Delirando

El mundo.
El mundo es un distractor constante del viento.

El rerrocer
el ravresbo
el rartsiger

Un semáforo encendido
1550 pisadas
palabras junto a sonidos alternos;
minúsculos, desvariados, sin sentido.

Me forjo en un espacio en el que soy;
me ausento.
Soy irreversible.

No creo saber dónde estoy
no creo saber dónde estás.
Los viajes en el tiempo no existen
solías decir.

Los agujeros negros
aún tienen luz.

Muchas barreras formaste,
muchos vagones volteados.
Los letreros,
expresan los daños-.

Las arrugas acentuadas en el tiempo
me conversan,
me miran «extrañamente»,
me cuentan que no te han sacado de la vía.

Gira,
recorre aquella ruta vieja;
con papeles, pluma, trastes,
y alfajores.

No te bañes de azufre
porque el infierno ya lo he vivido.

El mundo está lleno de uchuvas,
música y migrañas.
La psicodelia,
desangra mi cuerpo-.

Lo que el agua dejo arrastrado,
lo que yo dejé tirado
y lo que la aguja, la tela y yo,
desbordamos.

Escrito por Nathalie Marin

Nació en San Cristóbal, estado Táchira (Venezuela). Licenciada en música, pianista, docente, poeta, y escritora (por placer). Se ha desempeñado como docente universitario en las áreas de Etnomusicología y Folklore y Piano Funcional (Universidad Nacional Experimental del Táchira-Venezuela); participando allí, como ponente en dos ocasiones con el proyecto de investigación: “Análisis Fenomenológico del Canto Sagrado de Protección y Cuidado Koyorí, evocado por el pueblo Mapoyo comunidad el Palomo, municipio Cedeño-estado Bolívar”; catalogado con mención publicación en dicha universidad en el año 2015. En su rol de escritora, colaboró en la redacción de artículos del blog de la Fundación de Tanatología Elisabeth Kübler Ross-México (2017-2018). En marzo de 2018, creo una fanpage llamada: «Palabras bajo la lluvia». Igualmente, ha trabajado en las áreas de redacción, edición y corrección de textos de forma independiente (desde 2017).
A %d blogueros les gusta esto: