Antología de testimonio y resistencia “Y vertieron su sangre por ti”

La siguiente antología se origina a partir de una serie de protestas que en Ecuador, iniciaron a raíz del Decreto 883, que entre otras medidas pretendía eliminar el subsidio de los combustibles. Es así que el 02 de Octubre de 2019, el gremio de los transportistas convoca a una movilización nacional como rechazo a este accionar del Gobierno la misma que culmina el 04 del octubre tras un acuerdo de subir las tarifas al transporte.  Mientras sucede esto, el Estado ecuatoriano declara un estado de excepción que regirá por 60 días desplegando todas las fuerzas nacionales a los edificios que pertenecen al gobierno. Sin embargo, esta protesta lejos de finalizar, toma revuelo al unirse los indígenas a estas manifestaciones cuyo principal objetivo es llegar hasta Carondelet en Quito. De esta manera, comienza el uso de la fuerza progresiva, secuestros, violencia extrema, ataques racistas, muertos, desaparecidos, encarcelados, saqueos, robos por parte de la misma Fuerza Nacional que algún día juraron proteger al pueblo. En tanto, en los medios de comunicación nacionales toda la información es tergiversada y manipulada, la gente debe acudir a las redes sociales y medios independientes para saber la verdad. Son días de mucha angustia, desesperación, pero también de reivindicación de ideales, de optimismo, unión y esperanza que se hacen sentir un domingo en la noche por el uso de las cacerolas. Este paro finaliza un 13 de Octubre con la propuesta de parte del Gobierno a la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) de crear comisiones para elaborar un nuevo documento que sustituirá al Decreto 883.  Esta manifestación en Ecuador origina el levantamiento de los pueblos a nivel de Latinoamérica, en donde tanto Chile como en Colombia, salen a las calles a protestar cansados ya del silencio opresor que tantas brechas e injusticias sociales han ocasionado. Estos poemas, testimonios y prosas son testimonio de estos días. Quedan invitados e invitadas a leer


Afuera se está cayendo el cielo.

Santiago Vásconez (Quito)
Llueve como queriendo apagar el fuego.
Cae una lluvia oscura
Una lluvia de esas que lavan los dolores
Una lluvia que es llanto
Un llanto que es del pueblo
Llanto del pobre y del indio y del soldado
Llanto del golpe de toletes ensangrentados
Sangre manchada de lluvia que alimenta las alcantarillas.
Hoy se cae el cielo.
Hoy se cae la patria.
Hoy nos levantamos todos.


Nosotros páramo y sol

Rocío Elizalde (Loja)

Nos ataron la memoria al enemigo:
figura retórica sobre la cual recae,
con gotas de sangre ya,
nuestra propia historia hecha carne que se abre

en un grito conjunto de memorias.

Qué somos si no hijos de la misma Patria,
de la tierra

del volcán,
del río,
del mar,
nuestra casa sombra pasado y presente en una sola

Somos de aquí,
de donde nace la memoria,
los sueños
la vida verde
la vida mar
la vida arena
la vida cálida
la vida austral
la vida del páramo,
de esa agua
del maíz raíz de nuestra historia
atravesada por una división
que nos mata,
apenas hoy alzamos nuestra voz
proclamando algo de paz

¿qué es la paz? ¿quién tiene derecho a ella?
para este pedazo de historia
que nos dividió en más.


ASFIXIA

Krupskaya Pereira Astudillo (Machala)

Tengo el hambre sentada en las entrañas
una boca voraz que no se duerme,
en el pecho un volcán
y en la mirada un nido.

Camino por mis venas
y en un latido me detengo
a contemplar la sangre carcomida
que sube asfixiada hasta mi ombligo.

Tengo rota la paz, mi sangre llora,
tus heridas me pisan la conciencia,
la verdad se derrite en los rincones;
se empapa mi voz de inocencia.

Rasguño un huracán que hierve dentro,
tiembla un trozo de amor que está perdido;
los gemidos se esfuman en la niebla
y se ahoga un dolor, un alarido.


