado, soy freelance, y me sigue apasionando la parte editorial, el retrato…

Has vivido en varias ciudades a lo largo de tu vida, todas ellas radicalmente distintas. Dime algo de cada una que rescates, algo con lo que te hayas quedado.
Sí, he vivido en diferentes ciudades, en diferentes países, la más inesperada de todas fue Hong Kong, donde actualmente vivo, siento que es la ciudad que más me ha hecho crecer, la ciudad que más me ha hecho encontrarme, es una de la ciudad de la que me llevaría tanto, primero que todo por mi hija que nació aquí […] Aquí encontré una forma de reconectarme conmigo. Lo que más respeto y que más me ha conmovido de Hong Kong es la honestidad, el amor a la familia, cómo hacer cosas en equipo puede dar tantos resultados […] Y ser modesto, eso también me lo llevo de Hong Kong, ser muy modesto.
Creo que Nueva York me enseñó a ser un poco más agresiva en el sentido de aprender a reconocer las oportunidades, y al verlas, tomarlas de las dos manos y luchar por ellas.
El Reino Unido me dio grandes amigos. También simpatizo mucho con la cultura británica, están muy abiertos a otras culturas, religiones, idiomas, están abiertos a experimentar, a escuchar…

¿Y de Caracas?
Ah, pensé que te referías a lugares del extranjero donde he vivido. Caracas es más como mi casa […] En Caracas inician mis intereses por entender como que diferentes ambientes […] claro, obviamente en esa inocencia, cuando uno es tan chamo, uno no se da cuenta que uno está buscando diversidad, o conocer, o entender más, o hacerse preguntas de lo que uno mismo tiene, en el momento en que uno ve otras cosas […] De las cosas que más amo de mis memorias, de mi infancia en Venezuela, más que todo es la luz, la luz que hay, los colores que se dan, los amaneceres, los atardeceres, los olores, creo que todo lo que es la parte sensorial es como muy… no sé, como muy fuerte para mí con Venezuela, ¿sabes? …Mi mamá poniendo el budare para hacer las arepas, o la misma luz cuando íbamos al colegio, tempranito…

Escrito por Cristina Gálvez Martos

Cristina Gálvez Martos (Venezuela/Uruguay, 1987). Caraqueña como las guacamayas que bajan del Waraira. Soy Lic. en Letras por la UCV. Escribo, sobre todo poesía y ensayo. Traduzco poemas del inglés al español. Desde 2015 vivo en Montevideo, donde realicé estudios en Gestión Cultural. Obras publicadas: Psicopompa (Monte Ávila Editores, 2015) y Bicorne (Casa de las Letras Andrés Bello, 2016).