«¿Qué veo cuando me veo?»: teatro con visión de género en Ciudad de México

El pasado sábado 23 de noviembre, en el marco del Día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer, tuve la oportunidad y el gusto de presenciar, en el Multiforo Tlalpan (Ciudad de México), la puesta en escena “¿Qué veo cuando me veo?”, obra escrita y dirigida por Carmen Trejo, donde actúa junto a Gabriela Gallardo; proyecto de Ellas en escena AC (compañía orientada a prevenir la violencia contra las mujeres).

La primera que nos recibió como público, quien nos llamó como interlocutoras, fue una maestra de ceremonias, de nariz roja y una muy aguda crítica hacia los roles de género, Nubia Alfonso de SOPA DE CLOWN. Después de la tercera llamada, unas luces se apagaron y otras se encendieron atentas, fue entonces que apareció una de las protagonistas, acompañada por tres músicos y un espejo.

Se nos presentó Magnolia, una mujer que trabaja como secretaria, que sueña con ganar un concurso local de canto, y que, a partir de ciertos cuestionamientos, se sitúa frente al espejo e inicia un viaje de autoconocimiento y reconocimiento, transformando así el rumbo de su vida. El rumbo, al menos del día, de todas las asistentes.

¿Qué veo cuando me veo? Es creación de mujeres para mujeres, es arte con sentido crítico que interpela a las espectadoras. Es un proyecto teatral donde a través de la música, los dichos populares, el humor y la recuperación de la genealogía femenina, nos lleva por un viaje al interior de la vida de una mujer, Magnolia, que a su vez es espejo de muchas otras.

En esta obra se logra evocar a partir de historias de las ancestras, la pregunta por la propia existencia; por los sueños de nosotras. Se invoca también a la conciencia de las espectadoras, lo cual se alcanza fácilmente pues mientras se corean canciones populares como Bonita, Paloma negra o No sirvo para estar sin ti, puedes identificar con cierto humor e ironía muchos de los mitos y cuentos aprendidos en esta sociedad regida por el mandato de género. El reflejo se revela.

La autognosis de Magnolia nos sitúa frente a ciertas historias que muchas de nosotras conocemos en primera o tercera persona. Nos presenta al matrimonio como prisión, la belleza como meta inalcanzable, la femenina insuficiencia eterna, el amor como cadenas dolorosas, la maternidad como única vía de realización, la violencia, el silenciamiento, los mitos que nos creímos, etc. Y nos invita a cuestionarnos sobre ello, sobre la normalización impuesta.

En “¿Qué veo cuando me veo?” se señalan y cuestionan las múltiples violencias, que permean en nuestra sociedad, hacia las mujeres y las niñas; se apunta con claridad los prejuicios y perjuicios del machismo, y sus formas de aparentar como algo “natural”; se muestra y se rechaza la subordinación femenina estructural de este sistema patriarcal. Logra de manera maravillosa, a través de la experiencia estética, que las asistentes tomen conciencia de que lo personal es político. Que mucho de lo que le sucede a una frente a las situaciones “relevantes” de la vida, de diferentes formas, en distintos momentos, nos ha pasado casi a todas. Esta obra invita a las mujeres a preguntarse por su propio camino, sus decisiones, deseos, por su brújula interna, y por lo establecido. Merece mucho ser observada y comentada.

Una vez que la función terminó, otras compañeras y yo tuvimos el honor de pasar al escenario a expresar algunas impresiones primeras, luego, Carmen Trejo agradeció la asistencia, e hizo mención de una silla vacía que se encontraba en medio del auditorio, donde se señalaba la cifra de los feminicidios en nuestro país. Carmen Trejo nombró algunas de las mujeres ausentes, a unas de esas miles que esperan justicia en este México feminicida.

Pude observar que la mayoría de las mujeres en el foro estaban conmovidas con las historias presentadas dentro de la principal historia (la nuestra, y la de Magnolia); siendo esta puesta como un juego de espejos, como una pregunta directa sobre lo que se está viendo en el escenario y hacia dentro de cada una; sobre las propias narraciones que encarnamos en la vida. Esta obra de teatro es una apuesta por poner bajo las luces nuestro mapa de anhelos, y los faros que guían nuestro estar en el mundo, nuestra existencia humana. Es el espejo que está dispuesto para las mujeres de esta sociedad mexicana.

¿Qué vemos cuando nos vemos?

¿Qué vemos cuando nos vemos, en esas expresiones artísticas, reflejadas?

Las invito a que la vean, a verse, a preguntarse desde el teatro, acompañadas por otras y otros, sobre esa llama que nos habita; que quizás es de las únicas salidas para esta época turbulenta.

Al salir del teatro nos invitaron a participar en una dinámica, donde cada persona que vio la obra, que se sensibilizó con el tema, a través de la escritura compartiría qué hace en su vida, en la praxis, para combatir la violencia hacia las mujeres. Me pareció una gran forma de abrir conversación más allá del escenario; de extender el diálogo.

Aceptar la invitación de Carmen, de Ellas en escena AC, fue una gran experiencia. Así que ya casi para finalizar quiero aprovechar este espacio escritural, para felicitarlas por su trabajo artístico, por su esfuerzo y entusiasmo para sacudir conciencias. Por la forma tan genuina de presentarse con las y los espectadores. Por abrazar al arte como herramienta para romper las cadenas de la tradición, esa que históricamente nos ha puesto en una desigual y menoscabada posición. Gracias por apostar por el autoconocimiento, la reflexión, la crítica y la exploración de las propias vías como altos valores para la liberación de las mujeres.

Por último, a quien se tomó el tiempo para leerme, no puedo más que recomendarle nuevamente, que se acerquen y conozcan el trabajo de estas mujeres. Porque las pondrá frente al espejo de nuestra cultura y nuestra historia; y porque es así como apoyamos la creación de las artistas, y logramos que más mujeres estemos en espacios culturales e intelectuales, provocando sinergia, construyendo otras posibilidades de mundo; o al menos otro mundo de posibilidades.

 

Foto: tomada de la página de Facebook Ellas en escena AC

 

Si te interesa contactar a esta compañía de teatro, visita su página: https://www.ellasenescena.com.mx/

 

Escrito por MARISABEL MACÍAS

Nació en Los Mochis, Sinaloa (1986). Es sudcaliforniana por convicción, y ahora, habitante silenciosa y turbulenta de la Ciudad de México. Licenciada en Filosofía por la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), exploradora eterna de la sabiduría. Feminista. Lectora. Amante de la docencia. Promotora de lectura. Ganadora del Premio Estatal de cuento Ciudad de La Paz, 2014, con el libro de relatos PENNY BLACK. Becaria de FESTIVAL INTERFAZ DE ISSSTE-CULTURA 2014 (Primera generación). Publica en su propio Blog y en algunas Revistas virtuales (RojoSiena, Liberoamérica, Sudcalifornios.com, ProyectoCascabel, Pez Banana, entre otras). También cuenta con publicaciones en revistas impresas de circulación nacional (CantaLetras, Grito Zine, Solar y Libélula nocturna)
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