Equinoccio en las lenguas

Laura Nivela (Guayaquil)

Mis amigos marchan con ruinas entre sus manos

De nuevo, el avión
La bala
El gas lacrimógeno
El acido
La escopeta
El tolete contra nuestros cuerpos
Los pies cansados de huir
La falta de aire
Estoy cansada
El llanto

Mientras los esperaba llamé a cientos de madres y hermanas desesperadas
Observé: sangre sobre el suelo, cabezas mutiladas, manos caídas, calles reventadas de chapas, incendios en los rostros de extraños, puños encendidos de rabia, cuerpos sudados
A mis amigos gritando sus nombres entre desconocidos por miedo a que los desaparezcan
Mientras los esperaba sentía como el corazón se me unía con el dedo índice
Tenía fracturas en los ápices porque quería abrazarlos otra vez
Como una madre o hermana desesperada

Mis amigos son los equinoccios en las lenguas
Caminan por toda la nueve de octubre para condensar y traer la sangre de todos los hermanos muertos
Porque no hay que olvidar
Cargamos los ataúdes con los gritos de las pupilas

Ahora que todo tiene sabor a ceniza
Nos comemos los dedos pero juntamos los codos
Nos mordemos las lenguas para borrar toda evidencia de que alguna vez pudimos hablar pero juntamos las raíces
En la migración olvide donde estaba el frente y donde el abismo, entonces decidí levitar y hablar por los oídos sobre los recuerdos de ustedes riendo
Sí, por ustedes soy madre diluida
Más bien, una madre recluida en un manicomio lleno de enredaderas que crea altares con velas derretidas sobre fotos desgastadas
Este tipo de madre que observa el equinoccio con los ojos corredizos en la tapa del cráneo y empieza a nombrar sus nombres sin vocales
C s h y l n s l                         d y n c t h
           P l n b t z n              r m d m n l
D r m l n c y g l r j s
Cuando regresen, las vocales también lo harán.
Mi memoria es inconclusa y mezcla todo.
Las vocales abiertas y cerradas son lo más parecido al poro y al sexo, al ojo y a la boca, a los orificios nasales y a los dientes; por eso necesitan un cuerpo que habitar y nombrar. Un ápice que abrazar.


ARAWI

Luizita Gualán (Loja-Saraguro)

Para mis hermanos que sin miedo a la muerte salen con paso firme a defender la vida de todos!! Por eso grito, por eso canto junto a más mujeres, por ellos y para ellos valientes guerreros.

¡Y VERTIERON SU SANGRE POR TI!

Con grito de esperanza
Sin miedo a la muerte
De capa lleva el poncho, reboso y fachalina
De escudo el corazón.
De kukayu, la flauta, zampoña y tambor.

De tanto dolor ya no siente
Sigue las huellas ancestrales
De lucha y resistencia
Mientras el poder ambicioso oprime
A unos perdona millones
Y a otros les niegan la vida

Una parte de mí cae en pedazos
En esta Tierra herida
Con la mujer, con la madre, con la hija
De hermanos asesinados,
Que ha causado la agresión de este gobierno.

Llora la tierra herida, llora la patria grande
Montañas, planicies y parques
Testigos de sanguinaria tragedia
Mientras los medios callan y ocultan la realidad.


LA PATRIA BOBA

Sebastián Rodríguez Pineda (Bogotá)

