EL SÓTANO DEL ORNITORRINCO – Entrevistas minimalistas – Ana Patricia Moya

El sótano del ornitorrinco se despide de Revista Liberoamérica. En esta sección hemos entrevistado a tan sólo una pequeña muestra de poetas, narradores, gestores culturales y demás, pertenecientes al panorama artístico español y que tanto han aportado, desde sus posiciones, a la cultura, con sus interesantes obras, proyectos y propuestas (al final de la entrada, recopilación de enlaces con todos los implicados que han colaborado, desinteresadamente, en esta publicación). Para despedirnos, la propia creadora de este sótano será la que responda a las controvertidas preguntas, como broche de oro para este peculiar sótano que ha acogido, durante un poco más de un año, a todos vosotros, lectores y entrevistados. Mil gracias de corazón por vuestra atención y cariño. Seguimos en la lucha, porque esto es un hasta pronto, no un adiós definitivo. Un abrazo para todos. Con todos vosotros, la indomable e incomparable (y puñetera, para qué negarlo) Ana Patricia Moya (Córdoba, 1982):

Angustias Añón Flores

ANA PATRICIA MOYA (Córdoba, 1982). Estudió Relaciones Laborales y es Licenciada en Humanidades por la Universidad de Córdoba. Postgrado en Community Manager y Social Media, Máster en Textos, Documentación e Intervención Cultural y Máster Europeo en Biblioteconomía; ha trabajado como arqueóloga, documentalista, diseñadora gráfica, etc. Actualmente, trabaja como bibliotecaria y dirige el Proyecto Editorial Groenlandia (con mucha calma). Su obra más reciente es La casa rota (Versátiles Editorial, 2019). Sus textos aparecen en distintas publicaciones de Europa e Hispanoamérica, digitales e impresas, así como en antologías literarias; también ha obtenido algún que otro premio por sus despropósitos lírico-narrativos, siempre como la eterna finalista. Ha sido traducida parcialmente a varios idiomas. Gruñona y misántropa.

¿La poesía sirve para algo?
Para ganar mucho dinero o para ahorrar en tratamientos psiquiátricos, depende.

¿Qué no es poesía?
Las croquetas que no sean caseras. Soy una purista. Ya en serio: lo que nos pretenden colar algunas editoriales. Más que poesía son frases baratas de autoayuda y sin trabajo previo detrás. Y me temo que si el volumen de ventas es elevado, es claro indicativo del nivel cultural de este país. ¿Alternativas? Teniendo en cuenta que tenemos a miles de personajes quejándose por todo y a cuatro pelagatos proponiendo proyectos para apoyar la calidad literaria, no cubrimos la demanda ni de coña. La pasividad es la peor de las actitudes. Y la falta de autocrítica es brutal.

El momento más vergonzoso de tu vida como artista fue…
Si empiezo, no acabo, y mi psicóloga me ruega mesura. Me los reservo para convertirlo en algo más provechoso. A modo de pista: momentos para redactar una enciclopedia. Con varios volúmenes. Quizás más de diez.

¿Dónde están las musas?
Comiéndose un kebab pringoso o fregando el suelo de mi habitación con lejía mientras mi cabeza está en otros menesteres. Es cierto que por estos meses suelen aparecer repentinamente en mi puesto de trabajo, lo que supone una putada tremenda, porque tengo que anotarlo todo apresuradamente en fichas sueltas antes de que se disipe la inspiración. Luego, cuando regreso al piso, me da una pereza horrible trasladarlo todo al cuaderno, pasar a limpio en el procesador de textos, corregir, etc. Ideas no me faltan, pero avanzo muy lento. Mejor así. Mis neuronas no dan para más. Espero que, en este año, sean más dóciles y me acompañen en momentos distendidos.

¿Qué libro te hubiera gustado escribir?
De narrativa, El amante, de Duras, o Nada, de Laforet. Son espléndidos. En poesía: cualquiera de los actuales que vendan a montones. Es broma, Dios (si existe) no me tiente jamás. Acabo de ver la cartilla del banco y me ha dado envidia sana. A ver, en poesía, Las Moras Agraces, de Carmen Jodra (fue todo un descubrimiento, aunque reciente, pero nunca es tarde) o cualquier obra de José María Fonollosa, Paula Sinos, Anne Sexton, entre otros poetas enfermos o suicidas, que admito que me fascinan cosa mala.

La palabra más hermosa del diccionario es…
No puedo quedarme con una: Resiliencia, paciencia, soledad, afecto, orgullo, lluvia, iceberg, hambre, amistad, vínculo. Son mis favoritas. Y la que más: CROQUETA. Tres sílabas que agrupan la forma más bella, perfecta y deliciosa del universo. Algo por la que vale la pena vivir, vaya.

