3 poemas al fuego

Metodos de adivinación 

Curiosa la manera

en que los métodos de adivinación nos eligen,

siempre en el lugar donde somos vulnerables.

 

Adentro

en la cocina

mientras organizo la alacena,

decide desplomarse un bote de mondadientes.

Tan inútiles como una astilla

y ahora, en su caída,

reveladores como apócrifos de la crucifixión.

 

Este ideograma en el piso

se entristece con las líneas que no logramos alcanzar,

el galope de un caballo de madera,

las manos amadas que no necesariamente

dejarán caer buena fortuna.

 

A veces solo una astilla para iniciar una fogata,

a veces solo una astilla para caminar con un bastón.

 

Esto es un bosque extinto

y lo elijo para acampar.

 

2

Mis maneras de ser feliz son peligrosas.

Una mano en el proceso de liberar a una fachada

de sus colores pasados,

la increíble fortuna de recolectar costras ajenas,

contenerlas en un bote y agitarlas.

Esta insistencia del sol

para reunir las cosas que serían incompatibles

en una colección de la serenidad.

 

Está bien no saber todo.

 

Crecen las llamas en tu patio

y observo, encantada

sin una línea de precaución precisa.

 

A veces no hay manera de detener las extinciones,

yo me quedé sin patio,

me quedé sin patio hace mucho tiempo (ahora dudo

si alguna vez tuve un patio).

 

Yo no sé cómo detenerte,

no estoy interesada en aprender,

este fuego ya estaba antes de mí.

 

Dejo una costra en tu regazo para explicar

como mis maneras de decir gracias y perdón son similares.

 

3

Me recordaba feliz más violenta,

la navaja tuerce a la hoja,

la hoja en proceso de combustión inspira

a unos danzantes novohispanos.

 

Antes de la purpurina

todo era de acero

y mi lenguaje no se reducía

a la construcción de fogatas.

 

El dolor de los colores era más evidente

porque ese era el único dolor.

Vi casas arder, templos caer de rodillas,

muchos ojos nublarse con las hojas de afeitar.

 

Me recordaba feliz más violenta,

cuando pronunciaba celuloides para una llama.

 

En una pausa tajante te encontré:

una foto sin revelar,

un cuarto hecho de ascuas

siempre a la espera de volver a arder.

 

 

Escrito por Sayuri Sánchez

(Guadalajara, 1993) Egresada de la Licenciatura en Letras Hispánicas de la Universidad de Guadalajara; Responsable del Área de Educación del Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara (MUSA); Coordinadora del proyecto de promoción de la lectura Vía literaria y Por favor, lea poesía (2015-2017). Ha sido publicada en periódicos y revistas como La Jornada, Cultura Colectiva, Posh Magazine y México Design.
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