(Fragmento)
¿Pueden –ustedes, los defensores
de la guerra- comprender
el sufrimiento con el que alimentamos
-nosotros, las víctimas- las penas
que nos heredan la guerra?
Si no hay mayor desolación
que saberse en los vaivenes
de la incertidumbre;
si la vida o la muerte iluminan
los destinos de nuestras víctimas.
Ustedes que arguyen con celo
sobre lo que no han vivido,
¿quieren negarnos el derecho
a la Reconciliación? Con la vida,
el odio, el abandono, la ira,
con el prójimo y con nosotros mismos
es nuestra búsqueda incesante de perdón.
Nosotros que somos
acallados a diario con la certera
indiferencia de una democracia perezosa,
vemos el sol apagarse
en las habitaciones que suman un día más
sin la presencia de nuestras Víctimas.
Y una cama aflora el dolor:
una cama era el nido del amor,
una cama era el descanso,
una cama era el sexo,
una cama era el cansancio,
una cama es la posesión,
el recuerdo que reverbera con
tristeza discreta; una cama
es el último espacio físico
que dejan nuestras víctimas
a nosotros: sus familias, sus amigos,
sus esposas y esposos,
sus amantes, sus hijas e hijos.


PATRIA MÍA

Mariana Falconí Samaniego (Quito)
Aquí estás,
con tus lunas de ventisca,
tus soles de agonía,
tus banderas de arcoíris,
anclada en la memoria
invisible de tus hijos.
Grande en tu bella geografía,
corazón de mar y viento,
corazón de páramo,
manos de barro
acariciandotu vientre
prodigioso.

Un día…
entre tantos días,
cayeron nubes negras
más negras
que la misma noche,
el cóndor fue herido
en pleno vuelo,
desgarrada
por tus cuatro puntos cardinales,
pisoteada por tus hijos,
por tus no hijos,
rosas de sangre en tus costados,
lágrimas flotando
como burbujas en el aire.

Vientos de paz soplaron
y volviste a levantarte
como ayer
como hoy,
como mañana,
¡Patria mía!
¡Grande!
¡Grande!


Resisto también por Rosa Ulloa, mi bisabuela paterna

Amanda Pazmiño Torres (Quito)

En memoria de Marlene Mera, Silvia Mera Navarrete, Inocencio Tucumbi, Angulo Bone, Raúl Chilpe, José Chaluisa, Marco Oto, Abelardo Vega, Edwin Bolaños, Edison Mosquera y Edgar Yucailla
hermanxs que fueron reprimidos y asesinados y cuyas vidas honramos
AKarina, Kerim, Kattya, Mariana, Daniel, Tsaywa, Manaí, Ariruma,Virginia, Horus, Norma, Samay, Gabriela, Alejandro, Supay, Gael, Rumi, Ruthmini, Laura, Nicolás, Melanie familia y amigxs cuyas apuestasde vida se abren camino hacia la lucha por la dignidad

1

Rosa Angélica Ulloa Chico(1910-1996), mi bisabuela nacida en Izamba

Sangre ha corrido. El tiempo desgarrado se ha tomado todos los espacios y se dilata. Respirar es difícil, aún más difícil afuera. Los ojos lloran sin esfuerzo, pero las lágrimas se secan. Existe fortaleza y dignidad ante el abuso de poder. Existe amor. Solo un corazón que late cerca del mío y en el cual me reconozco es suficiente para continuar esta lucha. Pertenezco a las voces de las mujeres que amo, a mi cuerpo, mi espíritu y mi memoria, que son uno.
***
Nací desnuda. Nací desnuda como un río. Ningún órgano de mi cuerpo es cortopunzante. Ninguna extensión de mi cuerpo es un dispositivo para dar muerte. La vida defendemos. La vida cuidamos con las manos. Manos. Miles de manos fueron tajadas. Memoria. Fueron racializados y esclavizados sus cuerpos hace 527 años. Una historia de sometimiento en todas las dimensiones de lo social. Los hombres serviles olvidaron que nacieron desnudos. Ahora cuelgan sus crímenes como trofeos. Se han sacado los ojos, se sirven de su propia miseria y su odio corrosivo. Son muertos en vida.

2

La multitud de la protesta pacífica. Caminamos juntas y juntos a lo largo de la Av. 10 de agosto el 4 de octubre, al mediodía. Minutos antes del amedrentamiento y la represión por parte de los policías.