¿Cuál es tu concepto de justicia poética?
Todos sabemos que los auténticos poetas jamás van a triunfar porque no son rentables. Sólo nos queda retirarnos en bastiones: el de los que se resisten a ponerle precio a su integridad (que los hay, por suerte) y el de las pocas editoriales independientes (en peligro de extinción) que apuestan por nosotros. Y cada vez tenemos menos espacios. Es preocupante, por no decir deprimente. ¿Qué es entonces para mí la justicia poética con este panorama tan asqueroso? Ver como los que proclamaban a los cuatro vientos que eran outsiders, alternativos y blablabla, ahora están bien integrados en sistemas, mafias, clanes, etc. Contemplar cómo se humillan por pasta o poder me alivia, la verdad. Al final, tarde o temprano, todos nos quitamos la máscara. A mí tanto postureo me hiere mortalmente.

¿Amor o desamor como tema universal poético?
Creo que el amor o el desamor no son los temas poéticos universales: son el hambre y el miedo. El hambre de todo, porque somos unos ansias, amén de cobardes. Tenemos hambre, en especial, de amor o de soledad. Y el puto miedo. Mucho miedo a nosotros mismos, a sentir, al otro.

¿Libro impreso o libro electrónico?
Cuando estoy trabajando con nómina, lo prefiero todo el papel. Lo digital es deseable cuando estás en fase pobre.

Último libro leído.
En cómic, Siete vidas, de Josep María Beà. En novela, La cartera del cretino, de Kurt Vonnegut. En poesía, Mi Bien, de Isla Correyero.

¿La literatura da de comer?
Si te gusta comer papel como a las cabras… ahora bien, si es literatura indigesta, mejor acompañarla con patatas fritas y mayonesa, para que sea más digerible. O croquetas. Muchas croquetas de jamón. Es la guarnición perfecta.

¿El arte ha muerto?
Está agonizando, desde su rinconcito. Yo aprecio el arte en asuntos más banales y cotidianos, fíjate tú, como los comentarios amenazantes de la mujer chihuahua sobre no se qué de mi colección de cd´s o las cabriolas en el aire de mi perro cuando intenta atrapar un gorrión (siempre sin éxito). Me encanta, en serio, esas pequeñas muestras de puro arte (lo que hace mi mascota: lo de la otra individua, no tanto).

Un libro que no recomendarías bajo ninguna circunstancia.
Todos los libros son dignos; al fin y al cabo, el libro, en un sentido abstracto, como objeto, símbolo o fetiche, no tiene la culpa de nada. Ni en una quema de libros, por muy pésimos que sean los títulos arrojados a la hoguera, se puede justificar, porque defiendo la cultura a muerte. Los que no son dignos son algunos editores que les importa un carajo el criterio de “calidad” y los autores que publican sus “poesías” (conscientemente, que es lo peor), y a veces, en ediciones formato de lujo que cuestan un riñón y por el cual están dispuestos a pagar los borregos. Qué malgasto de papel, por favor, que nos maldiga Greenpeace.

¿La pastilla roja o la azul?
Los bombones de la caja azul están más ricos. Los de la marca roja como regalo socorrido de última hora vienen fetén, por baratunos.

¿Existe alguna relación entre la política y la poesía?
La poesía puede abordar cualquier cuestión, incluyendo lo político. Ahora bien: meterte en política (directa o indirectamente) siendo poeta, regular tirando para mal. Muchos acaban haciendo lo que tanto criticaban, y acaparar poder para beneficiar a tu gente no es plato del gusto de nadie, y más en un (supuesto) modelo democrático que debe de facilitar la igualdad de oportunidades. Que no niego que pocos harán una labor encomiable desde su puesto. No sería justo decir que todos son corruptos, porque no es así (ya sabemos que los políticos honestos han sido retirados por amenazas y presiones del propio sistema). Pero también es necesario señalar sin pudor que un poeta con poder (más allá del político: social, cultural, económico, etc) es peor que un dictador.

¿Protagonista o secundario?
Siempre prefiero estar en la sombra. No es por vergüenza. Detesto los dramas y las responsabilidades que no soy capaz de asumir. Es más: tengo predilección por los personajes secundarios de series, películas, cómics y novelas; al final, les coges más cariño que a los héroes principales, los que soportan el peso de toda la trama.

Si fueras un personaje de ficción serías…
Un personaje secundario de anime, de los típicos que pasan de todo y luego aparecen repentinamente en el último momento para resolver la situación (todo impasible y con cara de asco, por supuesto). O una secundaria de serie cómica española, tipo Paquita Salas (qué grande es esta señora, por favor).

