Todo se torna superfluo y lo único que pasa es el tren.

Las chicas se siguen maquillando

y ellos anhelan vestirse de mujer.

Ríos de sangre infinita se ríen de nosotros.

Amigos de la muerte anunciada,

de la primavera.

A veces oía una melodía que lo aterraba,

lo desesperaba

y lo privaba de cualquier sentir.

No recordaba el sol,

ni las caricias de la luna.

Cerraba los ojos esperando escapar del ínfimo dolor,

de la última sensación que con él se iría

                                                                         y se dejó ir.

Escrito por Juana Gallardo

De Buenos Aires. Amante de los gatos y de Charly García.