***
Nos cerraron el paso con sus vehículos como quien mutila con un hacha cada milímetro de vida futura. El tiempo detenido como un golpe en las sienes. Levantamos los brazos en señal de paz, siendo un solo cuerpo, estando juntas, estando juntos. Lanzaron bombas lacrimógenas en el momento más inhóspito. Demasiada su cobardía ausente de palabras. Nos persiguieron los policías en sus motocicletas queriendo devorarnos con la violencia que pretende lavarse las manos cubriéndose el rostro. Sitiadas. Sitiados. El cielo y las calles embestidas con dispositivos de guerra durante 12 días. Un hueco del tamaño de mi cuerpo surca mi pecho. Caída sin freno. Sostenernos enteras. Las miradas. El abrazo.
***
Me arranca saber a mis hermanxs siendo vejadxs, desaparecidxs y asesinadxs por el aparato estatal, el reposo interrumpido de ancianxs, niñxs y bebés que no pueden respirar por las bombas lacrimógenas que hicieron explotar los policías en los centros de ayuda humanitaria la noche del 9 de octubre de 2019. Madres, padres, hijos, periodistas independientes y estudiantes siendo acorralados a toletazos. El infierno de las bombas lacrimógenas detonándose, los aviones, los helicópteros, las motos corriendo a la velocidad del odio durante las noches y las madrugadas en el toque de queda. El buen empleado dejándose someter, su civilidad maniatada, su parásita barbarie. Me arranca la desigualdad de esta lucha, el estado criminal, el racismo, el clasismo, la superioridad moral en nombre del patrimonio simbólico, material y económico. Patrimonios que con el precio de la esclavitud hicieron sus cimientos. Toneladas de hipocresía: una capital levantada a golpes. Carita de Ruin Esplendor. Cerosos labios se abrieron para criminalizar a las comunidades indígenas, negando su autonomía política, denostándonos el legítimo derecho a la protesta. Me arranca, un verbo anclado en presente: la memoria es la fuerza capaz de hacer raíces en el ahora.
***
Esta lucha tuvo un solo propósito: exigir la derogación del decreto 883 acordado con el FMI que eliminaba los subsidios del gas, precarizando nuestras vidas. Y fue derogado. Se abrieron caminos a partir de la voz de Blanca Chancoso, dirigente indígena ecuatoriana de nacionalidad kichwa-otavalo. Warmikuna Kaypimi Kanchik!!,resonó el 12 de octubre, día de la resistencia indígena, por las avenidas de Quito en la Marcha pacífica autoconvocada de las mujeres. Esta rebeldía no piensa callarse. No nos vamos a callar. Lenín Moreno, María Paula Romo y Oswaldo Jarrín, los funcionarios del aparato estatal y fascista que autorizaron los crímenes de lesa humanidad no tienen ya dignidad alguna. Tampoco los medios de comunicación que permanecieron indiferentes. Se han hundido ya por el peso de sus atroces actos. En sus consciencias: 11 muertxs, 1340 heridxs y 1192 detenidxs y lo sostiene la Defensoría del pueblo.Estamos vigilantes ante el trabajo investigativo de la Comisión de Justicia y Reparación Integral ante las vulneracionesderechos humanos que han cometido. Esta lucha nos convoca e interpela: lo hace, lo hará, desde diversos frentes. Nos volvemos a sembrar. Resistimos.

3.JPG“Queremos expresar en este Ecuador la libertad de los pueblos, la libertad de la lucha, la libertad de los niños” expresó la líderLuisa Lozano, mientras Sara Utreras hizo un homenaje y memoria de la resistencia con la imagen de Dolores Cacuango, el 12 de octubre de 2019.