¿Qué artista debería de ser estudiado obligatoriamente en colegios e institutos?
Todas las mujeres olvidadas por la historia (escritoras, científicas, músicas, pintoras, etc), sin duda, han de ser estudiadas en los centros educativos. Lamentablemente, con el auge de la extrema derecha, hemos retrocedido muchísimo en cuestiones culturales y educativas. No me parece normal que se cuestione la labor docente: a este paso, impartirán cinco horas de religión y convencerán a los alumnos de que las vacunas son innecesarias (pero rezar es imprescindible para curarse, claro) y que la tierra es plana. Fantástico. Los del medievo estaban más evolucionados que estos seres retrógrados que quieren imponer una doctrina de intolerancia, miedo y fanatismo.

Una serie recomendable y una película olvidable.
Una de las series que más me han gustado del 2019 es Fleabag, de HBO; es una comedia estilo british encantadora, con un humor soez que me ha arrancado mil carcajadas; reconozco que uno de los personajes (precisamente secundario) pasará a la historia de todas mis series favoritas del mundo mundial. Aparte, consta de pocas temporadas y eso es de agradecer. Si tengo que recomendar una serie cuya emisión aún continúe, sería Big Mouth, animación de Netflix, políticamente incorrecta, que apesta a hormonas adolescentes descontroladas. Es divertidísima. De película olvidable, siempre me viene a la cabeza La vida de Adele: un despropósito de film de tres horas infumables.

Un director de cine y un disco de cabecera.
Tengo varios: Clint Eastwood, Jim Jarmusch, Wong Kar Wai, entre otros. Mis discos favoritos siempre serán Have a Nice Day de Roxette, Jagged Little Pill de Alanis Morissette y Ray of Light, de Madonna, por su valor sentimental. Cualquier disco de Sinatra también me vale. Y en formato CD, por favor. Este dato del formato lo recalco porque sé que a cierta personita le va a encantar este detalle.

Tu opinión con respecto al panorama poético actual.
¿El oficial o el underground? Pues ambos fatal. Unos por ambiciosos y los otros por impacientes y pasotas. Si la poesía se va a la mierda será por culpa de la falta de consenso y unión entre todos los agentes implicados (editores, lectores, escritores, gestores culturales, etc). Cada uno va a lo suyo por proteger sus intereses, sin percatarse de que con un pacto de apoyo mutuo todos saldríamos ganando. No hay concienciación colectiva, en suma.

¿Alguna manía confesable antes, durante o después del proceso creativo?
Primera manía: Mi habitación tiene que estar limpia y recogida antes de sentarme en el escritorio. Segunda manía: En la mesa tienen que estar los libros de referencia y todas las notitas con ideas que he ido recogiendo a lo largo de las semanas para comenzar a escribir. Tercera manía: Escribo a lápiz, en cuadernos; luego los paso a limpio en el ordenador, imprimo, corrijo y reviso las veces que sean necesarias. Cuarta manía: No se los suelo enseñar a mucha gente porque soy una insegura de mierda y me cuesta aceptar que, a veces, lo que he creado, es jodidamente bueno. Y quinta y la más extraña de todas: jamás dedico poemas a personas concretas porque me trae muy mala suerte. No suelo beber mi fumar durante el proceso. Me hago mayor.

Si existiera la posibilidad de resucitar a una celebridad por un día para tener una interesante conversación, ¿a quién elegirías?
A Sinatra para que me cante su versión de Killing me softly, a Amy Winehouse para tomar unos copazos de whisky y hablar de desamor hasta las tantas de la madrugada, o a mi admirado Osamu Tezuka para charlar sobre el arte del cómic mientras comemos ramen en un puestecillo (porque confieso que una de mi frustraciones, aparte de no haber estudiado psicología o veterinaria, es no haberme formado como dibujante y guionista de cómics). Y, naturalmente, a todos los poetas suicidas para preguntarles “¿por qué?”

Un momento histórico.
El día en el que descubra el amor verdadero. Más que un momento histórico, será historia de ciencia ficción pura y dura. Disney nos ha jodido muchísimo.

Un consejo para no tener en cuenta.
“Si te esfuerzas conseguirás todo lo que te propongas.” La mayor mentira de todas. Y espero que por decir esto no vengan algunos, en plan coach, con planteamientos Mister Wonderful no solicitados, por favor. Hay que ser más realistas. Hay que ir al psicólogo, que a muchos les hace más falta que el comer.

Ha sido un placer trabajar para Liberoamérica. ¡Hasta pronto!

Hemos entrevistado en El sótano del ornitorrinco…

ALFONSO VILA FRANCÉS, JOSÉ PASTOR GONZÁLEZ, ROSARIO TRONCOSO

MANUEL GUERRERO CABRERA, MARÍA PIZARRO, CARMEN GARRIDO

CHÁ LUCENA, ADRIANA BAÑARES, NARES MONTERO

BALLERINA VARGAS, SARAY PAVÓN, CECILIA SILVEIRA

VICENTE MUÑOZ ÁLVAREZ, ADA MENÉNDEZ, CLAUDIA CAPEL

SONIA SAN ROMÁN, CARMEN DEL RÍO BRAVO, CARMEN RAMOS

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