Kaypikani-kanchik

Tsaywa Cañamar (Otavalo)

Estoy,
Hablando desde mi privilegio,
Aquella que siendo runa me ha tocado ganarla con esfuerzo,
Estoy,
Extrañando el cobijo deltaytaImbaburita
Extrañando el brillo de la Yaku mamita
Más, los atardeceres rojizos,
Mucho más, la voz de mi madre,
El canto del colibrí,
Y el silencio matutino.
A cambio,
Caminando entre nuevas sabias(durías)
Aprendo,
A palpar la crueldad sobre nuestras vidas
A diferenciar los sonidos de la guerra
A sentir lo que es el toque de queda
A correr contra corriente para calmar las heridas
Heridas, que se abren con el humo tóxico
Gracias a la orden de un simple maniquí blanqueado.
Estoy-estamos,
Aprendiendo el lenguaje del “trucutu” y del idioma que despoja.
Aprendiendo estrategias propias de defensa,
Acariciando pómulos valientes,
Estudiantes, runas, personas conscientes
Somos una sola gente.
Aquí,
Confiando en lxs eucaliptos combatientes
mientras el ácido, la rabia, la violencia me invade internamente.
Ambos estamos. Warmikashka, Karikashpa.
Wawakashpa, hatunkashpa. Aquí estamos.
Caminando por esta (amar)gura y sembrando nuestra sencilla ternura,
Aquella que solo nuestrxstaytas y mamas nos enseñaron, esa que está muy dentro, esa que al fortale-ser-se,
Se vuelve una y millones.
Sinchiyarinmikashka.
Kuyarishpalla, hampirishpallakawsashunchikkaraju!
Chaytayachachishun!
Ts


#LosTresdeSanRoque

Sandra de la Torre Guarderas (Quito)

huyen del monstruo de los cien mil tentáculos entoletados
que desaparece a la presa en su vientre gelatinoso
La vida es muy corta para vivir desaparecido
Acaso sea más noble volverse fantasmas
y aparecer a voluntad eternamente
Debajo de un puente hay una serpiente
#LosTresdeSanRoque apuran el paso sobre el puente
puentecito
puentero
llévalos al refugio sosegado de la acera de enfrente
¡Ay, el monstruo acéfalo bufa!
¡Ay, #LosTresdeSanRoque miden la gravedad!
Los empuja una convicción tentácula
Salvan el pellejo de los despellejadores
toman un atajo
besan el suelo
a su llegada


Resistencia. 500 años

Isaac Freire (Tungurahua)

Hombres, mujeres, resistencia.
Millares de militares y bombas.
Millares de gritos y bebes.
Bocas pardas y gestos indolentes.
Llanto visible dando órdenes.
Carajo.

Esos venidos del viento
hace 500 años. Invisibles. Católicos
Astutos y maldecidos.

Ahora yo, del páramo, de la llanura
de las rocas, de la cima de la montaña
mi cuerpo ardido, voz ronca
piel de cuero, gran melancolía.
El desamparo hecho carne.
Yo soy mi luto, niños muertos
mi uñas desamparadas entre ventanas emergentes.

Soy la resistencia, 500 años.
Carajo.
El repudio a ustedes, partidos políticos
asamblea negra, odiada
Yo soy niño sin madre. 500 años

Ciudad sitiada, incendio en la contraloría
fruta despedazada, aviones,
calles envenenadas, Lenin pudriéndose

Bajo el sol del centro del mundo, viento alegre
primer grito, Quito en Mayo dispuesta
lluvia triste, llanto contenido
misas desabridas y golpes de oro
al pie de las mujeres
en un largo momento de desesperación y abandono.
Violencia en los labios.
Resistencia carajo.

La mala hora de despertar, el sueño cumplido.

Es la idea de la muerte, cartón de escudo
resistencia carajo. El vivir sin miedo
el golpe contra el arma, los cabellos lacios
Mujeres al frente, en el norte de las mañanas.

Aquí el viento sopla, se escucha bramar
naufragio en el patio, selva indómita, cruces y biblias
una mañana larga, protestas en 12 días
así se entrega el corazón desecho, violado
resistencia carajo.
¡Gobierno, atento a la ciudad, a la mañana brusca
de otro día de levantarnos, del grito brusco
de la muerte buscando asamblea!
Tierra sin vida, llanos y páramos sin cuerpos
Creo en la despedida, en la cintura corrediza de sangre,
de los dientes el millón de flores repatriadas,
el correr de la sangre y espuma,
el dolor de mi madre,
llanto, llanto en el cuerpo vendido sin huesos, ni dolor
500 años de resistencia, carajo.


que sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha

Alexander Ávila Álvarez (Macas)
para qué un político
si siempre hay otro
oposición

los que cuando sí
no

verde blanco        rojo azul

la verdadera revolución
engranado como sistema
el aceite ya no evita el óxido ni el monóxido
no importa vestir un nuevo escudo cada cuatro años
pues la hinchada jamás se pierde
el gol recrea la ilusión de que se puede igualar el score
aunque siempre perdamos por goleada

promesas de cambio
no cambiar el peinado desde hace treinta y cinco años
ir cada domingo al mismo sitio          a la misma hora
y volver limpio                               como si nada

(que la mierda sea objeto de desuso propio
primera oferta a incumplir luego de la campaña)

(fascistas y revolucionarios se complementan
antagonía también es sinergia)
país paisito paisote

sabe siempre que no quiere
nunca qué mismo

país acomplejado

olvida quien es
y recuerda quien no era
en un calzoncillo de sumo se preserva la
sabiduría y habilidad de un peleador obeso asiático
padre nuestro e himno nacional
deshabitan una mente solo en hombros de los gusanos

malentendida fe es la esperanza
y para muchos nada más eso queda

para beneficio del otro
hay quien quiso morir temprano
pero nunca compró la soga

odiaba la vida
que aún le falta


Primer acto

Consuelo Bowen (Santiago de Chile)

Escena 1

Pared blanca manchada de sangre de vaca, flores naturales mal pegadas con cola fría. Una calle solitaria, dos faroles LED.

Busco y busco
la cita del preludio.
No la encuentro
e invento un nuevo final,
para dar un fresco inicio
a la historia de mi país.

Todas íbamos a ser quiltras

Todas íbamos a ser quiltras,
huachas de nacimiento,
hijas de la ausencia.
Luego nos dimos cuenta de que la soledad estaba en otras casas,
en otras camas,
en aquellas donde el pan florecía sin gritos.
Todas íbamos a ser reinas quiltras,
a pesar de haber extraviado la vista

El matapacos

Plaza Italia en llamas,
el matapacos con su escudo
embiste al guanaco,
y se despide
no para siempre
de la Plaza de la dignidad.


Se levantó el pueblo

José Vásquez (Guayaquil)

Se despertaron las voces que fueron esclavizadas por tantos siglos, marcharon golpearon y gritaron, porque ya era tiempo de que sean visibles ante el mundo digital y de las grandes industrias las cuales explotan sus tierras fértiles, mientras que a los que pasan sol lluvia y sequia les dan un par de monedas.

Se escucharon sus ofertas y las cacerolas fueron el himno del intermedio de las protestas, donde la opresión tenía a todos en zozobra al final termino todo en un abrazo, pero detrás de todo esto dicen que hubo un golpe de Estado de un Gobierno que pasó y que estaba siendo juzgado y quería que las evidencias desaparezcan y que “el pueblo se levante” a favor de las atrocidades y el gasto inmune que ellos han hecho.


A las puertas del templo en Tlatelolco,

Gabriela Ruiz Agila (Quito)

Fusilaron a la primavera de los estudiantes,
Corre sangre en 1968,
Y el gusano que aparenta retorcerse para morir
Se cuela entre las piedras.

Tanta sangre floreciendo en el aserrín
Los hijos que nunca regresarán a la provincia
Apilados en la mañana
Como libros incunables que jadean en volquetas.

Mi buen hermano, recuerda lo que vimos,
la carroña infame
cubriéndose la mano con un guante blanco;
zumban las balas del M-11
se ensañan con nuestra gente,
y el cielo tolera el esqueleto de los niños,
y son los únicos que quedan en las calles.

Canto las Cruces sobre el Agua,
En una huelga de obreros en el puerto de Guayaquil,
Niños y mujeres frenteando la Av. 9 de octubre,
Pidiendo una jornada de ocho horas,
Pidiendo pan y rosas.

Ni siquiera nací ahí,
Pero mi banda es poética y profética,
Y halla su lugar en la memoria del olvido
La que se narra en el despojo,
En el rincón más oscuro del corazón,
Para nosotros, el testimonio;
Para la barbarie,
torres de hijos sin apellido que se tiran por la borda.

Todo invierno vuelve:
Con un paquetazo de piedras,
Y el anuncio de recortes, medidas, pesos y monedas.
Hacia “allá” apuntamos,
Y los niños pierden sus ojos por mirar
Y las niñas están repletas de milagros,
¡Vivas nos queremos!
Contra el terror andamos
Y nuestros pies esparcen un poderoso bálsamo
Que abre nuevos caminos

“estamos de acuerdo”
“no queremos ver” – dice un hombre.
Y ese hombre es oscuro y habla kichwa
Suavemente mecido, hermana mía,
Por sus madres y esposas,
Que ponen su seno de nuevo al frente
Para encontrar la herida de la ambición.

Nos odian,
Nos odian por ser pobres.
Nos odian por ser mujeres,
Nos odian por estar vivos
La raza del rostro blanco,

Y sin embargo, mi banda es poética y profética,
Tránsito y Dolores nos enseñan a leer y a escribir
Sus escuelitas clandestinas son de páramo y trigo.
Desde allí aúlla nuestra queja
El canto del Boletín y Elegía de las Mitas
El Huasipungo que todavía no termina
¡Un paso al frente compañera!
Te traigo mi rostro desnudo.

Mi pobre musa
Es una patria tricolor
Amarillo, azul y rojo,
saqueada por Dahik, Bucaram, Alarcón, y Gutiérrez
Me dan a elegir entre la izquierda y la derecha,
Llantos de basura.
Mi abuela perdió sus ahorros en la cuenta de un banco
Mi papá se subió a un barco para trabajar bien lejos
Mi mamá se quedó sola.
En la escuela me explicaron con un gran crucifijo,
Que los animales más débiles,
Se sumen en el silencio.

En cambio, usted y yo, compañero,
nos tomamos de las manos,
Cargamos a los hijos en los hombros,
Es nuestra banda poética y profética
El Amor es un fuerte de largos sueños.
Ruido.

Soy la mujer que besa al transeúnte,
Y me falta conciencia para sufrir la advertencia
Hay un toque de queda
Mordisco y beso
Mi cuerpo hinchado por la música
Se opone al busto alegórico de los reyes y reinas,
Prefiere la tzanza de los Huancavilcas
Las lágrimas que no se ven.
Después de todo,
Mi única y verdadera patria
Siempre ha sido la palabra
De miles de desposeídos,
De los que están, demasiado enamorados.

 

 

Bibliografía:

*Crisis en Ecuador: Días de luto y rabia. Autor: Samai Nankintz. Puede leerse haciendo click aquí

*Paro Nacional en Ecuador: La receta noventera del FMI se repite. Puede leerse haciendo click aquí 

*La fotografía que ilustra esta entrada es de autoría de Santiago Vásconez

Escrito por Sara Montaño Escobar

Sara Montaño Escobar (Loja-Ecuador, 1989). Licenciada en psicología general. Sus poemas se encuentran en revistas de Ecuador, México, Venezuela, Argentina, Colombia y España. Parte de la Antología de poesía y relatos publicada por el Municipio de Loja (2017). Relato publicado en libro cartonero “Pasaporte”, un proyecto que corresponde a tres editoriales cartoneras: Dadaif Cartonera (Ecuador), Cossete Cartonera (Francia-Brasil) y Pirata Cartonera (Ecuador-Salvador). Publicó la plaquette Génesis de ausencia (Vis-k-cha, Editorial independiente, Loja- Ecuador, 2017).
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